Las Tunas, Cuba. Miércoles 20 de Septiembre de 2017
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Amor verdadero, el de las madres

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Amor verdadero, el de las madresPor estos días, casi todas tienen en común una sonrisa en su rostro, que les hace brillar los ojos con una luz nueva, aunque desde el nacimiento de los hijos hayan pasado una o varias décadas, y que también les imprime un deseo enorme de vivir y de ayudar.

Son mujeres y madres y trajeron al mundo a uno, dos, tres niños o más y algunas son tutoras de sus nietos, como apoyo a sus hijos, que cumplen misiones internacionalistas, estudian o trabajan, en puestos claves para la educación, la salud y otras actividades.

Son sencillas, animosas y están dispuestas a aportar siempre.  Parecen fieras leonas si aprecian la más mínima amenaza a sus retoños y suelen ser mansas corderas al lado de cunas y camas, cuando una fiebre intrusa cambia los signos vitales.

En ese momento, poco importan el sufrimiento o el cansancio, el hambre o los dolores propios.  Todo el tiempo del mundo, todas las plegarias a sus dioses, todo el sacrificio está en sus manos; las manos tiernas que acarician una y otra vez la frente enferma y las manos que sostienen los pies débiles.

Todas cumplen con sus responsabilidades sociales y al llegar al hogar se multiplican, llenas de ánimos, para dar lo mejor de sí al fruto mayor de una mujer: sus hijos, que, chiquitos o grandes, reclaman igual atención, iguales cariños, iguales consejos…

Les cocinan sus platos favoritos y mientras vuela el dulce olor de un pudín, ayudan en las tareas escolares, comparten libros, anécdotas, cuentos y canciones, preparan el baño y alistan la ropa del día siguiente.

Antes de dormir, las madres miran a sus hijos y se encomiendan a sus deidades, todas piden morir antes que ellos porque ese es un dolor muy grande, y todas juran, con su voz, o sus miradas, amar por siempre a ese ser que nació pequeñito y ya puede hasta peinar canas, pero que se resiste a crecer en el corazón de quien le dio vida.

Así son, desde siempre.  Y así serán, por todos los tiempos, porque no hay amor más grande que el que se siente hacia quien nació de sus entrañas.

/mdn/

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Sobre Yenima Díaz Velázquez

Periodista. Máster en Ciencias de la Comunicación. Fue jefa de Redacción y subdirectora del Sistema de Radio en la provincia de Las Tunas. Como reportera se destaca por su sensibilidad para las historias de vida a través de entrevistas. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. Ama por sobre todas las cosas a sus hijos Johana y Oscarito, le facsina el color verde y es amante de la naturaleza, la música. Para ella el amor abre cualquier puerta y la amistad es un puente para sustentar la vida. yenimadv@enet.cu Blog: http://www.soydelastunas.blogspot.com

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