Las Tunas, Cuba. Lunes 20 de Noviembre de 2017
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Blanquita Becerra: rostro del teatro cubano

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Blanquita Becerra: rostro del teatro cubano

Blanquita Becerra al centro, reconocida actriz del teatro musical cubano.

Las Tunas.-«Era admirable ver el rostro de Blanquita Becerra en su casa aquí, y apreciar su lucidez y vitalidad al margen de su avanzada edad». Así describe el músico Félix Ramos Acosta, la permanencia por varios años en esta ciudad, de la reconocida actriz del teatro musical cubano.

Este 27 de abril, Blanca Rosa Anastasia Becerra Grela cumpliría 129 años.

«Blanquita inició su carrera artística muy joven. Tenía solo cinco años de edad cuando debutó en Pinar del Río, con el circo La Estrella, del cual era propietario su padre, Antonio Becerra, quien fue además su primer maestro de actuación », comentó a Tiempo21 la escritora Lesbia de la Fe, amiga de la cantante.

Fue en la carpa del Edén, en la provincia de Santiago de Cuba, que se presentó por primera vez combinando actuación y canto en la zarzuela La mulata María, compuesta por Federico Villoch y Raimundo Valenzuela de León.

Su talento le propició un puesto en la compañía Arte Lírico de Oriente; y allí, se distinguió básicamente interpretando parodias y zarzuelas, que luego asumió también en La Habana cuando se trasladó a la capital con la compañía de su padre.

En medio de una difícil situación económica familiar, Blanquita aceptó en 1912 un contrato para trabajar en el Teatro Alhambra, estigmatizado por considerársele un escenario solo para hombres, pero, según dijo la propia artista en una entrevista publicada en la revista Bohemia, fue una suerte llegar a esa institución:

«Después de las primeras actuaciones comprendí que, contrariamente a todo lo que yo suponía, aquel era un teatro como otro cualquiera. No había nada allí que ofendiera la moral de ninguna mujer. Sencillamente se presentaban obras de doble sentido. Quizás desmintiendo lo que la gente puede decirle al hablar del Alambra, yo puedo asegurarle que las obras que se presentaban allí, hoy resultan infantiles».

Blanca Becerra permaneció allí por dos décadas y participó en gran parte de las más notorias producciones llevadas a ese escenario, interpretando diferentes papeles como la damita ingenua, la borracha, la gallega socarrona, la mulata soez, la vedette de las revistas fastuosas y los distintos matices del personaje de la negrita.

«El compositor cubano Jorge Anckermann la tuvo entre sus principales intérpretes, y sus composiciones, en voz de Blanquita, conformaron algunos discos editados por los consorcios Columbia y RCA Víctor, convertidos en los más relevantes de la época», destacó Félix Ramos.

Al arribar a sus últimos años de vida, residió largo tiempo en Las Tunas y en su casa se inauguró el llamado Patio de la Trova, dedicado a diferentes peñas culturales.

«Cuando me dijeron Blanquita vivirá en Las Tunas me sorprendió un poco, era en la década de los 70 y el dirigente político Faure Chomón apadrinaba por esa época proyectos culturales en la provincia como el desarrollo de la escultura monumental, que organizaba la escultora Rita Longa, y la resurrección escénica de la consagrada Blanquita Becerra», recuerda Lesbia de la Fe Dotres.

«Esta vedette recibía aquí una atención especial. Se le entregó en la calle Gonzalo de Quesada una casona y no dudó en crear al fondo, en su patio, una especie de mini-retablo donde ella se rejuvenecía en cada presentación.

«En su patio nos reuníamos un grupo de muchachos con inquietudes artísticas. Todos teníamos la posibilidad de mostrar allí nuestras creaciones.

«Recuerdo que a Blanquita le costaba bastante trabajo subir los breves escalones del escenario; pero cuando pisaba las tablas, se transformaba. Ese momento era muy esperado por todos los asistentes», narra Ramos Acosta.

«Nunca podré olvidar la originalidad de Blanquita cuando interpretaba Si me pides el pescado te lo doy. Le aportaba un largo estribillo con todas las clases de peces conocidos y por conocer, así era esta mujer, única y para nosotros los tuneros fue un honor tenerla aquí por varios años», recuerda de la Fe Dotres.

«Sin dudas, Blanquita Becerra tuvo en Dolores Santa Cruz, el personaje más querido y por el cual muchos la recuerdan con cariño.

«Aquella caracterización inigualable que hizo en la zarzuela cubana Cecilia Valdés, de Gonzalo Roig, fue una de las muchas huellas hechas para que el pueblo cubano recuerde el paso por la vida de quien se consagró en cuerpo y alma al teatro », argumentó el destacado músico tunero.

El 30 de octubre de 1985 en La Habana se le dio el adiós a esta genuina artista. Ya el público no disfrutaría más de Blanquita, pero ello no le privaba de seguir siendo inmensa dentro de la cultura nacional que la premió con su máxima distinción.

Para Blanca Rosa Anastasia Becerra Grela, un trono entre los grandes del teatro cubano.

/ymp/

 

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Sobre Julián Velázquez

Periodista. Graduado de Defectología. Se reorientó hacia el Periodismo y ha incursionado en la radio nacional y provincial. Laboró en Radio Habana Cuba. En Radio Victoria se desempeña como reportero para el tratamiento a los temas de la cultura. Le gusta de la polémica y los trabajos relacionados con el desarrollo social. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba.

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