Las Tunas, Cuba. Lunes 20 de Noviembre de 2017
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Fidel Castro: Vigencia de su primer discurso en la ONU

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Fidel Castro: Vigencia de su primer discurso en la ONU. (Foto: Archivo de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado)

Fidel en la ONU, 26 de septiembre de 1960. Foto: Archivo de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado.

El 26 de septiembre de 1960 el líder cubano Fidel Castro realiza su primera intervención ante la Organización de Naciones Unidas, ONU, discurso histórico que ha devenido en referente de las lecciones de nuestro máximo líder a Estados Unidos.

El discurso estuvo precedido por momentos inolvidables para los cubanos, que siguieron los detalles del viaje de la delegación de nuestro país a Estados Unidos y, posteriormente, la repercusión del suceso en la prensa internacional.

Lea más: Discurso pronunciado por el líder Fidel Castro en la ONU en 1960

A 56 años de aquel hecho las palabras de Fidel conservan plena vigencia, y estremece repasar el discurso que sirvió para ilustrar a los participantes en aquella asamblea, acerca de la verdad de Cuba, de su Revolución, de las agresiones a que era sometida la pequeña isla caribeña por parte del vecino del Norte.

Acompañado, entre otros, por los comandantes Juan Almeida y Pedro Miret, Fidel llegó a Nueva York el 18 de septiembre de 1960 para participar en el XV Período de Sesiones de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas. La delegación en pleno fue víctima de maltratos que más tarde denunciaría el Comandante en su memorable discurso.

El propio día 26, la esperada alocución del líder que había llevado a feliz término un proceso revolucionario ante la mirada atónita de los Estados Unidos y de todo el mundo, atrapó la atención del plenario desde el inicio.

Por las pantallas de los televisores y en los equipos de radio se siguió la intervención, no solo en Cuba, amigos o enemigos de la Revolución en cualquier parte del planeta estuvieron al tanto de sus palabras de principio a fin, tanta fue la fuerza de sus planteamientos y la verdad implícita en cada frase.

Sí, era la primera vez que Fidel se expresaba en un foro internacional para denunciar la política agresiva del imperialismo norteamericano hacia la pequeña isla caribeña. Pero, la elocuencia del orador superó las expectativas: Fidel desmontó el proceso que había vivido la joven nación cubana, desde la etapa colonial hasta lograr la total independencia el Primero de enero de 1959; ofreció argumentos razonables que demostraban la validez del gobierno que no solo había conquistado la libertad para su pueblo, sino también estaba reivindicando sus derechos.

Refirió Fidel los esfuerzos de la Revolución por lograr el desarrollo económico y social del país; explicó cómo se habían expropiado tierras, minas, compañías, recursos que se ponían en manos de sus verdaderos dueños.

El Primer Ministro explicó además que el Gobierno Revolucionario siempre estuvo dispuesto a discutir sus problemas con Estados Unidos, pero fue esa misma administración quien nunca quiso discutir sus problemas con Cuba, e ilustró con ejemplos.

Denunció que el gobierno de Estados Unidos estaba promoviendo la organización de movimientos subversivos contra la isla.

Asimismo fueron expuestos por el Jefe de la Revolución otros peligros, como la existencia de una base naval en territorio cubano, riesgo que se multiplicaba si el gobierno nortemericano tomaba como pretexto esa base, para promover una autoagresión con el fin de justificar un ataque al país caribeño. Y esa preocupación, argumentó Fidel, era mayor porque aumentaba cada día la agresividad de Estados Unidos contra Cuba.

Fidel llamó la atención a la ONU para que se informara de los acontecimientos provocados por la nación norteña contra nuestro país, y dijo:

«Nosotros tenemos que explicar muy claramente todos estos problemas, porque en ello va la seguridad y la suerte de nuestro país. Y por eso, pedimos que quede constancia bien clara de estas palabras, sobre todo, si se tiene en cuenta que no tiene traza de mejorarse la opinión o la interpretación errónea que acerca de los problemas de Cuba tienen los políticos de este país».

En esa alocución, Fidel hizo además una radiografía de la situación de la explotación y de intervención armada de las potencias occidentales en los países con mayores recursos económicos, pero con menor grado de desarrollo tecnológico, para despojarlos de sus recursos naturales.

Fue oportuno entonces establecer una analogía de la situación de nuestro país antes del triunfo de la Revolución con la de otros pueblos latinoamericanos, y al respecto dijo: «los problemas que describíamos sobre Cuba pueden aplicarse perfectamente a toda la América Latina. (…) Y, ¿hasta cuándo estará esperando la América Latina para su desarrollo? Pues, tendrá que esperar, de acuerdo con el criterio de los monopolios, hasta las calendas griegas».

Pero, no se limitó a señalar la opresión a que estaban sometidas las hermanas tierras de Latinoamérica; también puso énfasis en la explotación que imperaba en otras partes del mundo y subrayó la necesidad de que esos pueblos tengan una independencia política, acompañada de la independencia económica, única solución para conquistar la libertad y consolidar el desarrollo de la humanidad.

«Para que los países puedan ser verdaderamente libres en lo político, deben ser verdaderamente libres en lo económico, y entonces ayudarlos. Nos preguntarán por el valor de las inversiones y nosotros preguntamos por el valor de las ganancias, las ganancias que han estado extrayendo de los pueblos sometidos al coloniaje y subdesarrollados durante décadas cuando no, durante siglos».

«Los problemas de América Latina son como los problemas del mundo, del resto del mundo, África y Asia. El mundo está repartido entre los monopolios. Esos mismos monopolios que vemos en América Latina también los vemos en el Oriente Medio. Allí el petróleo está en manos de compañías monopolistas que controlan intereses financieros de Estados Unidos, Inglaterra, Holanda, Francia… El mundo está dividido entre intereses monopolistas. ¿Quién se atrevería a negar esa verdad histórica? Y los intereses monopolistas no quieren el desarrollo de los pueblos. Lo que quieren es explotar los recursos naturales de los pueblos y explotar a los pueblos. Y mientras más pronto recuperen o amorticen el capital invertido, mejor».

Especial interés tienen en este discurso sus criterios acerca de la guerra. Dijo Fidel:
«Las guerras, desde el principio de la humanidad, han surgido, fundamentalmente, por una razón: el deseo de unos de despojar a otros de sus riquezas. ¡Desaparezca la filosofía del despojo, y habrá desaparecido la filosofía de la guerra! ¡Desaparezcan las colonias, desaparezca la explotación de los países por los monopolios, y entonces la humanidad habrá alcanzado una verdadera etapa de progreso!»

«Mientras ese paso no se da, mientras esa etapa no se alcanza, el mundo tiene que vivir constantemente bajo la pesadilla de verse envuelto en cualquier crisis, en una conflagración atómica. ¿Por qué? Porque hay quienes están interesados en mantener el despojo, hay quienes están interesados en mantener la explotación».

Y acotó: «la guerra es un negocio. Hay que desenmascarar a los que negocian con la guerra, a los que se enriquecen con la guerra. Hay que abrirle los ojos al mundo, y enseñarle quiénes son los que negocian con el destino de la humanidad, los que negocian con el peligro de la guerra, sobre todo cuando la guerra puede ser tan espantosa que no queden esperanzas de liberación, de salvarse, al mundo».

Por último, expuso la posición y la línea de la Revolución cubana:

«Estamos, en fin, con todas las nobles aspiraciones de todos los pueblos. Esa es nuestra posición. Con todo lo justo estamos y estaremos siempre: contra el coloniaje, contra la explotación, contra los monopolios, contra el militarismo, contra la carrera armamentista, contra el juego a la guerra. Contra eso estaremos siempre. Esa será nuestra posición».

Allí en la Asamblea presentó Fidel, los aspectos cardinales de la Declaración de La Habana. Después de dar lectura a la parte esencial de este documento, señaló: «Algunos querían conocer cuál era la línea del Gobierno Revolucionario de Cuba. Pues bien, ¡esta es nuestra línea!»

A lo largo de toda su intervención, Fidel fue interrumpido por calurosas ovaciones en 30 ocasiones; no pareció importar la extensión de su alocución, sus palabras tuvieron una cálida recepción entre los delegados a la Asamblea General. Un fuerte aplauso lo despidió al retirarse del podio.

Al día siguiente fue publicado su discurso en el periódico Revolución y los medios extranjeros le dieron una amplia cobertura. Asombra hoy, 56 años después de pronunciado este discurso, la vigencia de su contenido, la claridad de sus ideas y la diáfana posición de Cuba que dejó expresa en cada palabra.

No hay una sola frase que se pueda considerar obsoleta: la visión de Fidel, su clarividencia para penetrar en la esencia de los temas políticos y económicos fue notoria en esta primera ocasión ante la Asamblea de la ONU -tal como ha sido siempre, incluso ahora, cuando está alejado de la vida pública.

No pasó mucho tiempo sin que comenzaran a despertar los movimientos de liberación nacional en América Latina y los nuevos gobiernos de esos pueblos tuvieron como guía el ejemplo de la Revolución cubana.

Tampoco resultan distantes los obstáculos para el logro de un total entendimiento entre los gobiernos de Estados Unidos y Cuba, si los temas priorizados por el gobierno de la Isla en el proceso de normalización de relaciones con Estados Unidos –eliminación del bloqueo y devolución del territorio ocupado ilegalmente en Guantánamo- no terminan por hacerse realidad.

Hay que volver una y otra vez a leer este discurso para conocer mejor al capitalismo, a la política hegemónica de Estados Unidos, y para afianzar el camino escogido a partir del triunfo de la Revolución: no hay vuelta atrás, Cuba no cambiará sus principios y defenderá sus conquistas a cualquier precio.

/YMP/

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Sobre Rosa María García Vargas

Periodista. Graduada de Letras en la Universidad de Oriente. Se desarrolló como especialista del Grupo Metodológico del Sistema de Radio en la provincia de Las Tunas. Directora del noticiero Impacto de Radio Victoria por varios años. Se desempeña como redactora de los Servicios Informativos de esta emisora. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @RosaMaraGarca

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