Historia del Deporte en Las Tunas

El turbulento vuelo del pítcher estrella

Las Tunas.- En más de una ocasión he reseñado pasajes de la pelota infantil en la provincia de Las Tunas, la cual tuvo su momentos culminantes a partir de la primera Liga de los Cubanitos, de carácter local por falta de dinero para la franquicia a nivel nacional, celebrada en los meses de abril y mayo de 1957, con los  equipos Equitativa-Hatuey, Radio Tunas e Industrias Pérez.

En aquel campeonato, ganado por el conjunto Equitativa-Hatuey, tuve un rol protagónico desde mi condición de lanzador al obtener ocho victorias frente a una sola derrota, tres lechadas y promedio de seis ponches por salida.

Después de concluir el torneo oficial, se mantuvo una selección municipal, bajo la dirección técnica de «Tabito» Bello. De esta manera nos manteníamos activos, con encuentros sistemáticos frente a rivales de la categoría, especialmente del central Manatí.

Concertado un tope dominical frente a la novena manatiense, se dispuso el viaje en un coche-motor de pequeño porte, conocido con el nombre de Buda, dispuesto por los dueños del central azucarero. No obstante, como yo era el lanzador principal, Pedro Rodríguez, hijo del dueño del tostadero de café La Equitativa, quien poseía una pequeña avioneta, insistió en llevarme en la misma para que hiciera el trayecto cómodamente y más rápido.

A regañadientes, porque nunca había montado en un avión, emprendimos el vuelo que, en los primeros momentos, fue muy placentero. El cielo se nubló inesperadamente y aquel aparato parecía un artefacto de papel sacudido por el viento. Vómitos y mareos determinaron que, pese a que el clima mejoró enseguida y la distancia era de algo más de 40 kilómetros, al aterrizar me sentía muy mal.

Poco después de estar en el estadio, llegó el Buda con el resto del equipo. Almorcé muy poco, pese a ser persona de buen apetito, no obstante llegó la hora del juego y lancé como de costumbre, ganamos sin problemas, por lo que celebramos en grande.

Cuando se dispuso el regreso y el piloto me pidió que fuéramos a la pista cercana para tomar el avión, le dije: «No Pedro, yo quiero regresar con los muchachos en el Buda para seguir celebrando la victoria juntos». Lo real era que no estaba dispuesto a que se repitiera aquella desagradable experiencia.

Bueno, después he viajado en aviones pequeños, medianos y grandes, viví aquel vuelo inolvidable del 5 de octubre de 1982 sobre el Atlántico, a bordo de un Il-62M de Cubana de Aviación desde La Habana a Luanda para cumplir Misión Internacionalista en la República Popular de Angola. Pero aquel «vuelito» en la avioneta de Pedro Rodríguez, en junio de 1957, permanece nítido en mi memoria.

/DCG/

Comente con nosotros en la página de Facebook y síganos   en Twitter y Youtube

Artículos relacionados

«Nene» Jiménez, jardinero central de lujo

Juan E. Batista Cruz

Chiflán en el béisbol de Colombia

Juan E. Batista Cruz

Un juego para recordar

Juan E. Batista Cruz

Enviar Comentario


× 7 = treinta cinco