Las Tunas, Cuba. Domingo 27 de Mayo de 2018
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A 120 años de su caída en combate | El indomable «León de Oriente»: valor y patriotismo a toda prueba

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Mayor_General_Jjose_maceo-1La estirpe de la familia Maceo-Grajales constituye un ejemplo insuperable de patriotismo en la historia de las luchas independentistas de los cubanos contra el colonialismo español, en la segunda mitad del siglo XIX.

Y es que la pareja formada por Marcos Maceo y Mariana Grajales inculcó en sus hijos, desde pequeños, valores tan importantes como la disciplina, la honestidad, la valentía y un acendrado amor a la patria que los vio nacer.

Esa educación patriótica determinó que los 11 varones que integraban la amplia prole, cuatro de ellos de un matrimonio anterior de Mariana, se incorporaran sucesivamente de una manera u otra a la lucha iniciada el 10 de octubre de 1868 por Carlos Manuel de Céspedes, quien ese día liberó a sus esclavos en el ingenio La Demajagua y junto a ellos se levantó en armas contra el colonialismo español, dando comienzo a la llamada Guerra de los Diez Años.

El propio padre, Marcos, fue el primero en caer en combate, el 14 de mayo de 1869, y como si quisiera legar una última enseñanza a sus descendientes, cuéntase que moribundo entre los brazos de su hijo Antonio le dijo: «Así tenemos que morir todos los Maceo».

Mariana, por su parte, es un paradigma imperecedero del valor y la abnegación de la mujer cubana.

Pero este día 5 de julio, cuando se cumple el 120 aniversario de su caída en combate, vamos a referirnos en particular a uno de aquellos héroes, al Mayor General José Maceo Grajales, cuya intrepidez sin límites le hizo ganar, entre tantos valientes, el apelativo de «El León de Oriente».

José había nacido el 2 de febrero de 1849 y desde pequeño se destacó porque era fuerte, activo, aficionado a la caza y experto tirador, fama que conservó hasta su muerte.

El 12 de octubre de 1868, con apenas 19 años, se incorporó a la contienda recién iniciada y aquel mismo día tuvo su bautizo de fuego en el lugar conocido como Ti Arriba, donde combatió bajo las órdenes del capitán Juan Bautista Rondón. Más tarde participaría, bajo el mando del coronel Juan Monzón en el ataque a Jiguaní y en las acciones de El Cobre y El Cristo y en la toma de Mayarí.

Ya en 1869, subordinado al mayor general Donato Mármol, jefe de la División Cuba, combatió en Majaguabo Arriba, Maniabón, Baitiquirí y San Agustín de Aguarás, y resultó herido en dos ocasiones, en los combates de El Salado, el 8 de enero, y La Sidonia, el 28 de agosto.

Entre 1870 y 1871 tomó parte en las acciones combativas de El Mijial, Pinalito, Songuito, Hondón de Majaguabo, Ti Arriba, Barajagua, la Gloria, El Ermitaño, San Juan Piloto y El Quemado. También en esta etapa integró las fuerzas del mayor general Máximo Gómez que invadieron la región de Guantánamo, donde resultó gravemente herido en el Cafetal de La Indiana, el 12 de agosto de 1871, y debió permanecer convaleciente hasta 1872.

Realmente resulta imposible enumerar los centenares de acciones combativas en las cuales participó José Maceo a lo largo de estos años, pero en todos evidenció un arrojo sin límites y un patriotismo a toda prueba que le hicieron merecedor de sucesivos ascensos y ocupar diferentes jefaturas en el Ejercito Libertador.

Finalizada la Guerra de los Diez Años con el ominoso Pacto del Zanjón del 10 de febrero de 1878, mostró, como siempre, una digna actitud. Prueba de ello es su presencia en primera fila junto a su hermano Antonio en la honrosa Protesta de Baraguá, el 15 de marzo de ese año, y su negativa a abandonar el país.

Dos días más tarde recibió el mando de una columna volante para continuar la guerra y sostuvo los combates de Arroyo Blanco, El Caobal y Dos Caminos. Después de la salida de Antonio hacia Jamaica el 9 de mayo de 1878, se mantuvo por la zona de Palma Soriano y el 4 de junio de ese año ante la inutilidad de aquel esfuerzo depuso las armas en San Luis.

Pero el 26 de agosto de 1879, junto con los también gloriosos patriotas Guillermón Moncada y Quintín Banderas dio el grito de «Viva Cuba Libre»  en Santiago de Cuba, con lo que se inició la llamada Guerra Chiquita en la zona sur de Oriente. Durante cerca de 10 meses José combatió a las tropas colonialistas, con particular destaque en la ataque a Peladero y en la acción de la Gran Piedra, donde venció al batallón Madrid, en diciembre de 1878, el encuentro en Alto de Boquerón y el victorioso combate de Arroyo de Agua.

Sin embargo, ante la inutilidad de aquella lucha desigual y acosado por el enemigo, se vio obligado a aceptar el acuerdo de Confluentes, mediante el cual deponía las armas con la condición de que se le garantizara a él y a sus compañeros la salida del país.

Su vida de combatiente revolucionario, a partir de entonces, se convirtió en un verdadero calvario. Según se consigna en una síntesis biográfica publicada en la enciclopedia digital cubana (ecured.cu) el 4 de junio de 1880 embarcó por Guantánamo hacia Jamaica y, encontrándose en alta mar, fue apresado por un cañonero español y conducido a Puerto Rico. Mes y medio después lo enviaron a las islas Chafarinas, adonde llegó el 3 de agosto de 1880. En agosto de 1882 lo trasladaron hacia las prisiones de Ceuta, pero al hacer escala en Cádiz logró fugarse, el día 15, y tomó un barco con destino a Tánger, Marruecos. Allí obtuvo el permiso del cónsul de Estados Unidos para ingresar en ese país.

«Cuando hizo escala en el Peñón de Gibraltar, el jefe de la policía de ese lugar, quien había sido sobornado por el cónsul español, lo entregó a las autoridades españolas. Lo condujeron a Algeciras y de allí al castillo de El Hacho, en Ceuta. Posteriormente estuvo en las cárceles de Pamplona y de La Estrella. En julio de 1884 fue trasladado hacia el castillo de La Mola, en Mahón, de donde escapó hacia Argelia el 22 de octubre de 1884. Después de pasar por Francia, Estados Unidos y Jamaica, viajó a Panamá para encontrarse con Antonio, en diciembre de 1886».

Su amplia y gloriosa participación en la Guerra del 95 o «guerra necesaria», como la llamara su organizador, el Héroe Nacional José Martí, es más conocida. Junto a su hermano Antonio, retornó a Cuba en la expedición que bajo el mando del mayor general Flor Crombet desembarcó en la goleta Honor por Duaba, Baracoa, el 1 de abril de 1895. El día 8 de abril, tras un encuentro con una emboscada en La Alegría, los expedicionarios fueron dispersados. José, junto a Flor y otros cuatro expedicionarios, fue perseguido por los montes.

Dos días después caería Crombet en Alto de Palmarito, y José quedó aislado. Tras una angustiosa caminata, acosado por el hambre y ocultándose del enemigo, ocho días más tarde logró hacer contacto con un pequeño destacamento subordinado al entonces teniente coronel Prudencio Martínez. Ya el 25 de abril combatió a una columna española en Arroyo Hondo y el 28 de abril de 1895 fue ascendido a Mayor General.

Mientras su hermano Antonio, Máximo Gómez y otros patriotas desarrollaban la gloriosa Invasión a Occidente para extender la lucha a esa parte del país, José ejecutaba numerosas acciones combativas en Oriente,

entre ellas los combates deSanta Fe, La Esperanza, Santa Rosa, Yateras, La Soledad, Santa Lucía, San Andrés, Loma de la Cruz, Santa Rosa, Baconao, Guantánamo, Casa Soto, El Desierto, La Galleta, Santa Rita de Burenes, Sao del Indio y Jobito.

En 1896 combatió en La Curia, Maibío, Sagua de Tánamo, Altos de Ampudía, Arroyito, el ingenio Triunfo, Cauto Abajo, Altos de Santiago y El Caney, hasta el aciago 5 de julio, fecha en que resultó mortalmente herido en la Batalla de Loma del Gato y murió horas después en Soledad de Ti Arriba.

Había caído el «León de Oriente», uno de los hombres que más bravamente combatió por la independencia de Cuba en las tres guerras contra los colonialistas españoles desarrolladas por los patriotas cubanos.

/ymp/

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Sobre Hernán Bosch

Periodista. Graduado de la Universidad de Oriente (1974). En ese año fue uno de los fundadores de la Agencia Cubana de Noticias (ACN) en la antigua provincia de Oriente. Trabajó como corresponsal de esa agencia en Santiago de Cuba durante tres años y luego realizó similar función por cerca de tres décadas en la corresponsalía de la provincia de Las Tunas, con una labor destacada en el tratamiento de temas diversos como la agricultura, la salud y los deportes. En 2007 reportó como enviado especial de la ACN los Juegos Deportivos de la ALBA, efectuados en Venezuela. Entre l981 y 1989 laboró en el periódico provincial ”26”, de Las Tunas, donde se desempeñó como jefe de Redacción, jefe de Información y reportero. Está jubilado y es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @hrbosch

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