Las Tunas, Cuba. Martes 14 de Agosto de 2018
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Luz de aurora de los jóvenes de la Generación del Centenario

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Luz de aurora de los jóvenes de la Generación del Centenario Los sucesos del 26 de julio de 1953 han sido reflejados en el arte en general y en obras literarias en particular a partir de su impacto en el pueblo cubano: por el elevado sentimiento patriótico catalizador de los corazones de los participantes en las acciones de aquel día, por el nivel de sacrificio de los jóvenes que habían decidido ser libres o mártires en el año del centenario del Apóstol José Martí, y su mensaje de rebeldía.

Pero, entre los propios combatientes había algunos inspirados artistas y la obra de aquellos revolucionarios poetas, o poetas revolucionarios, evidencia la evolución de sus jóvenes autores. Parte de su legado es esa obra trunca, en la cual se evidencian valores literarios y estéticos, anuncios de mayores logros.

Unidos por un lazo indisoluble, más fuerte que cualquier consideración literaria o estética, los poetas de la generación del centenario coinciden en la comunión de ideas libertarias, así como en el uso de temas recurrentes: el amor en todas sus manifestaciones, la patria, el asombro ante el descubrimiento de la belleza de la vida.

Ahí están los poemas de Frank País García -uno de los más conocidos en su faceta de escritor- que destacan por estar cargados de belleza, pasión y dolores profundos. O los de Juan Oscar Alvarado Miranda, joven intelectual y combatiente clandestino del Movimiento 26 de Julio asesinado a los 19 años, cuyos versos evidencian una consciente predisposición al martirio, al sacrificio por Cuba.

Unos no tuvieron oportunidad de participar en el asalto al cuartel Moncada, pero el hecho marcó profundamente su pensamiento revolucionario y su vida en general. Otros encontraron en el combate por la patria escarnecida su mayor inspiración, y fue su mejor poema el que escribieron con la sangre derramada.

Muchos cayeron siendo muy jóvenes: Sergio y Luis Saíz Montes de Oca, por ejemplo, no habían cumplido los 20 años cuando fueron asesinados. Pero, en general mostraban una madurez digna de admiración, pues evidencia que eran hombres de carácter y verdaderos patriotas a pesar de su corta edad.

Un nombre resalta en este grupo de valientes, el de Raúl Gómez García, conocido como el Poeta de la Generación del Centenario.

Fue él quien redactó el Manifiesto de la Nación previo a los actos del 26 de julio, documento que Fidel leyó a los participantes poco antes de salir a cumplir su misión. El ideario martiano sustenta sus páginas. Al terminar la lectura se oyó la voz emocionada de Raúl recitando unas estrofas de su poema Ya estamos en combate.

Gómez García fue asesinado aquel día durante el asalto al Moncada. Aún no había cumplido los 25 años.

Posteriormente, poetas como Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí, y Carilda Oliver Labra también le dedicaron hermosas composiciones a la fecha, verdaderos cantos patrióticos que recogen la esencia de los acontecimientos de aquel 26 de julio y hoy Tiempo 21 comparte con sus lectores.

De Juan Oscar Alvarado

Martirio

Mártir soy; mártir seré.

Y si crucifican mi cuerpo

en la cruz del holocausto,

no importa: sangraré.

Mártir soy; mártir seré; qué más da.

Cuba también lo es.

 

Ciego

¿Qué sentirán los ciegos

que en la luz ven una noche

y en la noche no ven luz?

 

¿Cómo puede un alma humana

Dormirse en las tinieblas

De una vida sin color?

 

¿O es que acaso ellos miran

con el sol de sus anhelos

lo que no puedo ver yo?

 

De Sergio Saíz Montes de Oca

 Elegía a Karl Marx

(…)

Cantor al martillo, y a los ojos tristes,

defensor de hombres que lloran atados

a un monstruo aceitado.

Karl, el duro de tu nombre

sirve de ariete, en el asalto final

al enemigo de piernas fuertes y tórax grasoso.

Marx, el suave latir acompasado de tu apellido,

es el nuncio profético, del nuevo mundo

de justicia y decoro.

Germano de cuerpo, universal de miras,

en el fondo de tu cerebro siempre brilló la frase inmortal:

«Proletarios del mundo, ¡uníos!»

La historia se estaba aburguesando,

echaba canas y dormía temprano,

la suave dureza de tu andar,

sirvió de quiebra, de despertar.

Karl Marx, el espacio se puebla de solemnidad,

al vibrar en sonoro, tu obra de redención,

tu mano golpeó muy hondo,

arremetió muy cerca, para dormir en paz.

Te saludo, lanzo al imperio de los soles

el grito sin sonidos, de mi corazón

y uno mi mano, a tu cuerpo rudo

para luchar en alto, por la dignidad.

Tu rostro, cincelado en verdad,

en frío y en realidad, penetra en reto

hunde con sinceridad de alma cansada de esperar

el mudo escalpelo de tu doctrina,

hace temblar en vibraciones el duro templo

de la explotación.

Viniste tú, y de un golpe de arrojo.

Tu frente abombada, germinó en luz,

supiste hacer de ella,

cañón de grafito, bombas destructoras

de la infelicidad.

 

De Raúl Gómez García

Ya estamos en combate

Ya estamos en combate.

Por defender la idea de todos los que han muerto.

Para arrojar a los malos del histórico Templo

Por el heroico gesto de Maceo,

Por la dulce memoria de Martí.

En nuestra sangre hierve el hado azaroso

De las generaciones que todo lo brindaron,

En nuestros brazos se alzan los sueños clamorosos

Que vibran en el alma superior del cubano.

Ya estamos en combate…

En nombre de las madres y de los hijos de nuestra tierra heroica

En nombre del honor y del decoro que construyó su historia

Por la estrofa magnífica del himno

«Que morir por la patria es vivir»

La libertad anida entre los pechos de los que viven hombres

Y por verla en la estrella solitaria es un honor luchar

A la generación del centenario le caben los honores,

De construir la patria que soñara el Maestro Inmortal.

Ya estamos en combate… ¡Adelante!

Adelante hasta el nido superior de la gloria

Para que nazca en esta nueva aurora

La república digna y decorosa

Que fue el último anhelo de Chibás.

No importa que en la lucha caigan más héroes dignos

Serán más culpa y fango para el fiero tirano

Cuando se ama a la patria como hermoso símbolo

Si no se tiene armas se pelea con las manos.

Ya estamos en combate… ¡Adelante!

De nuestra lucha heroica depende la Cuba verdadera

La de furia loca de Gómez y Agramonte…

La de la lucha pura de Mella y de Guiteras…

Adelante, cubanos……. ¡Adelante!

Por nuestro honor de hombres ya estamos en combate

Pongamos en ridículo la actitud egoísta del Tirano

Luchemos hoy o nunca por una Cuba sin esclavos

Sintamos en lo hondo la sed enfebrecida de la patria

Pongamos en la cima del Turquino la Estrella Solitaria.

17 de julio de 1953- 26 de julio de 1953

 

De Frank País

A mi hermano

Nervio de hombre en cuerpo joven,

coraje y valor en cuerpo acerado

ojos profundos y soñadores,

cariño pronto y apasionado.

Era su amistad: amistad sincera.

Su crítica sagaz y profunda,

Ideal que no claudica ni doblega

Rebeldía que llevara hasta la tumba.

 

Estaba entre los héroes su destino,

vivió con el honor en su conciencia

fue su camino el del martirio,

rebelde anduvo por la senda estrecha.

 

Y yo, que lo quise tanto,

Con el dolor de su ausencia

Siento en mi alma el quebranto…

Siento mi vida deshecha.

 

Hermano… ¡Hermano mío!

Dolor de mis llagas,

Alegría de mis sueños,

cuánto te quise a ti…

Cuánto anhelé siempre darte,

fuiste calor de mis tiempos,

recto censor de mis faltas.

Se hundió mi alma en silencio

cuando te sentí perdido…

Era tu rostro tan dulce

que te presentí dormido.

 

Qué solos nos dejas

Viviendo esta vida amarga…

No tendré ya el hermano,

No tendré ya el compañero.

Solo tristezas me esperan

Con esta vida a cuestas.

¡Hermano!… Hermano mío,

Qué solo me dejas viviendo esta vida

dura de engaños y desencantos.

Cumpliste tu vida, tus sueños,

moriste peleando y de frente.

A mí, cuánto dolor me espera

de espalda traidor rastrero.

¡Cuánto te quise, cómo lloré

tus penas y tus tristezas,

cuánto siento no haber sido

tu compañero de siempre

no haberte brindado mi vida!

¡Cuánto sufro el no haber sido

el que cayera a tu lado!

Hermano… ¡Hermano mío!

Qué sólo me dejas

rumiando mis penas sordas,

llorando tu eterna ausencia.

 

De Jesús Orta Ruiz, el Indio Naborí

Era la mañana de la Santa Ana…

Era la mañana

de la Santa Ana,

mañana de julio pintada de rosa.

Nadie presentía que saldría el Sol

por la silenciosa

granja de Tizol.

Santiago el Apóstol, marchito, dormía

como derribado por la algarabía

de conga y charanga, locura y alcohol.

Era la mañana

de la Santa Ana…

¡Oh, la incubadora

de la redentora

granja Siboney!

¡Qué gloriosos gallos dieron a la aurora

viejas y olvidadas posturas de Hatuey!

…….

Iban decididos por la carretera…

Por todo el paisaje se abrió la bandera.

En la caravana de los inmortales

iban dos mujeres de pureza estoica:

también procedían de la granja heroica,

de la incubadora Mariana Grajales.

Eran soles previos que con su alborada

rasgaron las nieblas del cuartel Moncada

La Patria en tinieblas vio sus rumbos claros

a la luz precisa de urgentes disparos.

Era la mañana

de la Santa Ana.

La sangre vertida no fue sangre vana.

……

¡Qué ciegas estaban las manos de aquel

que arrancó los ojos, los ojos de ensueño

los ojos de Abel!

¡Los ojos de Abel!

que ahora son estrellas de un cielo risueño

y alumbran el paso triunfal de Fidel!

Los mártires todos invaden el día,

alegran ciudades, liberan el monte…

Ya escucho los cantos de Gómez García

en rápido tránsito de flor a sinsonte:

-26 de Julio: heridas

por donde surgió la aurora:

alta fecha vengadora

de las fechas ofendidas.

Caliente sangre de vidas

rotas por el heroísmo

cuando traición y cinismo

bailaban sobre un calvario…

¡Oh, rocío necesario

a la flor del patriotismo!

….

Es la voz de toda la tierra cubana:

-¡Gloria a la mañana

de la Santa Ana!

/dcg/

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Sobre Rosa María García Vargas

Periodista. Graduada de Letras en la Universidad de Oriente. Se desarrolló como especialista del Grupo Metodológico del Sistema de Radio en la provincia de Las Tunas. Directora del noticiero Impacto de Radio Victoria por varios años. Se desempeña como redactora de los Servicios Informativos de esta emisora. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @RosaMaraGarca

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