Gente

Tomás y su pasión por la hidráulica

Tomás y su pasión por la hidráulica
(Tomás Rosales Gutiérrez, trabajador de la delegación provincial del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos de Las Tunas. /Foto de la autora.)

Las Tunas.- A Tomás Rosales Gutiérrez lo conocí una mañana cualquiera, y, desde la primera mirada, supe que es una persona firme y constante en el ejercicio cotidiano de sus responsabilidades.

Labora hace más de 40 años en la delegación provincial del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos de Las Tunas, de donde no se irá por ahora porque siente que la hidráulica es su vida, su pasión y su porvenir.

Es un hombre que echa raíces; pero, no se queda quieto, sino que se mueve constantemente, influyendo con su ejemplo y su actuar para que las cosas salgan bien.

«En estos 40 años he transitado por varios departamentos: protección de cuencas y aguas, redes hidrológicas, técnico, inversiones y planeamiento hidráulico; pero, comencé a trabajar como auxiliar de personal en una brigada que se llamaba Hidroeconomía, que pertenecía a Holguín».

Poco a poco se superó profesionalmente, consciente de que podría ser más útil en el empeño de impulsar el desarrollo hidráulico en Cuba, especialmente en el territorio tunero.

«Me motivé y pasé un curso de técnico de nivel medio en Explotación Hidráulica y cuando me gradué, ocupé un puesto específico en esta actividad. Después, de 1980 a 1986, estudié Ingeniería en riego y drenaje, en la universidad de Ciego de Ávila. Desde entonces, lo que he hecho es participar y trabajar en todas las tareas que me dan para que las cosas siempre salgan mejor».

Gracias a su empeño dejó huellas en varias e importantes obras y en jóvenes que se formaban en especialidades afines a su gestión.

«Trabajé como inversionista en la construcción de varias obras hidráulicas como las presas El Rincón, Juan Sáez y Las Mercedes, además de la Derivadora Sevilla. Y creo que mi aporte ha sido bastante útil pues también realicé investigaciones para el estudio de peligro, vulnerabilidad y riesgos por intensas lluvias».

Su labor no queda ahí. Guarda con mucho amor varios certificados de reconocimiento por diferentes acciones que completan su destacada trayectoria.

«He participado como tutor de técnicos de nivel medio y de estudiantes universitarios y he impartido cursos en la vecina provincia de Granma. En casi todos los fórums de ciencia y técnica he presentado investigaciones. Me movilizaron para el corte de caña, la recogida de papas y otras tareas de la zafra y la agricultura. Y en 1973 fui seleccionado para cumplir misión militar en la República Árabe de Siria».

En su comunidad se desempeña como delegado del Poder Popular desde el año 1997.

«Llevo 20 años como delegado a la asamblea municipal del Poder Popular, por la circunscripción 84 del Consejo Popular 17, en el reparto Aguilera, de esta ciudad. Allá hemos hecho trabajos comunitarios y labores de limpieza y embellecimiento; además, se han solucionado planteamientos relacionados con el alcantarillado, la entrega de teléfonos y otros. Logro cumplir con las dos responsabilidades con un esfuerzo mayor y el apoyo total de mi familia».

Muy emocionado, Tomás Rosales Gutiérrez asegura que se siente útil con lo que ha hecho hasta el día de hoy.

«Así es. Y ahora solo me queda seguir trabajando, dando mi esfuerzo para que las cosas avancen. La verdad es que estoy a gusto. Me siento bien aquí».

Él soñó e hizo realidad sus sueños de enseñar, sugerir y aportar. Felicidades en el Día del Trabajador Hidráulico.

/DCG/

Comente con nosotros en la página de Facebook y síganos   en Twitter y Youtube

Artículos relacionados

Lisney y el idioma de los animales

Claudia Pérez Navarro

Panchón y su manía de construir

Edelmis Cruz Rodríguez

Yendris Velázquez: la medicina familiar una vocación de total amor

Yami Montoya

Enviar Comentario


cinco + 1 =