Las Tunas, Cuba. Domingo 17 de Diciembre de 2017
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El insigne Manuel Sanguily, fiel a la soberanía e independencia cubano

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 El insigne Manuel Sanguily, fiel a la soberanía e independencia cubanoMarta Denis Valle
Historiadora, periodista y colaboradora de Prensa Latina

La Habana.- El patriota veterano Manuel Sanguily Garritte (1848-1925) defendió la soberanía económica y política de Cuba, sometida a Washington, con pasión semejante a las numerosas batallas por la independencia patria, sostenidas en su juventud, frente al colonialismo español.

Abogado, escritor, ensayista, periodista, profesor y orador, este coronel mambí luchó incansablemente en los primeros años de vida republicana contra los instrumentos de dominación neocolonial.

Huérfano a la edad de seis años, Manuel Sanguily quedó al amparo de su padrino el coronel español Manuel Pizarro y dos años después ingresa como alumno interno (1856-1861) en el Colegio El Salvador, de José de la Luz y Caballero (1800-1862).

En 1864 abandonó definitivamente la casa de Pizarro ya graduado de Bachiller, en el Instituto de la Habana, y trabajó de profesor de niños en El Salvador, donde había escuchado por primera vez sobre las hazañas de Simón Bolívar.

Pesaron más en sus sentimientos el concepto de patria cubana que inculcó en sus discípulos de la Luz y Caballero, considerado el gran maestro de maestros, que las opiniones del coronel español.

CORAJUDO INDEPENDENTISTA

Estudiaba el cuarto año de la carrera de derecho, en la Universidad de La Habana, cuando con 20 años de edad se incorporó a la primera guerra independentista que había estallado el 10 de octubre de 1868.

Enrolado en la segunda expedición de la goleta Galvanic, desembarcó por Cayo Romano, en la costa norte de Camagüey, el 17 de enero de 1869, y tres días después tuvo su bautismo de fuego en La Guanaja.

Su hermano Julio Sanguily (1845-1906), integrante de la primera expedición de la goleta Galvanic (27 de diciembre de 1868), ya peleaba en suelo camagüeyano.

A finales de ese mes Manuel fue nombrado secretario del general Manuel de Quesada (1833-1884), entonces jefe militar de Camagüey, y en mayo ingresó en la luego famosa caballería camagüeyana.

Inteligente y disciplinado, en el curso de la guerra peleó también a las órdenes de Ignacio Agramonte, Máximo Gómez, Henry Reeve y Julio Sanguily.

En 1871 resultó herido de bala en la cadera, en el ataque a la Torre Óptica de Colón. Aparecen en su hoja de servicio 45 acciones de guerra, entre ellas La Sacra, Guáimaro, Naranjo-Mojacasabe y Las Guásimas.

Representante a la Cámara, elegido el 6 de agosto de 1874, renunció al cargo en enero de 1875 para incorporarse a la campaña de invasión a Las Villas del mayor general Máximo Gómez.

Salió al exterior en abril de 1877, como secretario de su hermano el mayor general Julio Sanguily, designado Agente Confidencial en Estados Unidos.

El llamado Pacto del Zanjón, que puso fin a la Guerra, en 1878, lo sorprendió en la misión de colectar fondos y armas para una expedición a Cuba.

Con la ayuda económica de la madre de su amigo Luis de Ayestarán (1846-1870), terminó sus estudios en la Universidad  de Madrid y recibió el título de Licenciado en Derecho Civil y Canónico.

Al regresar a Cuba, en octubre de 1880, se negó a jurar fidelidad a España como abogado y trabajó de ayudante de bufetes, maestro particular y corrector de pruebas en una revista como periodista, escritor y orador.

«Pretender que un pueblo entero sienta amor por otra tierra diferente a la de su nacimiento y morada, es contrario a las Leyes de la Naturaleza», afirmó en un discurso de 1887 que molestó a los partidarios de la tendencia autonomista, plegados a España.
Preso su hermano Julio en La Habana el 24 de febrero de 1895 -día del estallido de una nueva guerra por la independencia-, y condenado a cadena perpetua, Manuel viajó a Estados Unidos para organizar su defensa.

Allí se convirtió en un fogoso propagandista de las ideas revolucionarias y de la historia de Cuba; cooperó en el periódico Patria, fundado por José Martí, y pronunció importantes discursos en Nueva York, entre estos, los intitulados

Céspedes y Martí (1895); Cuba y la furia española (1895); La Revolución de Cuba y las Repúblicas Americanas (1896), José Martí y la Revolución Cubana, La anarquía española y el sacrificio de los cubanos (1896).

Sanguily regresó a La Habana, el 8 de octubre de 1898, al concluir la guerra independentista, con la intervención militar estadounidense.

CONTRA LA DOMINACION NEOLOLONIAL

Fue constituyente en 1901, senador en 1902 (presidente del Congreso 1904) y Secretario de Estado en 1910, y como tal, en 1912 se opuso a una nueva intervención de Washington en los asuntos de Cuba.

En 1917 se retiró a la vida privada hastiado de la política oficial; y a la disciplina de la historia patria dedicó el resto de su vida. Era miembro fundador de la Academia cubana (1910).

Combatió las ideas anexionistas y la injerencia estadounidense aunque muy a su pesar, después de gran resistencia, votó por la Enmienda Platt, pues creía favorecer con ello la Constitución de la República y de la personalidad cubana.

En el acta correspondiente señaló: «sobre todo, porque es una imposición de Estados Unidos contra la cual toda resistencia sería definitivamente funesta para las aspiraciones de los cubanos».

Sanguily había escrito 69 artículos editoriales en el periódico La Discusión, cuyo tema central, de una u otra forma, abordó la presencia de los interventores y su impacto en la sociedad cubana (abril-octubre de 1899).

Como parte del primer Senado de la República (1902), el 3 de marzo de 1903 presentó un proyecto de Ley que prohibía la venta de tierras a extranjeros, que nunca se discutió.

De sus discursos y conferencias, quizás los más famosos fueron los que pronunció en el Senado contra el Tratado de reciprocidad comercial con Estados Unidos, el 9 y el 28 de marzo de 1903, día de su aprobación.

El tratado, que comenzó a regir el 27 de diciembre de ese año, dio la razón a Sanguily pues muy poco favoreció a Cuba.

En hacienda y comercio, denunció, se regresaba a los tiempos cuando España dominaba en Cuba; «han convertido a nuestra nación en una colonia mercantil y a Estados Unidos en su metrópoli».

A la edad de 76 años, admirado y respetado por la juventud cubana, falleció fiel a sus ideas el 23 de enero de 1925, en La Habana donde también había nacido el 26 de marzo de 1848.

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Sobre Redacción Tiempo21

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