Las Tunas, Cuba. Sábado 25 de Noviembre de 2017
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Hubert de Blanck y su imperecedero aporte a la música cubana

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Hubert de Blanck y su imperecedero aporte a la música cubanaJunto de Alejandro de Humboldt, el sabio alemán que es conocido como «el segundo descubridor de Cuba», es quizás el holandés Hubert de Blanck el intelectual europeo que realizó un más valioso aporte a la cultura cubana.

El germano era un sabio, un científico multifacético con una cultura enciclopédica, mientras el hombre de los Países Bajos era un prestigioso artista, cultivador de esa manifestación  sublime que José Martí con su genialidad definiera en estos términos: «La música es el hombre escapado de sí mismo; es el ansia de lo ilímite surgido de lo limitado y de lo estrecho; es la armonía necesaria, anuncio de la armonía constante y venidera».

Hubertus Christian de Blanck Valet (conocido posteriormente como Hubert de Blanck)

había nacido un día como este, 14 de junio, de 1856, en Utrech, Holanda, y era hijo del violinista Wilhelm de Blanck, de quien recibió sus primeras lecciones de música.

Según una síntesis biográfica publicada en la enciclopedia digital cubana EcuRed (ecured.cu), Huber ingresó a los nueve años en el Conservatorio de Lieja, Bélgica, donde estudió piano con Felix-Etienne y solfeo y teoría de Sylvain Dupuis. A los 13 años ya obtuvo su primer premio en el piano y, siendo aún un adolescente ofreció  recitales en el Palacio Real de Bruselas, por lo que el rey Leopoldo le otorgó una beca para que  perfeccionara su arte en el Conservatorio de Colonia, en disciplinas como la armonía y la composición.

En 1873, el joven Hubert de Blanck inició su primera gira internacional, que incluyó a Rusia, Suecia, Alemania, Suiza y Noruega, y posteriormente actuaría en unión del precoz violinista brasileño Eugene Dengremont, en Dinamarca, Alemania, Brasil, Argentina y Estados Unidos.

Su fama como concertista había crecido mucho y ya en 1881 se presentó como solista con la Orquesta Filarmónica de Nueva York y luego obtuvo por oposición una plaza de profesor en el College of Music, donde inició su carrera de pedagogo.

Un año después, en unión de su esposa, la cubana Ana García Menocal, De Blanck llega por primera vez a La Habana, donde se presentó en los salones del Centro Gallego junto a Anselmo López y Serafín Ramírez para ejecutar el Trío op.52, para violín y cello, de Arthur Rubinstein.

En 1883, de vuelta a La Habana, decidió radicarse definitivamente en esa ciudad, y el primero de octubre de 1885 inauguró, en el Paseo del Prado, un conservatorio de música, el primero de su clase en Cuba.   Con el tiempo, el centro cambió de domicilio en varias ocasiones y De Blanck debió entregarse con vehemencia a su propósito didáctico, que enfrentaba incomprensiones y críticas.

Su perseverancia fue esencial para lograr la apertura del Conservatorio de Música y Declamación. Los primeros concursos para estudiantes de música que tuvieron lugar en la Isla se debieron a su iniciativa, como estímulo a los mejores alumnos graduados en el primer curso de ese centro, de 1885 – 1886.

Acusado por el gobierno de la metrópoli española de militar en la Junta Revolucionaria de La Habana, el maestro holandés fue encarcelado y luego deportado de Cuba.

Marchó a Nueva York, donde desde los primeros meses de su llegada se vinculó con el grupo de artistas cubanos que recaudaban fondos para la causa independentista de su país, entre los que se encontraban las sopranos Chalía Herrera y Ana Aguado, el pianista y profesor Emilio Agramonte y el notable tenor Emilio Gogorza.

De esa época es su conocida obra Paráfrasis, para piano, basada en el Himno Nacional cubano, la cual se estrenó en una de las veladas musicales patrióticas organizadas por el grupo.

Finalizada la guerra de independencia, en 1898, Hubert de Blanck regresó a La Habana y organizó nuevamente su institución musical, en la calle Galiano, esquina a Dragones, con el nombre de Conservatorio Nacional de Música. Allí inauguró la Sala Espadero, considerada por muchos años como uno de los escenarios de conciertos más importantes del país.

En 1903 el maestro De Blanck adoptó oficialmente la ciudadanía cubana. Por estos tiempos, ya su conservatorio contaba con instalaciones más amplias, una matrícula de 680 alumnos y un gran número de academias incorporadas a sus planes de estudio a lo largo de la Isla.

A su gran obra docente y sus textos pedagógicos, se une un extenso catálogo autoral,

en el cual se incluyen unas 35 obras dedicadas al piano; para voz y piano; violín y piano; orquesta sinfónica y banda, música de cámara y teatro lírico.

Una de sus composiciones más relevantes es la Ópera Patria (con libreto de Ramón Espinosa de los Monteros), la primera de su género en abordar el tema de la gesta independentista cubana.

El maestro y patriota holandés-cubano falleció en La Habana el 28 de noviembre de 1932.

Luego de su muerte, el Conservatorio Nacional de Música de La Habana continuó al cuidado de su viuda, Pilar Martín, junto a sus hijas Margot y Olga -también reconocidas intérpretes y pedagogas-, quienes en 1947 inauguraron un nuevo edificio para el plantel en El Vedado de La Habana, donde hoy radica la sala de teatro que lleva el nombre prestigioso del músico holandés.

A 160 años de su natalicio, es justo recordar la gran contribución que tuvo la obra didáctica realizada en nuestro país por el prestigioso pianista y profesor holandés para el desarrollo en la música cubana.

/ymp/

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Sobre Hernán Bosch

Periodista. Graduado de la Universidad de Oriente (1974). En ese año fue uno de los fundadores de la Agencia Cubana de Noticias (ACN) en la antigua provincia de Oriente. Trabajó como corresponsal de esa agencia en Santiago de Cuba durante tres años y luego realizó similar función por cerca de tres décadas en la corresponsalía de la provincia de Las Tunas, con una labor destacada en el tratamiento de temas diversos como la agricultura, la salud y los deportes. En 2007 reportó como enviado especial de la ACN los Juegos Deportivos de la ALBA, efectuados en Venezuela. Entre l981 y 1989 laboró en el periódico provincial ”26”, de Las Tunas, donde se desempeñó como jefe de Redacción, jefe de Información y reportero. Está jubilado y es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @hrbosch

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