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Maestro de corazón

Eliecer Nicomedes Pérez Pérez maestro reincorporado
Eliecer Nicomedes Pérez Pérez maestro reincorporado.
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Las Tunas.- De niña cuando formaba parte de un aula de 30 duendecillos nunca entendí como los maestros podían tener tanta paciencia para atendernos y entonces imaginaba que poseían una mágica capacidad para calmar risas, travesuras y discusiones. Mi enigma quedó aclarado al conocer a este educador tunero con casi 50 años de profesión.

Eliecer Nicomedes Pérez Pérez es un maestro reincorporado que enseña en la escuela primaria Combate Arroyo Muestro, del municipio Majibacoa en Las Tunas.

-Toda una vida dedicada al magisterio, ¿cómo llegó usted a esta profesión?

«Era trabajador agrícola primero, después fui lechero y por último por la misma granja me enviaron a estudiar a La Habana, de ahí me seleccionan para una escuela de Dirección de Empresas Agropecuarias y empiezo a estudiar, suelo, fertilizante y alimentación de ganado».

«A los 20 años me inicio en el magisterio y después de vivir mi primer año de trabajo, me traslado a la escuela de la localidad Las Parras, a trabajar con el sexto grado. Una experiencia que me permitió ver que tenía posibilidades en el magisterio y decidí graduarme como maestro, una profesión que me permitió cumplir misión internacionalista en la nación de Angola en el contingente «Frank País», y cuando regresé participé en la Campaña de Alfabetización»

-Sobre la Campaña de Alfabetización…

«Yo trabajaba, no fui brigadista Conrado Benítez, fui brigadista Patria o Muerte, esta definición estaba relacionado con los trabajadores que estaban dispuestos a enseñar, mantenía la dualidad del trabajo y la enseñaza, entonces me di a esa tarea, un llamado del líder cubano Fidel Castro. Eso para mí fue una experiencia inolvidable, mi participación, mi aporte a la Revolución cubana».

-Sabemos que cada generación es el resumen del mundo en que se vive, ¿cómo ha llegado a cada una de ella inculcándole valores y conocimiento, teniendo en cuenta esa maravillosa trayectoria en su vida profesional?

«A lo nuevo todo el nuevo se resiste, al cambio, pero yo tuve la posibilidad de entender la política educacional e ir asimilando los cambios, en eso no me he puesto viejo, 45 años años en la docencia. Se crea un hábito que es imposible de borrar, me sentía incómodo viendo a los niños que venía de la escuela y eso me hacía rememorar mis vivencias. Me gusta dar clases, me gusta enseñar y llevó dos años reincorporado».

– ¿Qué se siente para usted ser maestro?

«Para mi ser maestro es algo grande, algo inmenso porque cuando la Revolución no había triunfado yo me preguntaba, qué seré yo en la vida y gracias a ella y a su triunfo fue entonces cuando tuve miles de oportunidades y las supe aprovechar. Para mí la educación es todo en mi vida»

– ¿Qué significa para usted ver a su alumnos convertidos en profesionales?

«Satisfacción, mucha satisfacción. Cada vez que me encuentro con uno de ellos, un médico, un maestro, porque son cientos que han pasado por mis manos. Sentir que lo hecho ha sido útil y aquello que uno hizo hoy lo ve revertido en cientos de personas», confesó Eliecer mientras sus dedos se entrelazan en sus brillosas canas, que denotan la experiencia de tantos años en el sistema educativo cubano.

– ¿Si volviera a nacer…?

«Volviera a ser maestro».

Continuar formando hombres de bien es el reto de los educadores cubanos razón por la que necesitaremos por siempre de maestros como Eliecer Pérez Pérez.

/ymp/

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