Las Tunas, Cuba. Domingo 22 de Octubre de 2017
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Árbol de la vida

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Árbol de la vidaEn ti radica la esencia de cada significado; de ti viene la continuidad, porque en tu vientre se levanta el árbol de la vida, y te conviertes en virtuosa, única, cuando engendras ese ser por el que ya no eres tú.

Tienes la dicha de sentir cómo se estremece dentro una vida y la cuidas, mimas, defiendes y amas desde el primer instante.

Tu cuerpo perderá de pronto sus ondulaciones y no dudarás cuando sientas deseos insaciables de alimentarte, porque sabes que alguien necesita de ti.

Entonces se marcharán nueve páginas especiales de un almanaque, casi siempre entre atenciones esmeradas, para que nada te arrebate tu condición de mamá, y de pronto la vida dará un vuelco y entre el dolor renacerá la esperada felicidad. Ya seremos tú y yo y nuestra infranqueable cercanía.

Madre, en ti habita el secreto de la trascendencia, el recelo de los que saben amar bien y sin límites, pero con la medida justa que forja el carácter y corrige defectos. Con la luz de tu ser se borran las dudas y todo se vuelve posible.

De tus labios nacen la dulzura, los besos francos, los consejos más sabios y sinceros, la palabra firme que no tolera desvíos, porque esperas lo mejor, después de tanto esmero y consagración.

Y entonces busco tu regazo para refugiarme de los huracanes que estremecen la vida y disipan el mejor camino. Junto a ti todo siempre será seguro y con sabor a verdad, porque eres quien mejor sabes querer y guiar.

Cómo no he de admirarte madre, si tu condición te hace invencible ante los pestañazos de una noche de fiebre, los alaridos cuando no entiendo por qué no, o la amenaza de quienes pretenden tocar tu mejor fruto, porque solo podrán ver desplomarte cuando algo lastima mi salud.

Ahora que quizás sientas el tiempo futuro como cuentagotas, madrecita, y ya la vida te golpeé con el peso de sus años, experimento ese miedo que muchas veces sentiste tú, y una sombra oscura se dibuja en el horizonte para anunciar que algún día te marcharás, para vivir por siempre en mi recuerdo.

Pero ni siquiera allá podrán arrebatarte tu pedestal, la dicha con la que te bendijo la vida cuando comenzó todo hace mucho tiempo atrás, y entonces en este y todos los días, madre, regresarás con tu rostro apacible y tierno, para desde el frío silencio que oculta tu voz, susurrarte: Te necesito mamá.

/mdn/

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Sobre Darletis Leyva González

Periodista, graduada de la Universidad de Oriente. Se desempeña como reportera con excelentes resultados en su gestión diaria. Es aguda en sus trabajos de opinión. Una de sus características es contar historias de vida en la que el factor humano está siempre presente. Atiende los temas de salud, entre otros. Miembro de la Unión de Periodistas de cuba, premiada en varios concursos. @DarletisLG

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