Las Tunas, Cuba. Martes 17 de Octubre de 2017
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Legado de Hugo Chávez para Venezuela, Latinoamérica y el mundo

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HUGO-CHAVEZMasiel Fernández Bolaños
Prensa Latina

París.- Amor, trabajo y estudio; y lucha y compromiso, podrían sintetizar el legado del comandante-presidente Hugo Chávez, en opinión de Víctor Ríos, consultor en temas de geopolítica y economía internacional, especializado en América Latina.

Ríos, quien es investigador del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, profundizó en este y en otros temas de la actualidad latinoamericana durante una entrevista con Prensa Latina en esta capital.

-PL: En momentos en que Venezuela y América Latina y el Caribe viven un escenario complejo, ¿cuán importante cree usted que es el legado del comandante-presidente Hugo Chávez?

-VR: Me parece fundamental porque aunque sólo han pasado tres años de su partida ya hay una cierta perspectiva histórica para ver la importancia de su legado para Venezuela, América Latina y el mundo.

Para Venezuela, por los derechos restituidos a su pueblo; por la dignidad y la conciencia política como instrumento conquistado por su pueblo gracias al empeño de Chávez y de los bolivarianos, con una Constitución de las más avanzadas, con derechos no reconocidos en gran parte del mundo desarrollado, derechos que hacen bastante falta aquí en el norte.

Un legado a la región, en la construcción de una América Latina soberana, independiente del imperio norteamericano. Chávez pudo encarnar las ideas de José Martí y Simón Bolívar de independencia y soberanía construyendo lo que podríamos llamar anillos de protección de los pueblos latinoamericanos frente al imperio.

Un primer anillo: la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América y Petrocaribe, que han sido bien importante para la independencia de los países caribeños con respecto a su dependencia de Norteamérica.

Un segundo anillo: Mercosur y Unasur, también importantes para la reconstrucción de una Suramérica soberana; y un tercer anillo: la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

Ese es el legado de Chávez, junto con otros líderes y pueblos como Cuba, Ecuador, Bolivia y Nicaragua. Ha cambiado el mapa de América Latina y agarró por sorpresa al imperio norteamericano ocupado en sus aventuras bélicas interesadas en Medio Oriente, por ejemplo.

También es un legado para el mundo en varios sentidos. Para los pueblos, porque retomó la actualidad del socialismo como alternativa al neoliberalismo y al capitalismo. Chávez tuvo audacia, coraje, valor para plantear a contracorriente la actualidad, necesidad y posibilidad del socialismo.

Hasta que él no lo planteara así de claro, Cuba estaba sola en la construcción socialista en América Latina. Ahora Cuba ya no está sola, pues otros países de la región han emprendido caminos para trascender al neoliberalismo, y una opresión política y cultural, y una explotación económica propias de un modo que está en crisis.

Todo eso, legado para Venezuela, América Latina y para el mundo, en la construcción de una nueva geopolítica, en poner de actualidad al socialismo, en poner herramientas para una multipolaridad, exigiendo la reforma de Naciones Unidas y, al mismo tiempo, estableciendo alianzas con las que se llaman economías emergentes, con países como China, Rusia y la India, entre otros.

En momentos en que el imperio norteamericano quiere desembarazarse de su aventura en Medio Oriente, que lo ha llevado a bastantes derrotas y mucho gasto, y quiere recuperar lo que siempre ha entendido como su patio trasero, es importante que los pueblos latinoamericanos sean conscientes del valor de ese legado y lo defiendan.

El legado de Chávez podría sintetizarse en amor a los más próximos, a su propio pueblo y a la humanidad; trabajo y estudio como un binomio muy potente para entender y avanzar; y lucha y compromiso individual y colectivo porque nos transforma y mejora como seres humanos, además de ayudar a la transformación de la sociedad.

PL: ¿Qué hacer quizás desde los mecanismos de integración existentes en América Latina y el Caribe para actuar ante el complejo escenario que se nos plantea en la región?

VR: Hay que actuar desde los gobiernos y las instituciones creadas en los últimos años y desde los movimientos sociales y populares. Esa sinergia es imprescindible.

Creo que los gobiernos han de mantenerse firmes y proteger lo construido ante la ofensiva del imperio norteamericano que ha lanzado un eje económico por el Pacífico para contrapesar lo que representan mecanismos como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, Petrocacribe y Mercosur.

Hemos tenido en estos últimos meses una serie de acotamientos adversos. La victoria del neoliberal Mauricio Macri en Argentina. El pueblo argentino ya está en la calle defendiendo los derechos que le pretende robar Macri, derechos adquiridos durante todos estos años.

El referendo de Bolivia yo lo considero un episodio menor y reversible si se aprende de los posibles errores e insuficiencias en este momento.

En Cuba, tengo la impresión de que el imperio sigue aplicando dos pesos, dos medidas, ya que busca la normalización política, pero no acaba con un bloqueo que es extraordinariamente fracasado, doloroso para el pueblo cubano y que tiene en frente a toda la comunidad internacional.

Ahí hay una doble actitud del imperio norteamericano. No dudo en seguir calificándolo de imperio porque, aunque esté en declive, su vocación ha sido y sigue siendo imperial. Su retroceso en el conjunto de la geopolítica mundial es lo que lo está llevando a una ofensiva en América Latina para recuperar la posición en esa región.

Los pueblos deben mantenerse alertas. Los pueblos y los movimientos no pueden delegar la participación, la acción política sólo en los gobiernos que han escogido.

Lo gobiernos necesitan la movilización popular, y elevar la conciencia quiere decir ver las amenazas hacerse posibles, antes de que se materialicen como en el caso de Argentina. A veces se aprende por anticipación -es lo deseable- y a veces por shock. El pueblo argentino va a sufrir el shock de las medidas que impone Macri.

Si en Venezuela, la derecha, que ganó la Asamblea Nacional hace tres meses, consiguiera pasar del papel a la práctica las privatizaciones y las medidas que plantea, también el pueblo venezolano viviría en sus carnes un retroceso, pero dudo que la derecha venezolana esté en condiciones y sea capaz de llevar a la práctica las medidas que legisla, algunas de ellas, claramente anticonstitucionales.

-PL: ¿Cómo percibe usted, en tanto que investigador, acontecimientos recientes en la región como el hecho de que la derecha es mayoría en la Asamblea Nacional en Venezuela, la llegada al poder de Macri en Argentina y los resultados del referendo en Bolivia?

-VR: Yo no creo que la historia sea lineal ni creo en conquistas irreversibles, pero sí creo que hay logros históricos que, a pesar de que se transite por coyunturas adversas como la actual, pueden mantenerse.

Los procesos revolucionarios no son lineales, tienen flujos y reflujos, al igual que la lucha popular. Tras unos años de claro avance de políticas sociales y progresistas, ha habido como un cierto cansancio de los pueblos que han obtenido derechos que ya consideran como otorgados y, por tanto, no se dan cuenta del valor de esos derechos en muchos casos.

Ojo con pensar que lo que las revoluciones han conquistado es ya terreno ganado, irreversible. Ha habido una cierto cansancio, una autosatisfacción de que ya se tenía y una exigencia -porque la conciencia política ha aumentado- de más y mejor gestión a los gobiernos. Y ahí ha habido debilidades en la gestión de algunos de los gobiernos progresistas latinoamericanos.

También ha habido un exigir más sin el grado de conciencia política suficiente en muchos sectores populares para ver los riesgos de perder lo que se tenía y la necesidad de seguir cambiando el sistema de valores y seguir avanzando hacia un sistema de valores compatible con la ecología, con la igualdad social.

Eso es todo un trabajo de lucha cultural y de ideas; a veces, incluso vanguardias revolucionarias que se han ocupado de la gestión en los últimos tiempos, han dejado de lado ese campo de la lucha de ideas, de la lucha cultural.

-PL: ¿Considera entonces que entre las principales lecciones que se desprenden de esta situación se encuentran el no estar desmovilizados, el estar alertas y, como decía Chávez, se requiere unidad, unidad y más unidad?

-VR: Absolutamente. Estoy convencido de que la desmovilización trabaja a favor de la pérdida de los derechos que se supone ya adquiridos, como inamovibles. Es desmovilización de fuerza en la calle y de conciencia, cultural y social.

Hay que seguir sembrando en el campo de la lucha de ideas y de la movilización social para poder seguir recogiendo en el terreno político, en el terreno institucional. Si se seca la lucha de ideas y la movilización social, es muy difícil que sigan manteniéndose vivos los procesos de transformación en las instituciones.

Las instituciones necesitan el aliento en el cogote de la vigilancia moral, ética y de los desafíos culturales para seguir avanzando.

Es importante en estos momentos de incertidumbre en el contexto geopolítico internacional, no ser presos de la confusión interesada que siembran los medios culturales del imperio, que los tiene y son muy potentes.

/ymp/

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Sobre Redacción Tiempo21

Encargada de realizar todo el trabajo del Grupo Internet y Tiempo21. Integrada por un Editor-jefe, dos editoras, un fotorreportero y camarógrafo, un director de fotografía y camarógrafo y un desarrollador Web. Es un equipo multidisciplinario y multioficio, que desarrolla las principales labores del Periodismo Hipermedia. Además de tiempo21, tiene un canal de Video-TV, y otros espacios. @tiempo21cuba

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