Cultura

Jorge Luis Peña entre los niños del Tesoro de Papel

Las Tunas.- Las lecturas de libros dedicados a la grey infantil devuelven el encanto del mágico mundo de la letra impresa en el pabellón Tesoro de Papel, un espacio abierto a las artes y la identidad de quienes habitan esta ciudad.

El acercamiento del autor y su obra, trajo en esta ocasión a un invitado singular: Jorge Luis Peña Reyes, autor de Vuelo crecido yGalería del verso, este último una antología de poesía que reúne versos escritos desde Las Tunas para los niños, una recopilación de unos 40 escritores, en la cual se alternan poemas con diferentes métricas y adivinanzas, en busca de nuevas atracciones en la lectura.

«Las Tunas nunca se había visto como una potencia en la literatura para niños, sin embrago en la poesía encontré un potencial que comenzó por los años 90 con la colección Principito, de la editorial Sanlope, algunos reconocidos con el Premio Cucalambé; ahí surge la idea de Galería del verso.

«Es un panorama de la poesía tunera para niños, con autores desde 1920 hasta 1980, un período de 60 años en el cual varían los aspectos temáticos, relacionados con el campo, lo bucólico, la contemplación, con disímiles maneras de abordar la décima, para una mayor interacción, porque la literatura debe ser atractiva para los niños.

«Actualmente trabajo la poesía pero estoy enfocado en la narrativa, específicamente en una novela de corte juvenil, aunque algunos dicen que es para adultos a mí en lo especial me gustan esos límites imprecisos, cuando empiezo a escribir una obra no pienso en el público, aunque todos los días el mercado te exige esas etiquetas, a veces tan estrechas», explica Jorge Luis miembro del grupo Iberoamericano Amigos de la Décima Espinel-Cucalambé.

Para este cultor, que desde niño mostraba su interés por los libros de zoología y revistas científicas, su labor mantiene el interés por los más pequeños. «Sigo ocupado en los cuentos para niños ahora con una propuesta bajo el título Telescopía, un romance pero al estilo de las cartas, parecido a lo trabajado anteriormente en el libro Donde el jején puso el huevo.

«Telescopía aborda la realidad de un niño que se escribe con otra criatura pero del más allá, una realidad interesante por el diálogo, por el interés de conocerse, mostrarle sobre su mundo, su casa; todos están interesados en hacer dinero, pues sus padres son trabajadores no estatales, en sí muestro una realidad cubana pero no tiene una visión edulcorada».

Así concluye el diálogo entre el autor y su obra, en el cual el escritor de Las doce migajas y La corona del rey  sostuvo esta idea: «cuando los niños hacen suya una literatura, es a lo que el autor debe aspirar».

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