Las Tunas, Cuba. Miércoles 23 de Mayo de 2018
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El último aldabonazo de Chibás

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El último aldabonazo de Chibás«La historia de la Revolución, la historia del 26 de Julio, está íntimamente ligada a la historia de esta tumba. Porque debo decir aquí que sin la prédica de Eduardo Chibás, sin lo que hizo Eduardo Chibás, sin el civismo y la rebeldía que despertó en la juventud cubana, el 26 de julio no habría sido posible. El 26 de Julio fue, pues, la continuación de la obra de Chibás».

Esas palabras, pronunciadas por Fidel Castro en un homenaje que rindió a Chibás ante su tumba el 16 de enero de 1959, apenas dos semanas después del triunfo insurreccional, evidencian la alta valoración que tenía el líder histórico de la Revolución cubana sobre la significación de esa figura y su papel en la lucha revolucionaria.

Chibás, quien había nacido en agosto de 1907 en Santiago de Cuba, ingresó a los 17 años en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, y en sus años estudiantiles participó activamente en las luchas contra la dictadura del general Gerardo Machado (1925-1933).

En 1927 se opone a la prórroga de poderes de Machado, por lo que es expulsado de la Universidad. Continúa su oposición al gobierno dictatorial, en 1931 es encarcelado y un año después obligado a exiliarse.

Luego de la caída de Machado, en 1933, regresa a Cuba y desempeña un rol importante en la Comisión Ejecutivo durante la convulsa etapa del «Gobierno de los Cien Días», el cual aunque era encabezado por Ramón Grau San Martín, tuvo entre sus ministros al líder revolucionario Antonio Guiteras, quien propulsó varias medidas progresistas como el establecimiento de la jornada laboral de ocho horas, la legalización de los sindicatos, la disminución de los precios de artículos de primera necesidad y la valiente nacionalización de la Compañía Eléctrica Cubana, que lo único que tenía de cubano era el nombre, pues era propiedad de un monopolio estadounidense.

En este período entró en acción en la escena política cubana el entonces sargento Fulgencio Batista, quien protagonizó su primer golpe de Estado y se convirtió en Jefe del Ejército, mediante el cual gobernó al país, no oficial, pero sí realmente, de 1933 a 1940.

Chibás condenó con firmeza la traición del sargento devenido general y continuó su lucha contra la corrupción y la violencia.

Durante 1939, forma parte de los 76 delegados elegidos a la Asamblea Constituyente y participa en la redacción de la nueva Constitución de 1940, año en el que es elegido al Parlamento Cubano y se convierte en el portavoz del Partido Auténtico. Aprovecha esta tribuna legislativa para denunciar al gobierno de Fulgencio Batista, elegido presidente ese mismo año.

El 15 de mayo de 1947, ante la corrupción que se manifestaba en el Partido Auténtico, evidenciada fundamentalmente en la actuación del Ministro de Educación, José Manuel Alemán, Chibás decide fundar el Partido del Pueblo Cubano, también llamado Partido Ortodoxo.

El programa de este partido es progresista y se basa en varios pilares: la soberanía nacional, la independencia económica con una diversificación de la producción agrícola, la supresión del latifundio, el desarrollo de la industria, la nacionalización de los servicios públicos, la lucha contra la corrupción y la justicia social en defensa de los trabajadores.

Entre sus virtudes Eduardo Chibás tenía la de ser un excelente orador, lo que le posibilitó mantener desde 1943 hasta su muerte el más popular programa de la radio nacional, en el cual denunciaba reiteradamente la corrupción del gobierno y afirmaba su voluntad de edificar una nueva Cuba caracterizada por la honestidad de sus gobernantes.

Ello fue determinante para que el Partido Ortodoxo fundado por él incrementara rápidamente el número de sus miembros y su popularidad entre la población, al extremo que Chibás llegó a convertirse en el candidato más fuerte para ganar las elecciones presidenciales previstas para 1952.

En mayo de 1951, Chibás acusa al entonces Ministro de Educación, Aureliano Sánchez Arango, antiguo miembro del Directorio de 1927, de desviar fondos públicos y de crear un imperio inmobiliario en Guatemala. A pesar de sus afirmaciones, Chibás no pudo presentar las pruebas que había prometido a la opinión pública. Esta situación provocó una polémica que resultó desfavorable para el prestigio del honesto político.

Afectado por esta situación, tomó una decisión trágica y conmovedora. El 5 de agosto de 1951, hace hoy 65 años, pronunció en el programa radial su último discurso, que pasó a la historia como «El último aldabonazo», en el cual entre otras cosas expresó:

«Hace cinco siglos el Tribunal de la Inquisición le gritaba a Galileo: ¡Mentiroso! y ¡Engañador! ¡Presenta las pruebas de que la tierra se mueve alrededor del Sol! Galileo no pudo presentar las pruebas físicas del hecho evidente y fue condenado, pero siguió repitiendo, firme en su convicción moral: «¡Pero se mueve!» «¡Pero se mueve!». Hace cinco años acusé al Ministro de Educación José Manuel Alemán, de robar los dineros del material y el desayuno escolar y de estar fomentando en Miami un imperio de propiedades e inmuebles. El Ministro Alemán y todos sus corifeos atronaron el espacio gritando: ¡Mentiroso! ¡Calumniador! ¡Presenta las pruebas! Yo no pude presentar las pruebas físicas de que se estaban robando el dinero del Tesoro Nacional, pero seguí repitiendo, firme en mi convicción moral: ¡Se lo roban! ¡Se lo roban!

«Ahora acuso al Gobierno de Carlos Prío de ser el más corrompido de cuantos ha tenido la República hasta el presente y a su Ministro de Educación, Sánchez Arango […] de robarse los dineros del material y el desayuno escolar y de realizar grandes inversiones en Guatemala y otras Repúblicas de la América Central al no permitirle el Gobierno de Washington entrar en los Estados Unidos por sus antecedentes comunistas. […]. Cuba necesita despertar. Pero mi aldabonazo no fue, quizás, lo suficiente fuerte. Seguiremos llamando a la conciencia del pueblo cubano. ¡Compañeros de la Ortodoxia, adelante! ¡Por la independencia económica, la libertad política y la justicia social! ¡A barrer a los ladrones del gobierno! ¡Vergüenza contra dinero! ¡Pueblo de Cuba, levántate y anda! ¡Pueblo cubano, despierta! ¡Este es el último aldabonazo!»

Terminado el discurso, Chibás se disparó un tiro que le ocasionó la muerte 11 días después, el 16 de agosto de 1951.

Su lamentable deceso, no obstante, había legado un ejemplo de patriotismo y dignidad a los cubanos, que fue asumido fundamentalmente por un puñado de jóvenes de la vanguardia revolucionaria que el 26 de julio de 1953, al mando del líder histórico de la Revolución Fidel Castro, asaltaron los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, para iniciar la última y definitiva etapa de las luchas libertarias de los cubanos.

/YMP/

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Sobre Hernán Bosch

Periodista. Graduado de la Universidad de Oriente (1974). En ese año fue uno de los fundadores de la Agencia Cubana de Noticias (ACN) en la antigua provincia de Oriente. Trabajó como corresponsal de esa agencia en Santiago de Cuba durante tres años y luego realizó similar función por cerca de tres décadas en la corresponsalía de la provincia de Las Tunas, con una labor destacada en el tratamiento de temas diversos como la agricultura, la salud y los deportes. En 2007 reportó como enviado especial de la ACN los Juegos Deportivos de la ALBA, efectuados en Venezuela. Entre l981 y 1989 laboró en el periódico provincial ”26”, de Las Tunas, donde se desempeñó como jefe de Redacción, jefe de Información y reportero. Está jubilado y es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @hrbosch

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