Las Tunas, Cuba. Miércoles 22 de Noviembre de 2017
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Por más arcas de vida

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Cuba.-«De todos los seres vivos meterás en el arca dos de cada especie, un macho y una hembra, para que sobrevivan contigo. De las aves según su especie, de las bestias según su especie, y de todo reptil de la tierra (…)».

Así cuenta el libro del Génesis bíblico que en una gran embarcación, y por mandato divino, resguardó el justo Noe la vida y su diversidad sobre la faz de la tierra, ante la amenaza de un diluvio devastador como castigo por la corrupción y violencia del hombre.

Este relato se puede encontrar tanto en los textos sacros del judeo-cristianismo, la Torah y el Antiguo Testamento , como en el Corán, de los musulmanes, y según algunos estudiosos su origen puede remontarse a un mito de la civilización sumeria.

Y es que desde tiempos remotos el tema de la naturaleza y su cuidado, los fenómenos climáticos y la necesidad de garantizar la supervivencia han inspirado a narradores y rapsodas, y constituido asunto de preocupación para estudiosos con sensibilidad, sentido común y visión futura.

En el siglo IV Antes de Nuestra Era, el eminente filósofo griego Platón afirmó en relación con lo maltratado que había sido el medio ambiente: «Nuestra tierra, comparada con lo que era, es como el esqueleto de un cuerpo consumido por la enfermedad».

No en vano se lamentaba, porque este manto precioso del que depende la vida terrestre puede destruirse con rapidez aterradora, víctima del uso indiscriminado de sus recursos, causante entre otros males de la pérdida del suelo fértil, la desaparición de los bosques, reducción del suministro de agua y la desertificación.

Ya en la decimonovena centuria de la Era común la degradación era tan visible que alarmó a otras mentes preclaras alrededor del planeta, incluido el Apóstol cubano José Martí, quien entre muchas de sus reflexiones escribió: «El mundo sangra sin cesar de los crímenes que se cometen en él contra la naturaleza».

El más universal de los cubanos, con un pensamiento que trascendió su tiempo, avizoró, además, que, para la prosperidad de las tierras, era vital el mantenimiento de los bosques donde existen, mejorarlos donde han sido maltratados y crearlos donde no los hay.

La Madre Natura es ahora quien ajusta cuentas, y no es leyenda ni mera sugestión. El cambio climático se globaliza y catástrofes universales amenazan como respuesta al accionar depredador del ser humano para con los recursos naturales, actitud que ha puesto en peligro la sostenibilidad del ambiente, y más temprano que tarde la propia existencia del hombre.

Para mayor pesar a las naciones industrializadas, principales responsables de la contaminación ambiental, parece más importarles el peso de sus cofres que el llanto visible de la naturaleza y su advertencia.

El 12 de junio de 1992, en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, el Líder revolucionario Fidel Castro alertó sobre ese fenómeno, del riesgo de desaparecer el hombre por la progresiva liquidación de sus condiciones naturales, y llamó a utilizar la ciencia necesaria para un desarrollo sostenido sin contaminación.

Aplaudido por Jefes de Estado de todo el orbe, el entonces presidente cubano convocó también a pagar la deuda ecológica y no la deuda externa, a desaparecer el hambre y no el hombre, y finalmente sentenció: «Mañana será demasiado tarde para hacer lo que debimos haber hecho hace mucho tiempo».

Alentadoramente no son pocos en el mundo los amantes y preocupados por el entorno, y ecologistas de instituciones estatales y no gubernamentales perfeccionan procesos de recuperación y protección de ecosistemas y sitios aún bien conservados, donde las comunidades silvestres encuentren medio para su desarrollo.

En Cuba, desde el triunfo revolucionario de 1959, el gobierno dio pasos concretos hacia un desarrollo sostenible. Solo un año después se fundaron las primeras Reservas Naturales para estricta conservación, y en la siguiente década se crearon las bases para conformar el sistema de áreas protegidas, concretado más tarde.

Hoy, la Isla destaca por el incremento anual de su boscosidad, es reconocida por cumplir las Metas de Aichi para el manejo de la biodiversidad, y sus más de 200 parajes naturales protegidos abarcan un 20 por ciento del territorio nacional, y cual «arcas» atesoran la mayor diversidad biológica del Caribe Insular.

Que estos santuarios de la biota se multipliquen y que el cuidado a la naturaleza se convierta en cultura universal urge sea prioridad frente a los egoísmos, hegemonismos y la insensibilidad -como señaló Fidel hace 24 años- para preservar a tiempo al planeta para las presentes y futuras generaciones. (Agencia Cubana de Noticias)

/dcg/

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Encargada de realizar todo el trabajo del Grupo Internet y Tiempo21. Integrada por un Editor-jefe, dos editoras, un fotorreportero y camarógrafo, un director de fotografía y camarógrafo y un desarrollador Web. Es un equipo multidisciplinario y multioficio, que desarrolla las principales labores del Periodismo Hipermedia. Además de tiempo21, tiene un canal de Video-TV, y otros espacios. @tiempo21cuba

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