Opinión

Un día para las adolescentes del planeta

Un día para las adolescentes del planeta«Todas las personas merecen beneficiarse del crecimiento económico y el progreso social. Trabajemos codo con codo para poder disfrutar de una vida en que haya seguridad, dignidad y oportunidades para todos.»     

Mensaje del Secretario General Ban Ki-moon
11 de julio de 2016

En 1989, el Consejo de Gobierno del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo recomendó que la comunidad internacional conmemorase cada 11 de julio el Día Mundial de la Población y que fuera esa una oportunidad para centrar la atención en la urgencia y la importancia de los asuntos relacionados con ella.

A partir de entonces, la fecha se dedica a un problema que afecta a un sector de la población del planeta con el fin de incentivar a los pueblos y gobiernos a trabajar en estrategias encaminadas a eliminarlo, o al menos aliviarlo en gran medida.

La conmemoración de este año tiene como lema «Invertir en las adolescentes», teniendo en cuenta que en todo el mundo ellas enfrentan numerosos problemas, algunos sin solución, muchos ignorados por la generación adulta, por los gobiernos y sus instituciones.

En dependencia de su país de origen, las muchachas se tienen en cuenta solo para resolver los problemas económicos de la familia utilizando como vía un matrimonio ventajoso, o la maternidad.

A la mayoría le resulta casi imposible estudiar y su aspiración a un buen puesto de trabajo es un sueño inalcanzable. Incluso para aquellas que permanecen en la escuela puede ser difícil acceder a información básica sobre salud y sus derechos humanos y reproductivos, lo que las hace vulnerables a enfermedades, lesiones y explotación.

Esos retos son aún más graves para las adolescentes marginadas porque pertenecen a minorías étnicas, así como para las que viven en la pobreza extrema o en áreas remotas de países del Tercer Mundo. Digamos las que habitan en la lejana África, en comunidades racistas de Estados Unidos, o en zonas marcadas por la miseria y el olvido en América Latina.

Eliminar las situaciones que ponen en peligro el buen desarrollo de las adolescentes y sus perspectivas de futuro es el propósito de este día, sobre todo si tenemos en cuenta que en plenitud de posibilidades materiales y espirituales se convierten en protagonistas de cambios positivos y aportan beneficios a la sociedad.

Es aterrador pensar que las nuevas generaciones, además de enfrentarse al matrimonio infantil, al embarazo en la adolescencia, a la violencia doméstica y otros sinsabores tan viejos como la humanidad misma, ahora conviven con la Globalización, el SIDA, la comunicación electrónica y un cambio climático que ha modificado irrevocablemente el paisaje y amenaza con dañar regiones enteras.

En Cuba, felizmente, esos problemas se combaten desde el hogar y la escuela, a partir de estrategias de gobierno que priorizan la atención a los adolescentes y jóvenes, y les propicia la oportunidad de adquirir las habilidades necesarias para hacer realidad sus aspiraciones, para pensar críticamente y expresarse con libertad.

Las adolescentes en nuestra sociedad tienen acceso a la información de contenido sexual y reproductivo, a la educación, al empleo, disfrutan comodidades y servicios que están al alcance de toda la población.

No obstante, la política del Estado y las instituciones, sobre todo de Salud y Educación, priorizan a las adolescentes –un sector muy vulnerable por su falta de experiencia y madurez- para prepararlas para un futuro promisorio, a la vez que sean útiles a sí mismas y a la sociedad.

/ymp/

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