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Hemingway, su busto y el turismo en Cuba

Roberto F. Campos
Prensa Latina

La Habana.- Magia, misterios y bondades forman parte de una figura muy conocida por los cubanos, el novelista estadounidense Ernest Hemingway, quien integra el panorama cultural y turístico de esta isla.

Se trata de un vínculo muy estrecho, cuyos rincones y amigos, leyendas y encuentros pueden motivar más de un guión cinematográfico.

Sus frases, como la de identificarse como «un cubano sato», marcan el escenario de pintores, escritores y artistas de diferentes manifestaciones, pero sobremanera al pueblo de distintas generaciones y a viajeros que llegan desde todo el mundo.

La imagen de aventurero amante de la pesca lo une a los cubanos desde muy adentro, pues, incluso, en el poblado marino de Cojímar se puede apreciar un busto confeccionado a partir de anclas viejas reunidas por sus amigos pescadores, cuando vivía.

Tales misterios conforman su presencia en la mayor ínsula antillana, donde el sello distintivo es una figura de tamaño natural en uno de sus bares preferidos, el Floridita.

Es como estar delante del escritor, como si no hubiera muerto y su presencia le sonriera al transeúnte y lo invitara a uno de sus tragos predilectos, el Daiquirí.

La bebida esta siempre, real, frente a la figura, de quien también fue bautizado como el Dios de Bronce de la literatura americana. En el mismo rincón donde se le vio, junto a sus amigos, se le ve también reflejado en fotos.

Hemingway, siempre presente, parece ser el espíritu que flota en el aire de ese bar, repleto de personas de cualquier lugar del Planeta, para rendirle un homenaje perenne, cotidiano y a golpe de los tragos que le gustaron al escritor.

UN ESPÍRITU, UNA PRESENCIA

Hemingway vivió interrumpidamente durante más de 25 años en La Habana a partir de los años 30 del pasado siglo, y estableció su preferencia en el Floridita, fundado en 1817 y famoso por una clientela muy especial.

La idea de preservarlo en su rincón fue de los 65 trabajadores del establecimiento, donde se presta servicios, sobre todo, a estadounidenses, canadienses y españoles.

El Floridita -con 56 plazas en el restaurante y 48 en el bar- tiene como trago insignia el Daiquirí Natural, receta a base de zumo de limón, azúcar, ron blanco cubano, gotas de marrasquino y hielo frappé.

Hemingway lo caracterizó reduciendo el azúcar y aumentándole la dosis de alcohol, de cuyos preparados se bebía aproximadamente 12 el día en que se presentaba en el lugar.

Su escultura pesa unos 300 kilos, completamente en bronce, y frente a ella permanecen un libro y unos espejuelos, también en metal, junto a un Daiquirí real, cambiado diariamente como homenaje perenne a sus gustos.

La obra, develada el 27 de octubre de 2003 por el entonces ministro cubano de Cultura, Abel Prieto, se apoyó en fotos con el toque particular del artista José Villa Soberón, quien trabajó con el también escultor Rafael Gómez, y los fundidores artísticos Luis Álvarez y Javier Trutié.

Villa, graduado en Praga (República Checa) en 1976, demoró con su equipo siete meses en crear la figura en bronce.

Este escultor también es autor de una vívida imagen, en el mismo metal, de John Lennon, ubicada en un parque del barrio de El Vedado, en La Habana, y otra del Caballero de París, personaje mítico en la capital cubana, caminante de las calles.

Además, creó una figura de la Madre Teresa de Calcuta y del Héroe Nacional cubano, José Martí, en su época juvenil, en un centro de investigaciones y estudios nombrado La Fragua Martiana.

Villa también realizó una escultura del actor Tin Tan en la capital mexicana, y desarrolló muchos proyectos, todos del mismo tipo, dándole vida a los personajes.

El Floridita ofrece entre sus platos más importantes el Papa and Mery (mezcla de mariscos) y la Langosta Mariposa, los que gustaban mucho a Hemingway.

Cuenta el establecimiento con 160 tipos de vinos, y una carta de puros ofrecida por su sommelier. Este espacio abrió sus puertas en julio de 1817 en la esquina de Obispo y Monserrate, uno de los sitios más concurridos del centro histórico de La Habana Vieja.

/ymp/

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