Historia

Relojes de sol en Las Tunas: utilidad, cultura e historia

Por José Armando Fernández Salazar

relojsol-lastunasLas Tunas.-«¿Qué hora es?» me pregunta un amigo y descubro que no traigo reloj. No me gusta usarlo. A quien me critica le recuerdo siempre aquel relato de Cortázar que describe la rutina del ser humano con esos artificios para medir el tiempo.

Miro al cielo, buscando una pista y se me ocurre cruzar la calle y llegar hasta la Plaza Martiana. «Allí hay un reloj de sol», le digo. «¿Y eso sirve?». «Fíjate que tiene una precisión de más o menos cinco minutos».

«Las 10 y 37», comprobamos los dos y alguien que pasa cerca, mira a su muñeca y se va moviendo la cabeza afirmativamente, con el paso más apurado.

En un principio, los relojes de sol constituyeron un instrumento imprescindible para que el ser humano pudiera medir el paso del tiempo. En la actualidad esta invención astronómica suma a su función utilitaria, un uso ornamental y cultural, como es evidente en la ciudad de Las Tunas.

Aquí un arquitecto ha desarrollado varias obras y hasta una metodología, para la construcción de estos emplazamientos. Su nombre es Domingo Alás, pero muchos lo conocen como el Arquitecto del Sol.

Por su posición geográfica (en el trópico) y los niveles de radiación solar, en la localidad, conocida como el Balcón del Oriente Cubano, es factible la elaboración de artificios de este tipo en posición horizontal, los cuales resultan más llamativos y con múltiples aplicaciones simbólicas.

Tal es el caso de una plaza consagrada a José Martí, Héroe Nacional de Cuba, que está ubicada en el centro histórico y hace referencia a las efemérides más importantes relacionadas con la vida y obra del prócer independentista.

El monumento, inaugurado en marzo de 1995, incluye además un calendario solar y cada 19 de mayo y 26 de julio un haz de sol ilumina una mascarilla de Martí, esculpida en bronce, donada por la escultora Rita Longa, Premio Nacional de Artes Plásticas.

En las márgenes del río Hormiguero se emplazó otro reloj y calendario solares, en el que se le rinde tributo a Armando Mestre, quien en 1953 acompañó a Fidel Castro en el asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba y luego en la expedición del yate Granma, que partió desde México en 1956.

Menos espectacular que su similar en el centro histórico, este emplazamiento tiene como distinción la exactitud de sus mediciones, porque los cálculos astronómicos necesarios para su construcción fueron realizados con un software de la autoría de especialistas de Las Tunas.

Mientras la Plaza Martiana recurre a la sombra que provoca el paso del sol, el parque Armando Mestre a la incidencia de su luz.

La experiencia adquirida por los constructores de la provincia ha permitido la elaboración de otros monumentos en varias partes de Cuba, e incluso en el extranjero.

La Empresa de Ingeniería y Diseño CREVER tiene un programa que se llama Dig5, el cual es capaz de procesar los datos del sol para cualquier punto de la Tierra en cualquier instante de cualquier fecha.

«En 1997—explica Alás Rosell —Oswaldo Guayasamín visitó Las Tunas y quedó tan impresionado por la Plaza Martiana que me pidió un monumento similar para el inca Atahualpa, el cual debe construirse en la Capilla del Hombre, en Ecuador. También realicé un proyecto para el homenaje arquitectónico a los obreros cubanos que murieron en la isla de Granada durante la invasión de Estados Unidos en 1983».

«Pendientes también están un calendario dedicado a los estudiantes universitarios y un monumento funerario gigante, en el nuevo cementerio que se construirá en Las Tunas, el cual debe tener más de 10 metros de altura. Me gustaría construir un reloj solar traslúcido en una playa e incluso proyectar alguno para que las personas puedan solicitar que se le instale en sus casas».

Los expertos sitúan hacia el siglo VIII, antes de nuestra era, la construcción del primer reloj solar, instrumento que, sin perder sus aplicaciones prácticas, con el transcurrir de los siglos devino elemento decorativo y monumento honorario, y que ha encontrado en Las Tunas un espacio para adquirir nuevos simbolismos.(Periódico 26)

/dcg/

Comente con nosotros en la página de Facebook y síganos   en Twitter y Youtube

 

 

 

Artículos relacionados

Conmemoran aniversario 25 del sitio histórico San Miguel de rompe como Monumento Nacional

Ordey Díaz Escalona

El día en que el Granma llegó a puerto seguro

Redacción Tiempo21

Félix Varela: pensar como nación

Tania Ramirez

1 comentario

Domingo Alas Rosell 21 agosto, 2016 at 7:50

Muy interesante este articulo pero es bueno rectificar la fecha de la invasion norteamericana a Granada: 25 de Octubre de 1983

Respuesta

Enviar Comentario


+ 9 = diez