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Yordanis, una doble pasión por el tabaco

Yordanis, una doble pasión por el tabaco
(Foto de la autora)
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Las Tunas.- A Yordanis Jorge Peña se le nota el amor que siente por el tabaco. Entre sus labios o en sus manos, siempre hay un puro, humeante o apagado; pero, cerca para poder palparlo, olerlo y saborearlo.

Es uno de los mejores tabacaleros de la provincia, por los rendimientos de sus tierras y por la calidad de las hojas que cosecha en cada temporada. También porque inicia la campaña mucho antes, ya que es responsable de producir semillas para él mismo y para comercializar a otros campesinos.

Es joven y, sin embargo, acumula ya una larga experiencia en esos andares, no solo por los ocho años en la actividad, sino, porque siempre se aventura a conocer más, a probar nuevas variedades allá en Ventorrillo, en el municipio de Las Tunas. Y se siente muy feliz porque hace lo que le gusta.

Por eso habla con tanta pasión.

«Llevo ocho años dedicándome a esto y tengo que seguir porque me gusta y porque me ha dado buenos resultados. Dicen que soy uno de los más destacados de la provincia, por el rendimiento que he tenido en el cultivo del tabaco; pero, es una labor de mucho trabajo y sacrificio. No es una actividad fácil.

«Me levanto todos los días a las seis de la mañana. Es temprano, lo sé. Pero si duermo un poco más, entonces se pasa uno el día muy agitado. Y ese es un horario al que me adapté. Enyugo la yunta de buey, mando a los obreros a hacer esto o lo otro, a echar agua, a fumigar… Y luego, yo me incorporo. Cuando estamos en la siembra, me paso los días enteros en el campo, sembrando tabaco y aprovechando la jornada.

«He probado muchas variedades. Pero, ahora siembro tabaco Corojo 2006. Es una especie que rinde más. Es más grande la hoja y el peso es mayor a la hora de la venta. Incluso, tiene más calidad en el desarrollo de las plantaciones.

«Desde el punto de vista económico, la vida mía ha cambiado bastante y llevo un desarrollo bueno. Los primeros dos o tres años la vida me fue mala, muy difícil. Pero, luego uno va conociendo personas, relacionándose, aprendiendo… Hoy por hoy cuento con todos los recursos necesarios. Hasta puedo iniciar otra campaña sin que el Estado me dé nada.

«De la familia tengo el mayor apoyo; especialmente de mi mujer y de mi hijo. Soy de buenas relaciones con las personas. Por aquí la mayoría de los vecinos son amigos y obreros míos.

«Tengo 443 hectáreas y tengo un poco de frijol. Pero, mi vida es el tabaco. Y a él me debo».

Es como dice este campesino, asociado a la Cooperativa de Créditos y Servicios 35 aniversario. Cada año garantiza unos dos millones de posturas y, en parte, gracias a su esfuerzo el territorio avanza en ese importante renglón.

Tal vez siembre la aromática hoja pensando que los puros que fuma constantemente están hechos con una de sus hojas. Y ese es el mayor regocijo, saborear el fruto de su sudor.

/YMP/

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