Las Tunas, Cuba. Viernes 22 de Septiembre de 2017
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Bolivia se viste de cultura para recibir Nuevo Año Amazónico Andino

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Glenda Arcia
Prensa Latina

La Paz.- Cada 21 de junio, miles de bolivianos se reúnen desde la medianoche en lugares considerados sagrados por sus culturas para guardar vigilia y recibir, con los primeros rayos solares, la llegada del Nuevo Año Amazónico Andino.

Desde la madrugada, el pueblo realiza ritos y ofrendas a la Pachamama (Madre Tierra) para agradecer las bendiciones recibidas durante el período que finaliza y pedir prosperidad para el que comienza.

Con la llegada del alba, los creyentes elevan sus brazos al astro rey para obtener de él energía y renovación, en tanto sus sabios anuncian las predicciones para el próximo ciclo.

La ceremonia coincide con el solsticio de invierno en el hemisferio sur y es conocida también como Willkakuti, que significa retorno del sol en aymara, o Yasitata Guasú, lucero del amanecer en guaraní.

Declarada en 2005 Patrimonio Intangible, Histórico y Cultural de este país, dicha festividad es considerada un reflejo de la identidad nacional, pues tiene lugar en las zonas altiplánicas, los valles y los llanos y reverencia la fusión de la tierra y la energía dando paso a la procreación de la vida y el tiempo.

El 17 de junio de 2009, el presidente Evo Morales proclamó esta fecha como feriado inamovible mediante el Decreto Supremo 173, el cual parte de que el Estado tiene como responsabilidad fundamental preservar, desarrollar, proteger y difundir las culturas existentes en el país, depositarias de saberes, valores, espiritualidades y cosmovisiones.

Desde ese entonces, la celebración tomó mayor auge y este año (el 5524 de los pueblos indígenas) se realizará en 203 lugares sagrados en toda Bolivia.

Uno de los más frecuentados es la Puerta del Sol, en Tiahuanaco, centro de la civilización de igual nombre, cuyas ruinas se encuentran en el departamento de La Paz, a 15 kilómetros del lago Titicaca.

Catalogada por algunos historiadores como la cultura madre de Bolivia y una de las más antiguas de América del Sur, los tihuanacos son reconocidos por el desarrollo alcanzado en las ciencias y la agricultura, la perfección de su arte, su arquitectura monumental y sus complejos cultos religiosos.

Ubicada a más de tres mil 800 metros sobre el nivel del mar, la Puerta del Sol es considerada una de las obras más significativas de esa comunidad y se cree formó parte de una edificación mayor que pudo ubicarse en la cima de la Pirámide de Akapana o en el Templo de Kalasasaya.

Trabajada en un solo bloque de piedra de aproximadamente 10 toneladas, la estructura tiene en su friso la imagen del Dios Sol que sostiene en cada mano un cetro con seres alados.

Cada junio llegan a este lugar decenas de indígenas andinos, quienes desafían el frio y la altura para festejar el inicio del nuevo año, conocer sus predicciones y pedir el bienestar de los suyos.

En varias ocasiones, Tihuanaco ha sido sede de la ceremonia central, en la cual participa el presidente Morales.

Para el viceministro de Descolonización, Félix Cárdenas, la preservación de dicha festividad contribuye a la construcción de una sociedad plurinacional, igualitaria, sin discriminación ni racismo.

El solsticio señala el tiempo para que la humanidad busque la reconciliación y elimine las malas energías que generan desequilibrios en la vida, afirmó.

Por su parte, el titular de Culturas y Turismo Marko Machicao destacó la importancia de esta celebración como reflejo de la historia y esencia bolivianas, de los saberes y legados de los pueblos del continente.

Los 200 sitios sagrados recuperados hoy en nuestro país representan una pequeña parte de los destruidos en la época colonial. Nos toca revalorizar nuestras tradiciones y explicar su significado a las nuevas generaciones, señaló.

En junio de 2015, durante el recibimiento del Año Andino Amazónico (Machaq Marka) 5523, desde el Salar de Uyuni, en Potosí, Morales pidió fuerza, sabiduría e inteligencia para que Bolivia siguiera adelante.

Vestido con un poncho blanco y rodeado de amautas (sacerdotes), el mandatario abogó por la unidad de esta nación y aseguró que continuaría implementando políticas económicas y sociales en beneficio de los más necesitados.

Estamos firmes, como soldados de la Madre Tierra y de nuestro proceso de cambio para garantizar la liberación de Bolivia, aseveró en aquel entonces.

Hoy, la revolución que llegó al poder en 2006 avanza con importantes transformaciones en favor de los más pobres y los bolivianos, en especial los de origen aymara, esperan con ansias el Machaq Marka 5524, cuya celebración es expresión de la cultura, tradiciones e identidad de este país andino-amazónico.

/ymp/

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