Lecturas

Maldito divorcio

Las Tunas.- El papel arrugado estaba sobre la mesa, las lágrimas se habían apoderado de él, solo cinco años se necesitaban para entender que la familia nunca se separaría y que siempre sus padres estarían a su lado. Mamá esperaba a su soldadito de plomo, tal vez sería esta la última oportunidad que tendría de completar el juego de cuchara, tenedor y cucharita.

Sabía que la decisión era difícil, debía escoger entre mamá o papá, pero cómo escoger entre las dos personas que más que quererlas le dieron un lugar en este mundo, la acompañaron en las noches de pesadillas y le enseñaron que la oscuridad es la soledad y para evitarla hay que amar a la vida.

En ese momento dijo, «no, me quedo con papá», pues como bien dicen, las niñas son más de los padres que de las madres, pero también dicen que los hijos siempre serán de las madres, pues  son ellas las dueñas de sus vidas y por supuesto quienes «mandan».

Al alejarse del hogar que la vio nacer sintió su felicidad se desprende de su alma, como cuando se pierde a esa primera mascota a los tres años de vida.

Esa noche lloró mucho, pues sabía que todo cambiaría por completo y la culpa la tendría ese que se hace llamar divorcio. ¿Por qué los hombres lo habrán inventado, por qué no simplemente se obligaron a estar juntos toda la vida, ¡siempre el hombre con sus nuevos inventos!?

Su papito la despertó al iniciar el día; fue el sábado más triste, él la abrazó y lo único que tuvo para decirle fue «tú siempre serás mi niñita linda y vendré a verte cada día», como si todo se acabara en aquel momento, como si la separación matara la cercanía.

Le parecía difícil que ya no despertaría a su lado, que esos besos pegajosos ya no estarían en su cara, solo una vez al día cuando regresara de su trabajo ya cansado y pasara a verla.

Los años le han hecho comprender por qué tantas veces pedía que sus ángeles volvieran y no lo hacían, entendió que aunque los padres se separen, jamás lo harán de sus hijos, pues él nunca lo hizo con ella y que nunca será tarde para que se digan un te quiero y la semana se convierta en la favorita entre muchas otras.

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