Las Tunas, Cuba. Jueves 24 de Mayo de 2018
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Coincidencias y afectos en un aniversario

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Coincidencias y afectos en un aniversario

Carlos Tamayo Rodríguez

Las Tunas.-A Carlos Tamayo lo conocí en un coche del tren en que viajábamos a Santiago de Cuba; entonces, ambos estudiábamos en la Facultad de Filología de la Universidad de Oriente.

El traqueteo del viaje, las risas de la gente del grupo -¡éramos tan jóvenes!- el chirrido de las ruedas en los rieles cada vez que parábamos sin aparente motivo, nada disminuyó el interés de la improvisada tertulia a partir de su incorporación al coro de bromistas que seguro no tenían tanto apuro en llegar a Santiago de Cuba y sí deseos de postergar el reencuentro con las obligaciones y los libros.

Tamayo fue la nota coherente de aquel viaje. De sus palabras estuve pendiente todo el tiempo porque ya destacaba como intelectual, aun cuando no se había graduado, y muchos lo conocían por su afán investigativo, sobre todo en los temas concernientes a la vida y obra de Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, (El Cucalambé, Las Tunas, 1-7-1829 — Santiago de Cuba, 1861).

Confieso que me impresionó su verbo fácil, pero contundente, y su capacidad para burlarse de la estupidez o mediocridad sin parecer que lo hacía exprofeso. Mucho más tarde supe de su apego al sarcasmo para derrotar la vulgaridad, la ignorancia y de alguna manera lo asocié con El Tábano, aunque nunca le mencioné mi extraña idea.

Pero, que coincidiéramos en el especial Habana-Santiago sirvió para acercarme no solo a su personalidad, sino también a sus estudios y en general a su obra.

Carlos se graduó con honores en 1979. De nuevo en su ciudad natal, Las Tunas, comenzó a desgranar conocimientos y talento con una perseverancia digna de admiración.

Ha sido asesor de la programación de Radio Victoria, director provincial de Cultura del Poder Popular, especialista literario y responsable de ediciones en la Casa de Cultura Tomasa Varona, jefe de Redacción del periódico 26, órgano del Comité Provincial de Partido, y de Quehacer, suplemento cultural de dicho órgano. Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y presidente de su Comité provincial.

Sería muy largo enumerar todos sus aciertos en el trabajo cultural, todos los reconocimientos obtenidos por sus aportes al desarrollo de nuestra cultura; pero, no se puede hablar o escribir de Carlos sin hacer referencia a sus estudios sobre la vida y obra de Nápoles Fajardo.

Su interés por el bardo tunero comenzó cuando aún era estudiante; de entonces acá publicó varios artículos y libros, polemizó sobre aspectos controvertidos de la vida de El Cucalambé y realzó su estatura de patriota, poeta, periodista y editor.

Entre los títulos suyos dedicados a Juan Cristóbal destacan: La tradición decimista cubana y El Cucalambé (Las Tunas, 1991); Del Epítome a las Poesías completas de El Cucalambé (Las Tunas, 1992); Acerca de la vida y la obra de El Cucalambé (Las Tunas, 1993; Veracruz, México, 1995); «El Cucalambé en Santiago de Cuba» (revista Santiago, No. 26-27, 1977); «El Cucalambé desde un acercamiento polémico», en La Gaceta de Cuba. (La Habana, No.1, enero-febrero, 2001.p.29-31).

Considerado «el más prolijo estudioso de la vida y la obra del máximo exponente de la décima cubana del siglo XIX», Tamayo ha demostrado a través de sus investigaciones que las Obras completas del Cantor de Rufina adolecen de omisiones de versos y errores, vacíos que se han ido llenando con sus hallazgos.

De manera que la vasta obra del poeta e investigador acucioso ha dado a conocer textos poéticos, periodísticos y teatrales del autor de Rumores del Hórmigo, desconocidos hasta hace poco tiempo.

Una mirada a su última propuesta: «Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, el desaparecido», (Premio Taller de Crítica, Las Tunas, 2003, que fue publicado en 2014 por el Frente de Afirmación Hispanista, A.C, México), permite corroborar lo expresado por la editorial:
«Carlos Tamayo Rodríguez abre ampliamente el camino para la futura edición crítica de la obra completa del Poeta, tan necesaria para todos los lectores, que de una forma u otra, admiran al cultísimo poeta más popular de la centuria decimonónica, que coadyuvará a reafirmar de manera definitiva, su indudable valor en las letras cubanas».

La obra de Carlos Tamayo Rodríguez rinde tributo permanente a Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, pero especialmente el primero de julio de cada año, cuando ambos celebran su cumpleaños, curiosa coincidencia para quien ha hecho un culto de su admiración por El Cucalambé.

El rescate de los aportes de Juan Cristóbal al folclor, a la poesía y la cultura cubanas, al sentimiento de cubanía, es un mérito que debemos agradecer a Carlos Tamayo, a la vez que le deseamos un feliz día y muchos éxitos en el trabajo cotidiano.

/dcg/

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Sobre Rosa María García Vargas

Periodista. Graduada de Letras en la Universidad de Oriente. Se desarrolló como especialista del Grupo Metodológico del Sistema de Radio en la provincia de Las Tunas. Directora del noticiero Impacto de Radio Victoria por varios años. Se desempeña como redactora de los Servicios Informativos de esta emisora. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @RosaMaraGarca

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