Las Tunas, Cuba. Viernes 24 de Noviembre de 2017
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Si caemos, que nuestra sangre señale el camino de la libertad…

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El 10 de marzo de 1952 Fulgencio Batista dio un golpe de estado y se instauró en el poder, estableciendo así una feroz dictadura que llenó de dolor y luto a las familias cubanas.

La Universidad de La Habana no fue ajena a la conmoción y vergüenza que provocaban en los diversos sectores de la población los abusos del nuevo gobierno.

La Federación Estudiantil Universitaria (FEU) se sumó a la lucha revolucionaria contra Batista, y se fue radicalizando bajo la dirección de José Antonio Echeverría, el líder estudiantil que pronto comprendió la necesidad de la lucha armada para eliminar la dictadura y con ello acabar con la corrupción, la tortura y el crimen.

Surgió así el Directorio Revolucionario, del cual José Antonio fue elegido secretario general.

Tras participar en el Congreso Latinoamericano de Estudiantes en Santiago de Chile, José Antonio hace un recorrido por otros países del área.

En México se entrevista con Fidel Castro y ambos líderes revolucionarios firman un documento conocido como la Carta de México donde consolidan los intereses del movimiento revolucionario y el estudiantado cubano en la lucha por el derrocamiento de la tiranía y hacer triunfar la Revolución cubana.

En enero de 1957, se produjo la primera reunión del Directorio, con la participación del grupo de Menelao Mora Morales. Como resultado del encuentro se planearon las acciones fijadas para el 13 de marzo.

Las operaciones concebidas para esta ocasión eran tres: asalto al Palacio Presidencial para ajusticiar al tirano; la toma de la emisora Radio Reloj por José Antonio, quien difundiría la noticia de la muerte de Batista, y terminada la información al pueblo, se dirigiría hacia la Universidad de La Habana para establecer el Cuartel General.

Los planes de José Antonio Echeverría, apoyado por la mayoría de los líderes del Directorio, consistían en dar la batalla por la Revolución en La Habana, y en caso de éxito tomar las medidas que garantizaran la toma del poder para el verdadero triunfo de la Revolución.

No aceptarían bajo ninguna circunstancia golpes de Estado, y el Ejército tendría que rendirse o incorporarse a los revolucionarios en la lucha de ciudad.

El asalto a Palacio no llegó a buen término. De los 50 jóvenes que participaban solo un pequeño grupo penetró en el edificio y algunos de ellos llegaron hasta el despacho de Batista, pero el tirano había encontrado tiempo para huir.

Cuando la situación se hizo insostenible para los revolucionarios, se dio la orden de retirada. El grupo de apoyo nunca llegó: una traición impidió el refuerzo en hombres y armas.

En tanto, la toma de Radio Reloj era un hecho y José Antonio comenzó a leer una vibrante alocución. Aquel anuncio no llegó hasta el final; pero, durante mucho tiempo las vibrantes palabras del joven líder resonaron en los oídos receptivos de toda una generación de cubanos dispuestos a dar la vida por Cuba.

También estremecieron los cimientos del palacio y el resto del andamiaje del gobierno corrupto y entreguista de Batista: la osadía de la acción evidenciaba que los jóvenes cubanos ya no se detendrían ante nada.

Al cortarse la transmisión, José Antonio se dirigió a la Universidad. Los autos de la escolta se separaron y el de él continuó solo, hasta encontrarse de frente con un carro patrullero a un costado de la Universidad, en la esquina de L y 27.

Allí se produjo el intercambio de disparos y cayó abatido el jefe del Directorio Revolucionario.

Los hechos del 13 de marzo de 1957 suscitaron gran indignación y dolor en el pueblo ya comprometido con la revolución que poco tiempo después, el 1ro de enero de 1959, se hacía realidad. José Antonio Echeverría y los jóvenes que lo seguían en aquella jornada gloriosa hoy inspiran a las nuevas generaciones a luchar por la paz y por un mundo mejor.

Cada año para esta fecha, la alocución de José Antonio es una reafirmación de valentía y patriotismo, es la seguridad de que siempre habrá cubanos y cubanas como él, decididos a dar hasta la vida por la patria. En el texto escrito por él para la ocasión se destaca la frase: «Si caemos, que nuestra sangre señale el camino de la libertad…»

/ymp/

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Sobre Rosa María García Vargas

Periodista. Graduada de Letras en la Universidad de Oriente. Se desarrolló como especialista del Grupo Metodológico del Sistema de Radio en la provincia de Las Tunas. Directora del noticiero Impacto de Radio Victoria por varios años. Se desempeña como redactora de los Servicios Informativos de esta emisora. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @RosaMaraGarca

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