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Girón: un bastión en la memoria

Onelia Chaveco Chaveco
Agencia Cubana de Noticias

Para quienes nacieron en Cuba después de la victoria de Girón,  que es igual a decir abril de 1961, las historias y anécdotas de los héroes y heroínas de la gran derrota del imperialismo en América, pudieran parecer remotas.

Sin embargo en las bodegas de la comunidad, en los parques, en  eventos de historia o acunando al último de los nietos, están los hombres y mujeres de la guerra miliciana contra el Goliat del norte: el gran imperio de Estados Unidos.

Los cienfuegueros, en especial, se enorgullecen de ese triunfo porque  muchos protagonistas de la epopeya pertenecieron al  batallón 339, conformado en esta ciudad, y primera unidad en detener la ofensiva enemiga en las arenas de esas playas.

Luis Carlos Clemente, conocido como Oriente por ser nacido en la antigua provincia oriental, fue  jefe de la segunda compañía del Batallón 339, de ahí que en múltiples ocasiones ha contado a la Agencia Cubana de Noticias  pasajes memorables de la proeza victoriosa de Girón.

«Eran 528 hombres quienes integraban el  \«número 339\»,  que combatió solo el 17 de abril de 1961,  cuando dio comienzo la agresión por Playa Girón, y aguantamos la ofensiva hasta más o menos las 11 de la mañana de esa jornada, en que entraron los responsables de milicias y el resto de las unidades de combate para apoyarnos, continuar la defensa de las primeras líneas de fuego y así hasta vencer al enemigo».

«El papel de este Batallón fue muy valioso. Imagínate si las tropas enemigas desembarcan y no encuentran resistencia, les hubiera resultado fácil apoderarse de aquel pedazo de playa, y luego desembarcar las grandes unidades que traían para avanzar por dos posiciones: tomar un camino con rumbo a La Habana y otro hacia Cienfuegos».

«Sin embargo,  se dieron con piedras en los dientes. Allí estaban jóvenes cubanos dispuestos a todo, menos  a retroceder, por eso les metimos fuego con los fusiles con que contábamos,  que no eran tan modernos como ahora, solo eran armas de infantería, nada efectivas contra el equipamiento blindado de la brigada invasora».

«Nuestra compañía reportó seis muertos y 11 heridos, ello da muestra del valor y coraje con que combatieron los muchachos del 339».

También las mujeres cienfuegueras dieron su apoyo en ese momento histórico. Algunas como enfermeras en la zona de Aguada de Pasajeros en la cura de heridos,  traslado de enfermos, en la alimentación de los milicianos movilizados, o para garantizar las labores en la retaguardia.

Sobre el tema,  Lutgarda Balboa Egües, al frente del batallón cienfueguero,  recordó  las tareas cumplidas por este grupo de féminas.

Además de marchar y aprender a manejar el fusil, ellas  buscaron donantes de sangre, hicieron  guardias en lugares claves como centros de trabajos,  plantas eléctrica y telefónica, el ayuntamiento, el colegio San Lorenzo, escuelas y hospitales, y sobre todo ocuparon los puestos de trabajo  dejados por los milicianos, quienes ya se encontraban en el frente.

En el centro del Paseo del Prado, en la intercepción de Prado y Santa Cruz, ubicaron su cuartel general para cuidar a la ciudad y a los cienfuegueros  de sabotajes o agresiones enemigas.

Con un pueblo dispuesto a defender sus conquistas no hay enemigo poderoso, tal era la moraleja que dejaba la victoria en menos de 72 horas ante un contrario con mayor equipamiento y mejor preparación. Girón demostró que se podía vencer,  por ello seguirá como bastión en la memoria. (Agencia Cubana de Noticias)

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