Las Tunas, Cuba. Viernes 22 de Septiembre de 2017
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Al rescate de un tesoro

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Las Tunas.- Desde hace poco más de un año, en Las Tunas se trabaja con vistas a recuperar la denominada Cuenca Lechera, un polo productivo que, como en otras demarcaciones cubanas, se creó por iniciativa del máximo líder de la Revolución, Fidel Castro Ruz.

Dotada de unas 150 unidades en áreas de este municipio capital y el de Majibacoa, la Cuenca llegó a producir anualmente 13 millones de litros de leche, cifra equivalente al 43 por ciento del volumen total que hoy se extrae en toda la provincia, ubicada a unos 700 kilómetros al oriente de La Habana.

También aportó gran cantidad de carne, cuero y otros recursos, pues contaba con centros de ceba y matadero para aprovechar mejor los machos y las vacas no aptas para la reproducción.

Al mismo tiempo, esa importante base pecuaria daba empleo a miles de trabajadores, radicados en el propio entorno rural o en esta ciudad y otros poblados vecinos.

Son razones que justifican plenamente la recuperación de la Cuenca Lechera, gestión que se inició con la apertura de varios centros para la recría artificial de terneros.

Se trata de establecimientos que contribuyen a aumentar el número de partos por reproductora y a mejorar la composición genética de los rebaños, con vistas a conseguir mayor productividad, pues ahora el promedio de litros por vaca es muy bajo.

Sin embargo, resulta necesario que el mismo empeño puesto hoy en rescatar el importante polo ganadero predomine después con el fin de preservarlo, porque existen negativas experiencias.

Es cierto que el paso del tiempo, el azote de fuertes huracanes y la escasez de recursos, agudizada por el criminal bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, influyeron en el deterioro de las instalaciones allí existentes. Pero no menos daños causaron la negligencia, el egoísmo, el robo.

Tejas de fibrocemento, vigas metálicas, bloques, ladrillos, herrajes hidráulicos, y hasta piezas de los sistemas de ordeño mecánico, fueron objeto de depredación, sin que se actuara enérgicamente para poner fin al pillaje y castigar a los malhechores.

Tampoco se trabajó con suficiente previsión en la siembra de alimento animal ni en la apertura de pozos y la construcción de tranques, lo cual obligó en épocas de aguda sequía, a transportar agua y comida desde sitios lejanos, en detrimento de la productividad, la salud y la vida de las reses.

Se espera que los trabajadores pecuarios y los dirigentes responsabilizados con el rescate y la explotación de la Cuenca Lechera de Las Tunas tengan en cuenta esas tristes experiencias y eviten su resurgimiento.

El pueblo se lo agradecerá, pues dicha base productiva puede contribuir a que la industria de la provincia reciba anualmente unos 40 millones de litros de leche fresca.

Tal volumen de alimento, pasteurizado o convertido en yogur, helado, queso u otros comestibles, elevaría la oferta y disminuiría costosas importaciones de leche en polvo, hoy muy cara y deficitaria en todo el mundo.

/dcg/

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Sobre Raúl Estrada Zamora

Periodista. Graduado de la Universidad de Oriente. Ha trabajado en todos los medios y fue director de la revista Transporte, de La Habana. Se inició en el diario 26 y trabajó como Jefe de Información en la Televisión. Fue editor de Tiempo21. Como reportero atiende los temas del programa alimentario y la agricultura, entre otros. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @Raulezdecuba

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