Historia

Vigente aún el ejemplar legado del científico Juan Tomás Roig

Juan Tomás Roig (1). (1)Realmente impresionante resulta la gigantesca obra investigativa, docente y divulgativa que desarrolló durante toda su vida el científico cubano Juan Tomás Roig, fallecido un día como hoy, 20 de febrero de 1971, hace ya 45 años, máxime cuando se toma en consideración que no contó nunca con grandes recursos y vivió en una época en la cual no se disponía de los adelantos que ahora tiene la ciencia para realizar sus estudios.

Nacido en 1877 en el poblado de Santiago de Las Vegas, provincia de La Habana, quedó huérfano desde muy pequeño y ya a los 11 años tuvo que comenzar a trabajar como aprendiz de tabaquero y ejercer ese oficio en su comunidad natal, lo que influyó en su formación revolucionaria bajo el influjo de las ideas libertarias que siempre tuvieron los trabajadores de ese sector obrero en la Isla.

En 1894, con apenas 17 años, viajó hacia Cayo Hueso, Estados Unidos, donde continuó ejerciendo su oficio de tabaquero y se integró, junto a otros muchos emigrados cubanos, en el Club Patriótico comandante Juan Monzón, con lo cual se vinculó al Partido Revolucionario Cubano creado por José Martí para organizar la que él llamara “guerra necesaria” contra el colonialismo español.

Concluida aquella contienda en 1898, Roig regresó a Cuba y retornó a su oficio de tabaquero en Santiago de Las Vegas, labor que combinó con estudios de magisterio hasta que en 1901 comenzó a ejercer como maestro primario y luego maestro de inglés, debido a su participación en 1902 en un curso de preparación en la Universidad de Harvard, Estados Unidos.

Su talento y proverbial afán de superación le hicieron merecedor de los títulos de Bachiller en Letras y Ciencias en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana (1906) y Doctor en Farmacia y Perito Agrónomo en la Universidad de La Habana (1910), estudios en los que influyó el Profesor Auxiliar de Botánica, Manuel Gómez de la Maza.

En 1912 Roig se graduó de Doctor en Ciencias Naturales y un año después fue designado jefe del Departamento de Botánica de la Estación Experimental Agronómica de Santiago de las Vegas, institución en la cual desarrolló su larga y fructífera carrera como investigador.

Fue precisamente allí donde inició, en 1914, sus exploraciones por toda Cuba, que incluyeron largos recorridos por sus campos, montañas, bosques y ciénagas, en los cuales investigó su maravilloso mundo vegetal y descubrió y clasificó decenas de especies de plantas medicinales.

Producto de sus profundos estudios sobre la vegetación cubana ya en 1928 se publica la primera edición de su Diccionario botánico de nombres vulgares cubanos, que es considerada una de sus obras científicas más trascendentales, junto a Plantas Medicinales, Aromáticas o Venenosas de Cuba (1945), ambas con numerosas reediciones.

Este brillante quehacer científico de Roig fue combinado con una activa labor social y docente. Fue fundador en 1914 de la Sociedad Cubana de Historia Natural Felipe Poey, y representó a Cuba en numerosos eventos científicos internacionales, entre ellos el Congreso Panamericano de Botánica (1935), Primera Conferencia del Banano, Santiago de Cuba (1939), Octavo Congreso Científico de Washington (1940), Primer Congreso Botánico de América del Sur, Brasil (1940), Primer Congreso Panamericano de Farmacia, La Habana (1948) y el Congreso Internacional de Botánica, Suecia (1950).

Los resultados de las muy valiosas investigaciones de Juan Tomás Roig sobre la botánica en general, y especialmente en torno a las plantas medicinales, se mantienen vigentes y son aprovechados aún hoy, a 45 años de su fallecimiento, por innumerables estudiosos del mundo vegetal en Cuba y en otras partes del mundo.

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