Las Tunas, Cuba. Martes 22 de Mayo de 2018
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Hemingway y su pasión por Cuba

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Ernest Hemingway

Escuche entrevista realizada a Ernest Hemingway al recibir el premio Nobel de literatura:

Se dice que fue el amor de una mujer el que trajo a Ernest Miller Hemingway a Cuba. Con Jane Mason esposa del representante para Centroamérica y el Caribe de la Pan American sostuvo un romance clandestino.

Bajo el pretexto de otra pasión, la pesca, viajaba Hemingway desde Key West en Estados Unidos hasta La Habana. Las ocho horas de navegación no significaban un freno si no otro aliciente para uno de los más geniales autores norteamericanos de todos los tiempos. Desde entonces, Cuba fue una parte importante de su vida y también de su muerte.

El hombre de mucho mundo que estuvo en Italia, Francia, España y África, nunca ocultó su predilección por el ron cubano, por «la mar» que rodeaba la Isla, por la tranquilidad de su finca en La Vigía y la identidad hacia la gente buena y noble de Cuba, que lo asumió como a uno más de sus hijos.

Queda la huella de Hemingway y sus recorridos por la cayería cubana a la casa de submarinos nazis. Las anécdotas en el yate El Pilar, hecho por él mismo, permanecen aún por los Jardines del Rey, la ensenada del Guincho o en cayo Romano. Se recuerdan sus viajes a Nuevitas, en la hermana provincia de Camagüey, y ¿quién sabe si sus periplos lo trajeron de paso por Las Tunas?

“El Papa” como lo llamaban, se convierte en un mito de la Isla no por su calidad como autor, si no por ser el amigo de la Finca Vigía, el benefactor que buscaba al médico para quienes lo necesitaran o la persona que repartía refrescos gratis a los niños pobres.

Fue Hemingway quien recluta en La Habana a un grupo para el espionaje antifascista al que llama «Fábrica de maleantes», y a él, se debe el descubrimiento y documentación de los lazos ocultos entre el gobierno cubano de entonces con Batista al frente y la mafia ítalo-norteamericana con respaldo del ejército y del Pentágono. Por eso, no resulta extraño que El Papa viera con buenos ojos el Triunfo Revolucionario en 1959.

El dos de julio de 1961, casi un año después de irse definitivamente de Cuba, termina con su existencia en el rancho de Ketchum. Vivía agobiado por la depresión, otras enfermedades y bajo la intensa vigilancia del FBI, según demostró un artículo publicado en el periódico New York Times, que recoge información de los documentos desclasificados del FBI sobre la persecución a Hemingway por sus vínculos con Cuba.

Se sellaba así, el compromiso del hombre genial y controvertido, merecedor del Premio Pulitzer y del Nobel de Literatura. Parte de la crítica asegura que «El viejo y el mar» fue su mejor legado, en realidad es su consumación como «cubano sato»  y la evidencia inmortal de su amor por Cuba.

/dcg/

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Sobre Liliana Gómez Ramos

Periodista. Graduada de la Universidad de Oriente. Máster en Desarrollo Comunitario. Profesora universitaria. Comenzó su vida laboral en Radio Chaparra, municipio de Jesús Menéndez, al norte de la provincia de Las Tunas. Reportera de Radio Victoria, se destaca en el tratamiento que le da a los temas de corte social. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @lialgomez

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