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Redel Pupo Garbín y su amoroso encuentro con la tierra

Redel Pupo Garbín y su amoroso encuentro con la tierraLas Tunas.- Redel Pupo Garbín es la personificación de la laboriosidad y el optimismo. Cada día sostiene un amoroso encuentro con la tierra y ella le responde generosamente. Por eso es de los campesinos que logra mejores rendimientos en todo el municipio de Puerto Padre, situado al norte de Las Tunas y a unos 750 kilómetros al este de La Habana.

Y es que Redel asume el criterio del Héroe Nacional de Cuba, José Martí, acerca de que «el hombre crece con el trabajo que sale de sus manos». Su amorío con el suelo y el entorno parte de una cultura adquirida sobre el surco y en las aulas. Él lo explicó a Tiempo21 sencilla y naturalmente:

«Nací en La Macagua, hoy municipio de Jesús Menéndez. Amo la agricultura porque mi familia se dedicaba al cultivo de la tierra, y eso hizo que optara por estudiar Agronomía. Me gradué como técnico de nivel medio en la escuela Capitán Orlando Pantoja Tamayo, ubicada en mi propia localidad».

«Gracias a que la Revolución me dio la oportunidad de capacitarme y después me entregó estas tierras en usufructo gratuito, hace unos nueve años que veo mis sueños realizados».

«Aquí aplico la ciencia y la técnica, aprendo cada día más, y por eso obtengo buenos resultados. Yo logro rendimientos tan altos como los que se alcanzan con mejores tierras y sistemas de riego en la parte occidental del país, sobre todo en el boniato».

«Para conseguirlo, doté a la finca de varios pozos, muy bien hechos, los cuales han dado agua aún en plena seca; aunque necesito que el Ministerio de la Agricultura me venda tecnologías para el regadío».

«Igualmente, para cosechar más alimentos y de mejor calidad, utilizo materia orgánica, sobre todo estiércol animal y residuos de la producción azucarera».

«Me comprometí con el Estado a venderle el 80 por ciento de las producciones, para que le lleguen al pueblo, y estoy cumpliendo puntualmente. Ahora mismo entrego boniato, pepino, plátano vianda y del llamado fruta».

«Mi trabajo me reporta gran satisfacción espiritual y me permite garantizarle a la familia una adecuada calidad de vida, aunque, según pienso, el Estado debe revisar algunos precios que nos paga, en particular los de las viandas, con lo cual nuestro bienestar se elevaría».

/ydv/

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