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Con cautela crecen las cooperativas no agropecuarias en Cuba

Primera-cooperativa-del-MINTUR-en-CubaLissett Izquierdo Ferrer
Servicio Especial de la Agencia Cubana de Noticias

Solo 22 cooperativas no agropecuarias fueron aprobadas en Cuba en 2015, coherente con la estrategia anunciada por la máxima dirección del país de avanzar de manera gradual en la creación de esa forma de gestión, para rectificar errores antes de generalizar el experimento.

Según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), al cierre del pasado calendario funcionaban en la Isla 367 cooperativas de nuevo tipo, superior en poco más de una veintena a las existentes en 2014 (345).

Tal ritmo de crecimiento es el menor registrado desde que el país impulsó en 2013 ese segmento del sector no estatal, con la autorización de 198 organizaciones colectivas y otras 147 al año siguiente.

En la reunión ampliada del Consejo de Ministros, en mayo último, se conoció que 205 nuevas propuestas eran evaluadas por la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo de los Lineamientos.

No obstante, en el propio encuentro el Presidente cubano, General de Ejército Raúl Castro, llamó a «no masificar la creación de cooperativas; la prioridad deberá ser consolidar las que existen e ir avanzando de forma gradual, pues de lo contrario estaríamos generalizando los problemas que se presentan».

Y es que no solo beneficios ha traído el andar de las emergentes empresas, como mayor calidad y variedad de las ofertas, favorables resultados productivos, económicos y financieros, y por ende mejores ingresos de los socios.

Un asunto bien conocido han sido también los tropiezos de las cooperativas en el acceso a los suministros, y la tendencia al incremento de los precios de sus productos y servicios, sobre todo en los mercados agropecuarios y en la actividad de gastronomía.

Tampoco ha faltado en la marcha de los jóvenes actores económicos las dañinas cargas burocráticas que generan dispersión y demoras, según reconoció Marino Murillo, ministro de Economía y Planificación.

Un diagnóstico realizado en La Habana y Artemisa por investigadores del Centro de Estudios de la Economía Cubana y de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba arrojó, además, que los emprendedores padecen de una endeble educación cooperativa, adiestramiento que, según expertos, constituye la regla de oro de este movimiento.

Hasta la fecha, la mayoría de las emergentes cooperativas constituidas en la Isla son de origen estatal, lo cual acentúa la necesidad de la referida educación, ante el peligro de que los centros permuten de identidad lastrando vicios de la anterior gestión.

En mayo de 2015 se aprobó en el Consejo de Ministros un grupo de medidas con el fin de fortalecer y mejorar el trabajo de estas entidades, aunque para su implementación aún están pendientes las modificaciones de los Decretos ley 305 y 309, rectores de las cooperativas fuera del sector agropecuario.

Los datos aportados por la ONEI reflejan que, con luz verde, pero sin prisa, continúan las cooperativas su tránsito por la economía nacional, paso necesario para exonerar al Estado cubano de determinadas actividades y así pueda concentrarse en las principales líneas de desarrollo del país.

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