Las Tunas, Cuba. Martes 24 de Octubre de 2017
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Al borde del camino

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Al borde del caminoLas Tunas.- A Octavio los minutos le parecen eternos cuando llegan los deseos de comer y su lengua está tan inflamada que apenas puede ingerir un caldo bien ligero; su barbilla toda ulcerada y cada día pierde más libras.

Octavio ya no vive, sino espera que termine su angustia o quizás le llegue algún milagro prometido. Ahora es como si quisiera recuperar todo el tiempo perdido en una vida desorganizada por vicios.

Fue hace tres años cuando se decidió ir al médico de familia, luego de muchos meses achacando a un sapillo aquella mancha blanquecina que se instaló en el suelo de su boca. Pero los especialistas fueron claros, entonces era una lesión premaligna, mas su cigarro-dependencia incontrolada, la convirtió muy rápidamente en un cáncer bucal.

Lea más sobre el cáncer bucal

Supo de atenciones esmeradas, incluso fue incluido en un ensayo clínico. Vivió operaciones, quimio y radioterapias, pero al salir de cada tratamiento otra vez el cigarro volvía a su boca y se perdían de súbito las posibilidades de sobrevivir.

En su mirada hay un brillo que descubre la desesperación y el miedo, pero ni ante todo el dolor y el impacto visible de la enfermedad, renuncia al nicótico.

En su familia también está asentada la frustración porque no comprenden cómo un ser humano puede dejarse vencer por un hábito cuando le va en juego la vida.

Octavio sabe que es tarde, pero reconforta su realidad con el amor, las esmeradas atenciones y y el desvelo de su fiel compañera y una familia que no se resigna a perderlo.

Cuando la ciencia le dijo llego hasta aquí, entonces tocó la puerta de la medicina natural y tradicional y la fe humana en un ser superior, pero ni así encontró la solución, porque siempre estuvo en sus manos y no logró verla.

Octavio es otra de las víctimas del cáncer bucal en la provincia de Las Tunas, una enfermedad que cada vez incide más en el territorio y no solo a quienes pasan los sesenta años, como él.

Con solo ocho años aspiró la primera bocanada de humo, escondido en la casita de las gallinas de su casa de campo, y nunca nadie pudo quitarle el hábito.

Ahora, cuando se consumen sus horas y Octavio solo tiene un camino, vale la pena meditar en cuánto nos lastima una enfermedad que busca el ser humano y solo él tiene la capacidad para detenerla.

/mdn

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Sobre Darletis Leyva González

Periodista, graduada de la Universidad de Oriente. Se desempeña como reportera con excelentes resultados en su gestión diaria. Es aguda en sus trabajos de opinión. Una de sus características es contar historias de vida en la que el factor humano está siempre presente. Atiende los temas de salud, entre otros. Miembro de la Unión de Periodistas de cuba, premiada en varios concursos. @DarletisLG

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