Las Tunas, Cuba. Lunes 20 de Noviembre de 2017
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«Miedo a Vicente García» continúa retando a la tradición historiográfica de Las Tunas

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José Guillermo Montero Quesada

El libro Miedo a Vicente García, publicado por Carlos Tamayo Rodríguez en 1986 en la Sección de Patrimonio, fue nuevamente editado en 2015 por la Editorial Sanlope, de Las Tunas, y fue muy solicitado en la recién concluida Feria del Libro.

La obra constituye el primer esfuerzo sistematizado relacionado con la polémica en torno a la actuación del insigne patriota tunero Vicente García González durante la Guerra de los Diez Años. Basada en reflexiones aparecidas en la prensa local, discursos pronunciados por dirigentes de la Revolución, historiadores e intelectuales que lo contextualizan y valoran en contraposición a quienes asumieron una actitud prejuiciada respecto al prócer.

Por razones éticas el autor no enfatiza en quienes lo descalificaron, prefirió hacer referencias generalizadoras a criterios controversiales acerca del adalid y situarlo en el pedestal merecido de la honra.

Esta edición está prologada por el periodista Miguel Díaz Nápoles, con quien coincido en que retomar el tema es una motivación para traer nuevamente a Vicente a la batalla.

El texto incluye una impactante iconografía y facsímil del diario de campaña, que pudiera motivar al análisis grafológico, aún por realizarse. Las valoraciones relativas al monumento a su memoria, erigido en el parque homónimo, requieren más profundización desde el punto de vista de la apreciación del arte escultórico, sustentado en el principio de la infinitud del conocimiento, la variación de los códigos e interpretaciones epocales y los avances de progreso tecnológico y cultural.

Los fragmentos seleccionados de su diario de campaña revelan su pensamiento político y militar, sitios aún no identificados por las personas que los habitan, razón por la cual no se les reconoce aún la historicidad.

Desde el siglo XIX, a García González lo inculpan de impulsar el «fracaso» de dicha guerra y traición a la Revolución. La polémica aparecida en la prensa y en el imaginario popular es compilada por Carlos Tamayo y difundida en este libro, lo cual no significa que sea un capítulo cerrado; hoy seguramente el mismo autor ampliaría su obra con nuevos argumentos, pero sería restarle autenticidad a los criterios y opiniones en defensa del patriota en aquel contexto, aun cuando puedan ser discutibles sustentado en conceptos actuales; ellos son expresión del esfuerzo por reivindicar su honor y muestra de quienes se percataron que era incomprendido a causa de los estereotipos y descodificaciones inconsecuentes.

Dos años después de publicado este libro, cuando era estudiante de Marxismo Leninismo e Historia, en el Instituto Superior Pedagógico de Holguín, trataron el actuar de Vicente García y suscitó un profundo debate ante los criterios descalificadores. Veintiocho años después pervive el compromiso, como educador del magisterio, y ahora como historiador, de hacerle justicia, que es hacerlo por la nación cubana. Algo similar experimentaría el joven Carlos Tamayo en sus inicios como investigador, por lo expresado en esta obra con ferviente inclinación hacia la historia local.

Lamentablemente existen personas que conocen a Vicente solo por los hechos controversiales y no por la integralidad de su pensamiento y acción revolucionaria; ello justifica una nueva impresión treinta años después, en un contexto donde una nueva generación de cubanos, no siempre actualizados consecuentemente en el conocimiento histórico, necesitan comprender las polémicas presentes y sus orígenes en generaciones pasadas.

No se trata de insistir en lo mismo, sino de tratar la historia desde nuevas miradas, en correspondencia con las nuevas inquietudes cognoscitivas y criterios descalificadores permanecientes en el imaginario popular, infundidos por libros localizables en bibliotecas que datan de tres décadas atrás y siguen siendo utilizados por nuestros estudiantes.

El mérito de este título, junto a muchos más, consiste en estimular la crítica y establecer nuevos desafíos a historiógrafos locales y nacionales por una historia personológica más analítica y reflexiva, en correspondencia con las exigencias contemporáneas; asimismo, el reto para educadores de cómo tratar dichas polémicas en los distintos niveles de enseñanza.

Carlos Tamayo sugiere considerar las opiniones negativas como carencias de análisis equilibrado, condicionada por los niveles culturales y de instrucción tradicionales expresados en el localismo desmedido, el imaginario popular y las carencias cognoscitivas que imposibilitaron un tratamiento multidisciplinario sustentado en la complejidad de los hechos. Con frecuencia se deshonraron a muchos para exaltar a Vicente García, aunque la intencionalidad no haya sido borrar las glorias de los primeros.

El accionar de García y sus seguidores estuvo condicionado por múltiples circunstancias y las decisiones propias del pensamiento de una época. En este sentido, las nuevas incomprensiones están basadas en las interpretaciones unilaterales de los hechos «negativos» escritos en los textos, por ello algunos profesores siguen tratando en sus clases solo los aspectos de su protagonismo en aquella contienda, carentes del justo análisis.

Me permito agregar que el miedo a Vicente García es consecuencia, entre otras razones, de la bravura del caudillo y sus hombres, ampliada por rumores emitidos por los lugareños y en las propias filas enemigas, su táctica en la lucha y las consiguientes predisposiciones psicológicas causadas en los contrarios; de igual modo, las acciones para evadir situaciones peligrosas y otras causas subyacentes vinculadas a las adversidades aparecidas en los escenarios donde ocurrieron acciones de combate.

Este análisis concreta la necesidad de continuar profundizando en la problemática, desde las ciencias históricas, filosóficas, psicológicas y pedagógicas; asimismo, darlos a conocer en los medios y tratarlos en profundidad en el proceso enseñanza-aprendizaje de la historia de Cuba.

Se agradece al investigador Carlos Tamayo por despertar nuevas motivaciones críticas acerca del tema y reabrir la puerta que posibilite continuar aportando a la tradición historiográfica en Las Tunas.

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Encargada de realizar todo el trabajo del Grupo Internet y Tiempo21. Integrada por un Editor-jefe, dos editoras, un fotorreportero y camarógrafo, un director de fotografía y camarógrafo y un desarrollador Web. Es un equipo multidisciplinario y multioficio, que desarrolla las principales labores del Periodismo Hipermedia. Además de tiempo21, tiene un canal de Video-TV, y otros espacios. @tiempo21cuba

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