Las Tunas, Cuba. Miércoles 21 de Febrero de 2018
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La invasión a Occidente por Camilo y el Che, victoria decisiva

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La invasión a Occidente por Camilo y el Che, victoria decisivaDespués de la derrota de la dictadura batistiana en la ofensiva de verano contra los rebeldes en la Sierra Maestra, a pesar de los más de 10 mil soldados apoyados por la aviación, tanques y la marina,  el Comandante en Jefe Fidel Castro inició la contraofensiva estratégica y organizó  el envío de dos columnas invasoras a Occidente.

La columna Antonio Maceo, dirigida por el Comandante Camilo Cienfuegos,  tendría la misión de llegar a Pinar del Río, y la Ciro Redondo, comandada por Ernesto Che Guevara,  debía arribar a Las Villas.

El 22 de agosto de 1958 salió la columna de Camilo compuesta por  82 combatientes- desde El Salto, Sierra Maestra; y  el 31 lo haría el Che Guevara al frente de su contingente  desde Las Mercedes, también en la misma serranía.

Ambas fuerzas, según el plan estratégico de Fidel,  poseían como objetivo fundamental batir incesantemente al enemigo en los territorios central y occidenta,l e interceptar y paralizar los movimientos de tropas enemigas por tierra desde Occidente al Oriente.

Los dos jefes rebeldes estaban autorizados a otorgar grados hasta de comandante  de columna, consolidar el poder revolucionario en los territorios  liberados; así como aplicar una política de unión entre todas las  organizaciones que participaban en la lucha contra la dictadura,  especialmente en la antigua provincia de Las Villas.

La marcha de ambas columnas fue una gran proeza militar solo comparable a similar gesta protagonizada por Antonio Maceo y Máximo Gómez en la Guerra de 1895.

Muy difícil resultó el avance de las tropas de Camilo y el Che por las llanuras de la provincia de Camagüey, surcada por numerosas carreteras y caminos utilizados por el ejército con sus medios motorizados, apoyados por la aviación para cercar a los rebeldes, quienes además, no recibieron el apoyo logístico necesario  como se había acordado en los planes.

No obstante, las fuerzas invasoras pudieron avanzar casi intactas a pesar del  hostigamiento enemigo. El arribo de Camilo a Las Villas fue el siete de octubre, y cinco días después lo hizo el Che.

En esa provincia  existían  tropas  guerrilleras de otras organizaciones, principalmente del Directorio 13 de marzo, el II Frente del Escambray, el 26 de Julio y del Partido Socialista Popular, por lo cual Fidel ordenó a ambos jefes invasores que se mantuvieran en la región para incentivar la guerra y  fortalecer la  propia unidad revolucionaria y la disciplina entre esas agrupaciones.

Camilo y Che y los combatientes bajo sus mandos cumplieron brillantemente las órdenes del Comandante en Jefe. El primero liberó la zona norte de la provincia, tomando los pueblos  de Iguará Meneses, Jarahueca, Zulueta, General Carrillo, Mayajigua, Caibarién, Camajuaní y Placetas, estos tres últimos de manera cooperada con las fuerzas que comandaba Ernesto Che Guevara.

Trás más de 10 días de asedio, el Señor de la Vanguardia liberó el 31 de diciembre  el pueblo de Yaguajay, fuerte punto de resistencia militar  defendido por más de 500 soldados  atrincherados en el cuartel y que contaban con el apoyo de la aviación y gran cantidad de parque y armas.

Esta proeza la describió en un lacónico parte dirigido a su hermano de gloria: «Che: se rindió Yaguajay, estoy contando las armas, son más de 350 fusiles, 3 trípodes, 1 mortero 81, una bazooka y equipo, te veo mañana, Camilo».

El Che y sus tropas cercaron y tomaron los poblados cercanos a la ciudad de Santa Clara, defendida por cerca de  cuatro mil soldados atrincherados en los edificios más fuertes y altos de la ciudad, con tanques y el apoyo de la aviación, por lo que las fuerzas rebeldes tuvieron que tomar cada uno de los reductos durante casi 15 días hasta que  la urbe se rindió  el primero de enero de 1959.

Eso fue mucho más de lo que la dictadura podía resistir. En la zona oriental también depuso las armas la guarnición de Santiago de Cuba y después de caer Las Villas, ya no existía poder real  que se le opusiera al triunfo total de la Revolución, aunque la embajada de EE.UU. y altos mandos en La Habana, trataron de frustrar el triunfo con una puesta en escena de un golpe militar y  la  renuncia y salida al exterior de Fulgencio Batista y sus principales cómplices.

Bajo la consigna enarbolada por Fidel desde la emisora Radio Rebelde de «Revolución sí, golpe militar no», las columnas invasoras del Che y Camilo recibieron la orden de continuar hacia La Habana, adonde arribaron en los primeros días de enero para consolidar el triunfo y frustrar la intentona del imperialismo yanqui y los batistianos de impedir la llegada de los rebeldes al poder. (Agencia Cubana de Noticias)

/DCG/

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