Las Tunas, Cuba. Jueves 23 de Noviembre de 2017
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Más educación por la vida

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Escuela especial Camilo Cienfuegos, una obra de infinito amorLas Tunas-. Se difunden habitualmente en cifras los muchos efectos nocivos que el bloqueo de Estados Unidos a Cuba genera cada año apostando a una política hostil que debía poner fin al gobierno revolucionario por una asfixia que, a la larga, ha dado descrédito a la potencia imperial más poderosa del mundo.

Muchas son las carencias que los nacidos en este archipiélago cargamos cotidianamente por las cosas «de afuera» que no pueden llegar «adentro« e impiden reponer piezas, recibir medicamentos, comprar a precios habituales y un miles de otros de elementos que conocemos, aunque siempre que se hurga en ellos se descubren esencias más tristes.

Sin embargo, pocos lastres llegan a ser tan condicionantes del futuro como los problemas que el bloqueo deja en las escuelas y la educación de los hombres del mañana en Cuba.

Se explica de problemas concretos para la compra de insumos escolares, materias primas y la negación de la posibilidad de intercambios de información científica, por solo mencionar las más redichas, las más evidentes.

Es un hecho: la voz de Cuba, a pesar del apoyo mayoritario de la comunidad internacional, no alcanzan para revertir el genocidio que esa política entraña y los cubanos tenemos que seguir aprendiendo a crecer sin «cosas» que, no determinan, pero te hacen más fácil el camino de la vida y la educación.

Todo eso, sin embargo, no consigue encerrar las mil y una iniciativas de las escuelas y los buenos maestros de este país bendito; no caben los que se pasan noches enteras concertando medios de enseñanza muy propios que les permitan a los pioneros entender lo que necesita ser visto y aprenderlo a fondo y no encierran sus sueños.

Por eso descubres a «profes» que comparten la merienda, imparten clases y están al tanto hasta de lo que pasa en las casas para saber qué pueden dar y qué no los niños ante un trabajo independiente.

En Cuba crecimos y, alguna vez, picamos a la mitad el papel en blanco para que también pudiera dibujar el compañerito de puesto; crecimos dando un pedazo de la merienda al que ese día no pudo traer sin preguntar ni entender razones; sabemos estudiar con un libro de texto para dos y tres personas y somos capaces de entender que el cartabón, el compás y la goma de borrar tienen que cuidarse como tesoros y prestarse sin reparos al que perdió la suya.

Quizás por eso somos especiales; porque, muy a pesar de los tiempos que corren, los salarios bajos de los maestros, en la escuela se forja la esencia del compartir, de dar, de «esto es de todos».

Así somos los cubanos; fieles a los tiempos, construyendo por mañana y apostando a la idea firme de crecer, a pesar de los lastres de una política genocida que cambia de aspecto, se abre a relaciones bilaterales, pero no da tregua, ni por asomo, a las ganas históricas de posesión.

/DCG/

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Sobre Esther de la Cruz Castillejo

Periodista. Licenciada en Comunicación Social en la Universidad de Oriente. Máster en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de La Habana, 2009. Diplomada del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, de La Habana. Desde su graduación se desarrolla profesionalmente en Radio Victoria y se desempeña como reportera para atender los temas de la educación. Es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @vozcubana

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