Las Tunas, Cuba. Jueves 21 de Septiembre de 2017
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Ana Rosa Díaz y el teatro para niños

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Ana Rosa Díaz y el teatro para niñosComo por casualidad Ana Rosa Díaz Naranjo tropezó con las artes plásticas, parada que no constituiría bache, pues le acercó más al teatro, una pasión que no abandona pese a las múltiples ramas del arte que explora.

La actriz se siente realizada,  lo dice convencida y se le nota en la pasión con que habla de las risas infantiles, así como del tiempo que entrega al delicado trabajo de diseñar y dar forma a cada títere o personaje de las obras que lleva a escena.

Por eso agradece al Guiñol Los Zahoríes la posibilidad de desdoblarse con cada interpretación, de explorar los matices de su voz, de recrear historias y enamorar a más de una persona con la magia del teatro para niños.

«Desde muy niña siempre me interesó mucho el teatro y la pintura, las artes plásticas, en aquel entonces también me gustaba mucho tocar el piano; y yo me dije: ¿dónde están todas las cosas mezcladas?, y me respondí: en el teatro de títeres. Allí están las artes plásticas, está la música, el teatro, todo, y como me gusta hacer de todo un poco, pues dije: este es mi camino.

Ana Rosa Díaz y el teatro para niños

Escuche entrevista a Ana Rosa:

«El pasado 19 de agosto cumplí dos décadas en el Guiñol. Entré muy jovencita en el teatro, y desde entonces todo lo que he hecho es teatro para niños, de títeres, además de algunas que otras cosas, misceláneas humorísticas más bien.

«Bueno, cuando era muy jovencita sí trabajé con el teatro de máscaras, desintegrado hace muchos años aquí, haciendo uno que otro personaje, pero no algo tan especial como ya en la vida de profesional.

«Luego de recorrer el camino como actriz por mucho tiempo, y que no he dejado de hacerlo en ningún momento, me decidí a dirigir actores y esto me empezó a llegar porque me llegó la responsabilidad de los niños que se graduaban en la ENA de Bayamo, en la escuela de teatro de Bayamo, que venían hasta acá. Me pedían que los tutorara, que los apadrinara.

«Empecé de esa manera a montarles cosas a esos niños, hasta que vi que me gustaba, que lo disfrutaba, y decidí entonces pues hacer la dirección artística del teatro».

¿Cómo fue la primera aproximación al teatro y cómo decides que eso es lo que vas a hacer?

«Siempre dije que iba a ser actriz, desde niña, parece increíble, pero siempre lo dije y al final lo logré. Cómo me aproximé, pues bueno, yo empecé a estudiar en la academia de artes plásticas, pero cuando salía de la academia me iba al Teatro Máscaras.

«Yo tenía apenas 16 o 17 años. Iba todos los días allí, me mezclaba con los actores, hacía trabajo de mesa con ellos hasta que me incluyeron en una de sus obras. Recuerdo que era «Una medalla para las conejitas», yo hacía un papel masculino, hacía de un cabo, de un militar, y entonces empecé a hacer allí, por ahí.

«Pero qué pasa, que la academia de artes plásticas sales sin el doce grado, y tuve entonces que hacer cuatro años de facultad obrero campesina para poder tener el doce grado, para poder entrar al Teatro Guiñol, que era donde realmente se mezclaba todo esto que me interesaba. Además me gustan mucho los niños y ya ahí me quedé.

¿En estos 20 años en el Guiñol cuál es la mayor satisfacción?

«Quería decir que la literatura, que también la hago, igual está en el teatro. La obra «Érase una vez en la charca», con la que celebramos el aniversario del guiñol Los Zahoríes, es un guión mío, fue una mención en el año 2001, en La Habana, en el debate del Taller Nacional de Dramaturgia Infantil.

«Me lleva hasta el teatro el amor que siento por los niños, el amor que siento por mi ciudad, el amor de que permanezca, el tratar cada día de llevarle lo mejor a los niños, de que ellos puedan tener un lugar a donde ir, una distracción, una enseñanza, porque aunque crean que no, se aprende muchísimo.

«Hay anécdotas de niños que no les interesa el teatro para nada, que llegan allí y a veces son los familiares los que entran a ver la obra y el niño no quiere y se queda afuera.

«Llega el momento en que después de tanto insistir el niño decide verla y entonces ese niño ha ido a ver la misma obra cuatro funciones. Porque ya se les abre un camino y ven que de verdad les aporta y aprenden, hasta incluso resulta que al final son actores. Y esa es la satisfacción más grande que puede tener una actriz».

También a la literatura dedica su tiempo Ana Rosa Díaz; quizás porque conoce y ha encarnado múltiples personajes, se le da más fácil recrear ambientes e historias atractivas, así lo ha hecho y el genio creativo cada día le exige más.

Así mismo sucede con la poesía, y es que cuando Ana Rosa Díaz Naranjo se propone algo lo consigue, no importa el agotamiento, la creatividad está allí, porque ya es intrínseca a su persona, y como una artista inquieta vive para cultivarla.

/YMP/

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Sobre Yanetsy Palomares Pérez

Periodista. Graduada de la Universidad de Camagüey. Reportera de Radio Victoria. Talentosa comunicadora, amante de los temas culturales. en su corta vida profesional ha demostrado la solidez de su formacíón. conductora del programa de televisión Rostros, del canal Tiempo21 Video-TV, con entrevistas a personalidades de la Cultura, Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @yanetsy12

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