Las Tunas, Cuba. Jueves 16 de Agosto de 2018
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Fidel Castro en tierra mexicana

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Fidel Castro (de pie, cuarto de derecha a izquierda con lentes) en 1955, en México, donde conoció a Ernesto «Che» Guevara (sentado, segundo de izquierda a derecha).

Fidel Castro (de pie, cuarto de derecha a izquierda con lentes) en 1955, en México, donde conoció a Ernesto «Che» Guevara (sentado, segundo de izquierda a derecha).

Parece que las tierras de México, bañadas por las aguas del Golfo, cercana a Cuba y testigo de tantas páginas de su historia, hubiese estado destinada a acoger en su seno a los dos pensadores más grandes de la Revolución cubana.

El joven José Martí, con sólo 22 años, arribó a suelo mexicano en febrero de 1875, donde desplegó una intensa actividad periodística en defensa de la causa independentista.

Tiempo después, en el año 1955, cuando la Isla precisaba otra vez del servicio de sus hijos más leales, fue Fidel Castro, en la tarde del siete de julio, quien llegó a México para seguir desde el exilio, luchando por su país.

El líder de la Revolución cubana confesó muchos años después que siempre pensó en esta nación como la ideal para organizar la expedición revolucionaria que partiría a Cuba con el objetivo de derribar al dictador Fulgencio Batista.

Las razones parecen evidentes: la cercanía geográfica y cultural, un gobierno estable, un lugar de asilo a los perseguidos políticos de América Latina y una política exterior de solidaridad con las causas democráticas.

Desde los primeros días de su estancia en México, Fidel despliega una intensa actividad en busca de nuevos contactos y relaciones que ayuden a la causa cubana así como una comunicación estrecha con los revolucionarios en Cuba y en el exilio.

Logra nuclear a su alrededor a los moncadistas ya exiliados, a cubanos residentes en el país, así como a mexicanos y otros latinoamericanos.

Fue México también el sitio escogido por la historia para reunir a Fidel con uno de los hombres que más lucharía por ver a Cuba libre, en la casa de María Antonia González, el cuartel general del Movimiento 26 de Julio, la causa independentista encontraría a un gran hijo, al cubano argentino Ernesto Che Guevara.

Siempre es tortuoso el camino hacia la victoria y no sería diferente para los revolucionarios, pues aunque continuaban los preparativos militares y la recaudación de recursos, muchos obstáculos dificultaban la gesta.

La detención de Fidel Castro y parte de sus compañeros por agentes de la Dirección Nacional de Seguridad mexicana, fue un duro golpe no sólo por la ocupación de importantes alijos de armas, sino además por la latente amenaza de deportación de los cubanos.

Pero la cita con la historia ya estaba marcada, Fidel lo había asegurado en aquel célebre seremos libres o mártires, el plazo se acercaba y la estadía en México había llegado a su conclusión poniendo fin al exilio.

El 25 de noviembre de 1956 partió el yate Granma zarpando por la convicción de sus 82 tripulantes y con un solo objetivo en mente: liberar a la patria.

/ymp/

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Sobre Sheyla Arteaga Rodriguez

Periodista. Graduada de la Universidad de Camagüey. Se desempeña como reportera para los temas de la cultura de Radio Victoria/Tiempo21. También forma parte del equipo de trabajo del programa de participaciòn ciudadana Latir del pueblo. Apasionada a los temas del deporte. Amante del Real Madrid para ella, Cristiano Ronaldo es el mejor del mundo. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @sheylacr7

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