Opinión

Chávez Vive

Chávez Vive
Escuche crónica de la autora:

Cinco de marzo de 2013, fresco en la memoria, apenas tres  años hace. La voz resquebrajada de Nicolás Maduro cambió, entonces,  el curso de América.

Se dice que desde el año 2006 organizaciones radicales trabajaban para concretar su muerte, se especula y han asegurado incluso algunos de sus más cercanos colaboradores que su padecimiento fue provocado, que resultó siempre demasiado agresivo, que no llevaba la enfermedad un curso lógico.

Lo verdaderamente  cierto es que murió, aquel cinco de marzo y se quedó Sabaneta sin arañero;  doña Elena, inconsolable y Cuba, también Cuba, vistió luto en lo más íntimo del alma buena de la Patria. Yo pensé casi automáticamente,  en Fidel y salí a la calle.

Tiempo21  recogió el dolor primero de la gente de esta ciudad. En Las Tunas, por Chávez, no lo dude, hubo llanto, mucho dolor, lo dijeron los trabajadores, los niños, los abuelitos del parque y todos los que, incluso, se acercaron a este equipo de trabajo  por la necesidad humana de decir, de llorar, de contar algún recuerdo muy íntimo.

Seguimos de cerca  todas las  honras fúnebres, que  se extendieron desde el miércoles seis de marzo hasta el viernes 15 de marzo, vimos llorar a presidentes, soldados y  parroquianos simples, con iguales bríos; escuchamos llaneras y joropos de la mano de lamentos y gritos estremecedores, como el de aquella señora que todavía recuerdo y no paraba de decir: «te fuiste, pero yo sigo aquí, rodilla en tierra por ti, que eres mi Presidente».

En la populosa Parroquia 23 de Enero en el oeste de Caracas, allí está Chávez ahora, el hombre del verbo de pueblo, la mirada india, el alma de buen pelotero y la estirpe de Bolívar y Martí. Bien lo dijo Alí Primera: los que mueren por la vida, no pueden llamarse muertos.

/ymp/

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