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El general mambí negro Cecilio González, mártir de la Guerra Chiquita

Marta Denis Valle
Prensa Latina

La Habana.- Moreno humilde, descendiente de esclavos, Cecilio González Blanco (1842-1880) ascendió por su valentía y combatividad en el Ejército Libertador durante la Guerra de los Diez Años en Cuba, y siendo brigadier en la Guerra Chiquita, resultó asesinado.

Nacido el primero de febrero de 1842 en la actual provincia de Cienfuegos, en el centro sur de la isla, se alzó en armas como soldado mambí el 7 de febrero de 1869, con las fuerzas de Juan Díaz de Villegas, y a finales de 1870 ya era capitán. Desde el principio de la contienda tomó parte en numerosas acciones, entre ellas los combates de Las Congojas, Cuchillas del Guayabal y Ciego Montero.

En 1871, bajo el mando del entonces coronel José González Guerra, pasó a Camagüey, donde fue nombrado segundo jefe de un batallón de infantería.

Se destacó en las campañas militares de los mayores generales Ignacio Agramonte y Máximo Gómez, a cuyas órdenes combatió en tierras camagüeyanas, villareñas y del norte de Matanzas.

Herido en el poblado de Las Yeguas, atacado por fuerzas cubanas el 17 de agosto de 1873, tres días después fue ascendido a comandante.

Ese año combatió también en Jimaguayú (11 de mayo), donde murió Agramonte; Nuevitas (25 de agosto), Santa Cruz (28 de septiembre) y Palo Seco (dos de diciembre).

González Blanco, ya teniente coronel en 1874, peleó en la famosa Batalla de Las Guásimas (15 al 19 de marzo), la más larga de la primera guerra independentista cubana; en San Jerónimo (28-29 de octubre) y Cascorro (30 de noviembre).

El 14 de julio de ese año había asumido el mando de las fuerzas villareñas que operaban en Camagüey.

El 6 de enero de 1875, el Mayor General Gómez burló a las fuerzas españolas al cruzar con más de mil hombres desde el lado camagüeyano la Trocha de Júcaro a Morón, línea defensiva entre Camagüey y Las Villas levantada por las autoridades coloniales para impedir la extensión de la guerra.

Con ese fin había designado a Cecilio González al frente de cien hombres de infantería, quien ejecutó una serie de maniobras para distraer el enemigo y cruzó por el centro de la Trocha, entre las localidades de Ciego de Avila y Morón.

Atacó a Chambas (5 de enero), El Jíbaro (18 de enero) y Jatibonico (4 de febrero).

Pasó a operar en marzo de 1875 en la región de Cienfuegos; se destacó en la vanguardia invasora mediante operaciones sorpresivas en la Ciénaga de Zapata, Cárdenas, Colón y Jagüey Grande, cuyo poblado tomó el 9 de diciembre de 1875.

Con 300 infantes dominaba la sureña Ciénaga de Zapata y hacía rápidas incursiones al norte para destruir las riquezas de los colaboradores del régimen colonial español.

Destruyó 14 tiendas comerciales, 15 ingenios azucareros y 22 poblados.

Cecilio González se ocupó de la organización del servicio civil en la jurisdicción de Sancti Spíritus y trabajó en este empeño hasta Cárdenas y Colón, ricas regiones d la occidental provincia de Matanzas.

Por su valentía había ascendido grado a grado hasta recibir, el 16 de julio de 1875, el de coronel.

En el combate de Palma Sola (22 de marzo de 1876), contra una columna de caballería y guerrillas al servicio de España, sus fuerzas sufrieron numerosas bajas.

Provisionalmente, tomó el mando de la brigada de su compañero de armas, el brigadier Henry M. Reeve, el Inglesito, quien perdió la vida en desigual combate con el enemigo en las sabanas de Yaguaramas, el 4 de agosto de 1876.

Al ocurrir el fin de la guerra, sin independencia ni abolición de la esclavitud, con la firma del Pacto del Zanjón (10 de febrero de 1878), por los camagüeyanos y luego los villareños, se negó a capitular hasta el 10 de mayo de ese año, e inconforme, emigró a Puerto Plata, República Dominicana.

Posteriormente se vinculó al Comité Revolucionario de Nueva York y, a finales de diciembre de 1879 viajó en una pequeña expedición a Cuba para tomar parte en la denominada Guerra Chiquita (1879-1880).

Reconocido por sus méritos con el grado de general de brigada, se proponía operar en la región donde golpeó duro a las fuerzas coloniales.

Logró organizar una partida de 40 hombres y realizar acciones contra ingenios azucareros hasta que fue delatada su presencia y muerto en situación desventajosa.

Fue sorprendido y asesinado el 27 de mayo de 1880 -a la edad de 38 años- en el lugar conocido como Sao de San Vicente, en la jurisdicción de Santa Clara, Las Villas.

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