Las Tunas, Cuba. Viernes 24 de Noviembre de 2017
Home > Especiales > Historia > Los Independientes de Color, una lección para no olvidar

Los Independientes de Color, una lección para no olvidar

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

El 20 de mayo de 1912 inició un periodo cruento para la historia de Cuba: negros y mestizos comenzaron ese día una desigual batalla por sus derechos que terminó en una matanza.

La Masacre de los Independientes de Color, también conocida como Levantamiento Armado de los Independientes de Color o Guerra de 1912 en Cuba, fue un alzamiento armado ocurrido entre mayo y julio de ese año, principalmente en las montañas del oriente del país, por parte de los miembros del Partido Independiente de Color.

El hecho se desató bajo el influjo revolucionario de un grupo importante de veteranos del disuelto Ejército Libertador, la mayoría negros, miembros o simplemente adeptos al Partido Independiente de Color, con el objetivo de presionar al gobierno para derogar la Ley Morúa que los imposibilitaba a participar como organización política en el proceso electivo del país.

Lea más sobre la masacre de los Independientes de Color en 1912

Negros y mulatos se rebelaban debido a los malos tratos y el racismo del cual eran objeto por parte del gobierno cubano de ese entonces, encabezado por el militar y político José Miguel Gómez, y la población blanca de clase media y alta que vivía en la isla.

Aquel levantamiento armado fue reprimido fuertemente por el Ejército Nacional de Cuba, con el General José de Jesús Monteagudo, entonces Jefe del Estado Mayor del Ejército, al frente de las operaciones militares y represivas, apoyándose en su lugarteniente Brigadier Pablo Mendieta Montefur, Jefe de la Brigada de Infantería.

Las acciones de los soldados fueron crueles, pronto la persecución se convirtió en una carnicería que dejó cerca de seis mil negros y mestizos asesinados por las fuerzas militares del gobierno constitucional en menos de dos meses.

Entre las víctimas estaban los principales líderes del levantamiento: Evaristo Estenoz y Pedro Ivonet; mientras que las fuerzas oficialistas tuvieron unos 16 muertos, incluidos ocho negros y mulatos asesinados por sus compañeros blancos o que recibieron algún disparo escapado.

Con la represión del movimiento de los Independientes de Color, celebrada por la prensa y las principales figuras políticas del país en ese momento, el mito de la igualdad racial quedó sin sustento alguno en la Cuba republicana.

Una vez más vale subrayar que aquel movimiento no fue racista como muchos lo tildaron. Aunque surgió impelido por móviles raciales, no se trata de un «alzamiento racista» lo que en realidad era una protesta con el objetivo de lograr la legalización de la existencia del partido para cumplimentar sus propósitos.

El grupo de los Independientes de Color mantuvo nobles doctrinas de convivencia, no abogó por el predominio de una clase social sobre otra, sino que reclamó igualdades sociales y políticas. De cualquier forma, por mucho tiempo, se cuestionó como un crimen o error imperdonable, la táctica adoptada por el partido que llevó a la muerte a buena parte de sus seguidores.

También fueron incomprendidos por importantes figuras negras del quehacer intelectual y político de la época, entre los que se encontraban Juan Gualberto Gómez y Martín Morúa Delgado, quienes a pesar de reconocer la necesidad de mejorar las condiciones sociales, económicas y morales de la raza negra, no aprobaron la idea de organizar un partido político, como alternativa para estos fines.

La protesta armada, que había sido un gesto de reclamo para que el gobierno derogara la enmienda Morúa, fue la tumba del Partido Independiente de Color.
En el mes de julio se había sofocado la sublevación, miles de hombres habían sido asesinados, unos 2 180 estaban acusados por rebelión, y en el vivac de Santiago de Cuba, 180 más esperaban su traslado para la cárcel. En La Habana había más de un centenar y varias decenas en Las Villas y Pinar del Río.

El Partido Independiente de Color y la masacre pronto fueron cubiertos por un manto de silencio para borrar el hecho de la memoria colectiva, y casi lo lograron.
Durante la república neocolonial el racismo se mantuvo vigente e institucionalizado y este tema era casi tabú. Solo con el triunfo de la Revolución se eliminaron en Cuba la esclavitud y sus secuelas.

A 104 años de ocurrido el Levantamiento Armado de los Independientes de Color resalta la valentía de aquellos hombres y mujeres, que prefirieron dar la vida en el empeño de conquistar sus derechos humanos y civiles, antes de continuar soportando el yugo y el dolor de la discriminación.

Pero, en la actualidad se habla nuevamente de prejuicios raciales, rezagos socio-ideológicos de un pasado vergonzoso que debe servirnos de alerta, y se analiza el tema de la discriminación en todas las instancias del Gobierno y Partido y a nivel de la sociedad, para impedir que el racismo vuelva a manchar la existencia del pueblo cubano.

Conocer el problema en profundidad, recordar la masacre de los Independientes de Color es útil al propósito de no permitir jamás que situaciones de exacerbado racismo o de prejuicios se repitan en la tierra que abonaron con su sangre generosa tantos hombres generosos y valientes, cualquiera que haya sido el color de su piel.

/mdn/

Comente con nosotros en la página de Facebook y síganos  en Twitter y Youtube

 

 

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

Sobre Rosa María García Vargas

Periodista. Graduada de Letras en la Universidad de Oriente. Se desarrolló como especialista del Grupo Metodológico del Sistema de Radio en la provincia de Las Tunas. Directora del noticiero Impacto de Radio Victoria por varios años. Se desempeña como redactora de los Servicios Informativos de esta emisora. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @RosaMaraGarca

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*


6 + = once