Opinión

Otra vez estamos de fiesta

Las Tunas.- Bajo el picante Sol de este país caribeño y protagonizado por el carisma y la coraza del cubano, que sabe resistir lo que venga, cada Primero de mayo es un día de alegrías, intercambios, ocurrencias y convicción, en esta isla.

Banderas, carteles, objetos identificativos de cada actividad laboral y consignas, hablarán de quiénes somos y porqué estamos aquí, pero luego no dudará el trabajador en acompañarse de la pareja o familia para bailar al ritmo de un sabroso son cubano o beber una fría cervecita.

Los de aquí no utilizan la fecha para reclamos, porque en los escenarios oportunos hablan de problemas que limitan su desempeño laboral, ausencia de condiciones o sobre la impostergable y anhelada mejoría remunerativa.

En la Cuba con carencias y limitaciones, pero de aire limpio que sabe a paz, desde hace 57 años el Primero de mayo es el día para reencontrarnos en plazas, céntricas calles de poblados, bateyes y zonas rurales, y mostrar el apoyo a la Revolución, gestada para dar oportunidades a todos, pero en especial por los humildes y para los humildes.

Cuando despunte el alba este domingo, primer día de mayo, y por coincidencia primer día de la semana, más de 200 mil tuneros estarán concentrados en las calles de sus lugares de residencia para vivir la mayor fiesta del pueblo trabajador, ese que en cada amanecer despierta para echar adelante esta Isla.

Y en nuestras calles una enseña nacional gigante se teje con el rojo, azul y blanco de los vestuarios, mientras una variada gastronomía, y notable presencia del sector no estatal se une al festejo para garantizar los apetecibles alimentos.

Quienes están en las calles saben de cuánto esmero necesita el país para revertir sus dificultades, caminar junto a los avances del mundo moderno, y ofrecer mejores oportunidades a sus criollos;  pero no claudican, y cada día crean, se animan, aunque a veces sea después de tropiezos; además, aportan su sabiduría, ingenio y talento.

Este domingo primero de mayo el cubano sencillo ya está en las calles, ese que no necesita tantos remilgos para sentirse feliz o realizado, y que aspira a un país mejor.

Otra vez vivimos la gran fiesta del pueblo trabajador cubano y alegre, organizada, jaranera y animada, como su gente; otra vez se vive la histórica jornada en Cuba.

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