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Alekhine: el talentoso, controvertido y escurridizo rival de Capablanca

Alekhine: el talentoso, controvertido y escurridizo rival de Capablanca
Alexander Alekhine.

Alexander Alekhine, (ruso nacionalizado francés en 1927 y cuyo nombre de pila era Aleksandr Aleksándrovich Alejin), pasó indudablemente a la historia por ser Campeón mundial de ajedrez y ser reconocido por la mayoría de los especialistas como uno de los jugadores más talentosos y brillantes de la historia.

 Sin embargo, no es menos cierto que su extraordinaria fama y lo mucho que se ha escrito sobre él tiene su base también en que en 1927 le arrebató el título al cubano José Raúl Capablanca, quien era y es considerado por la inmensa mayoría de los conocedores del llamado juego-ciencia como el más genial ajedrecista de la primera mitad del siglo XX y, junto a Robert Fischer (Estados Unidos, 1943-2008) y Garry Kasparov (Bakú, antigua URSS, hoy Azerbaiyán, 1963),  entre los tres más brillantes de la historia.

A ello se une una personalidad muy controvertida, pues varios de sus biógrafos coinciden en que Alexander era un hombre de un carácter realmente insoportable, ególatra y soberbio, además de  caprichoso, alcohólico y aficionado a los juegos de azar.

Una biografía del famoso ajedrecista publicada en la enciclopedia digital española Wikipedia (wikipedia.org), precisa que Alekhine nació en octubre de 1892 en el seno de una rica familia de Moscú. Su padre era un terrateniente y miembro de la Duma Imperial de Rusia; su madre, hija de un empresario. La familia estaba en el sector de los negocios textiles y tuvo tres hijos: Alekséi, Aleksandr y Varvara.

La citada fuente indica que el primer éxito ajedrecístico de Alexander fue su victoria, a los 17 años, en el torneo para aficionados de San Petersburgo, en 1909, en el que ganó doce partidas, perdió dos e hizo dos tablas frente a otros 16 jugadores. En esta ocasión, Alekhine ganó el título de Maestro Nacional.

En 1914, tras jugar otro torneo en San Petersburgo, Alekhine, Emmanuel Lasker, Frank Marshall, Siegbert Tarrasch y José Raúl Capablanca fueron los primeros ajedrecistas en conseguir el título de Gran Maestro.

Al iniciarse la Primera Guerra Mundial, Alekhine estaba participando en el torneo de Mannheim (Alemania), y tanto él como algunos otros de los jugadores rusos (Yefim Bogoliúbov, por ejemplo) fueron retenidos por la policía alemana como «extranjeros hostiles» y luego intercambiados por civiles alemanes arrestados en Rusia. A lo largo de la contienda, Alekhine intervino en actividades a favor de la Cruz Roja local.

La Revolución Rusa lo sorprende en Moscú y Alekhine ve confiscados sus bienes. Pese a ello, en 1918 logra ganar un torneo ajedrecístico en Moscú, pero en junio de 1919 es arrestado en Odesa debido a ser sospechoso, por su origen burgués, de espionaje en favor del Movimiento Blanco.

Luego de ser liberado, el ajedrecista se traza  el objetivo de salir de Rusia. En 1920  gana el campeonato de Moscú (en abril) y luego el campeonato nacional de Unión Soviética (en octubre), y gracias a su fama y conocimiento de idiomas extranjeros consigue un puesto de traductor oficial en la Comintern.

Sus biógrafos tienen distintas versiones sobre la forma en que el ya afamado jugador pudo abandonar Rusia, pero lo seguro es que en ese propio año 1920 conoció a la periodista Anneliese Rüegg, nativa de Suiza, con quien se casó en marzo de 1921 y junto a ella viajó a Francia meses después para una breve visita, de la cual nunca retornó.

Alekhine se asentó en Francia en 1921, donde adquirió la nacionalidad francesa seis años después, precisamente mientras disputaba el título mundial con Capablanca. En 1925, homologa los estudios de leyes que había realizado en Rusia en la Universidad de la Sorbona, y comienza a desarrollar una vida cosmopolita, visita muchos países y llega a dominar seis idiomas: ruso, francés, alemán, inglés, español y portugués.

Antes de enfrentarse por el título del orbe al cubano Capablanca –quien se había proclamado Campeón Mundial al derrotar inobjetablemente al alemán Emanuel Lasker en 1921, con cuatro victorias sin derrotas y 10 tablas -, Alekhine había logrado tres importantes triunfos: en 1925, obtuvo el primer puesto en el torneo de Baden-Baden; en 1926, venció en un encuentro particular al prestigioso maestro holandés Max Euwe y, también en ese año, alcanzó el segundo puesto en el torneo de Nueva York, solo superado por el Campeón Mundial Capablanca.

El match por el Campeonato Mundial entre Alekhine y Capablanca se efectuó del 16 de septiembre al 29 de noviembre de 1927 en Buenos Aires, Argentina, luego de que el gobierno de esa nación decidiera financiarlo con la condición de que la competencia se desarrollara en su capital. El resultado fue victoria para el ruso-francés con un marcador final de 18,5 a 15,5 puntos, y así Alekhine se convirtió en el nuevo Campeón del Mundo.

Se inició, a partir de entonces, una larga puja: Capablanca buscando la revancha frente al titular, y éste poniendo condiciones financieras inalcanzables para el cubano, quien nunca pudo lograr el objetivo supremo de volver a luchar por el campeonato del orbe, pues, en aquella época, el poseedor del título mundial sólo lo ponía en juego frente al oponente que fuera capaz de cumplir una serie de condiciones impuestas por el mismo campeón y, para obstaculizar las posibilidades de los candidatos molestos, los campeones solían pedir como requisito una suma altísima de dinero a título de «garantía» a pagar en favor del vencedor, lo cual ningún jugador normal se podía permitir si no era financiado por un mecenas muy rico.

En la actitud esquiva de Alekhine influyó indudablemente el temor de perder en un segundo enfrentamiento ante el genial cubano, de quien se ha dicho que no estaba bien preparado cuando se midieron por el título, a lo que se une que durante el match en Buenos Aires entre ambos había surgido una fuerte enemistad.

Ese temor se evidencia en el hecho de que el ruso-francés sí aceptó defender su título frente a otros retadores,  como Efim Bogoliúbov, ante quien salió airoso en 1929 y 1934.

En 1935, Alekhine perdió el campeonato mundial frente al holandés Max Euwe. En esos tiempos, ya se excedía en el consumo de licor y, según relata el propio Euwe, se presentó a varias partidas del match realmente ebrio.

Tras perder el título, Alekhine dejó el alcohol para prepararse rigurosamente y luchar con el fin de recuperar el campeonato, lo cual logró en 1937.

Con su victoria frente a Euwe, Alekhine retuvo el título mundial hasta su muerte, pues luego del receso impuesto por el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, y mientras se preparaba para disputar nuevamente el campeonato ante el soviético Mijaíl Botvínnik, lo sorprendió la muerte el 24 de marzo de 1946, hace hoy exactamente 70 años.

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