Gente

Juntos y felices desde hace 56 años

Mariano y DeisyLas Tunas.- Por las calles de esta ciudad caminan, del brazo o con los dedos entrelazados, dos ancianos que actúan como si fueran uno y que miran a los demás transeúntes con orgullo, demostrando que el amor no se debe esconder y que enaltece el alma y el espíritu cuando los pies están cansados de tanto andar.

Mariano Reyes Borrego (MRB) y Deisy Bello Utria (DBU) son un matrimonio que a 56 años del inicio de su relación, sonríen, se halagan y se regalan miradas de profunda pasión, como la que sostuvieron el día que se vieron por primera vez.

DBU: «Una hermana mía se casó con un hermano de él y la acompañé un día.  Casualmente nos vimos y yo me enamoré».

MRB: «Es así como ella dice.  Yo la conocí en mi casa, en Providencia 4, del actual municipio de Majibacoa.  La vi muy linda y sigue linda.  Ella y yo siempre hemos estado enamorados porque nunca nos hemos fajado ni ofendido… Creo que el matrimonio que discute mucho demuestra que no se quiere».

Recuerdan el día que se casaron de manera especial porque al enlazar sus corazones, unieron sus manos y sus destinos para caminar juntos y ser ejemplos para seis hijos, 13 nietos y cinco bisnietos.

DBU: «Tuve mis hijos, que son lo más importante en mi vida.  Ellos son maravillosos.  Después que nacieron me dediqué a atenderlos y a mi esposo, que es un padre excelente.  Esa es mi vida porque me casé a los 15 años.  Ahora está un poco achacoso; pero, es mi compañero y lo amo y lo respeto como el primer día.  La verdad es que nos hemos llevado bien todos estos años».

Ha pasado el tiempo y entre muchas alegrías y pocos sinsabores, no conciben la vida sin la otra mitad de esa unión consolidada y ya eterna.

MRB: «Por ella estoy dispuesto a hacer lo que sea, sin pensarlo dos veces.  Fíjate que yo le digo que no se muera primero que yo».

DBU: «No sé qué sería de mi vida porque son tantos años juntos que eso sería un sufrimiento muy grande, terrible.  No es fácil.  Él siempre ha sido muy activo.  Cuando está enfermo me preocupo mucho.  Y ha estado malito, varias veces».

MRB: «Si usted supiera… Esta mujer ha jugado con la suerte.  Ha tenido muy pocos malestares.  Ni se ha enfermado.  Ha sido sana, muy saludable y fuerte».

Se muestran el amor en detalles que otros consideran pequeños y que a ellos los hacen grandes.

DBU: «Yo le pregunto lo que él quiere que le haga de desayuno, almuerzo o comida, cómo se lo preparo… Para todo siempre cuento con él porque somos los dos solitos y hago las cosas como a él le gustan.  Siempre ha sido así».

MRB: «Ella y yo somos una sola persona.  Hasta el café lo tomamos en una sola vasija.  Pero, ella toma antes que yo…».

Entre carcajadas y mucha simpatía, hacen anécdotas y hablan de los hijos, el más hermoso regalo de su matrimonio.  Son tres hembras y tres varones y todos los visitan, los cuidan y les agradecen por tantas enseñanzas.

MRB: «Mis hijos son casi igual que nosotros, con las mujeres y los maridos».

DBU: «De mí no pueden tener quejas.  No he hecho nada que no sea correcto.  Los he querido, los he educado, como yo he entendido que es mejor.  Los he ayudado siempre en todo.  Yo tengo bastante amor para darles, a ellos y a mi esposo también».

MRB: «Yo también.  Mucho amor, todo el amor».

Esa es la vida que escogieron Mariano y Deisy, dos ancianos de la provincia de Las Tunas que acumulan 56 años de dicha, complicidad y mucho amor, para ellos y su familia.

/ymp/

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