Las Tunas, Cuba. Jueves 14 de Diciembre de 2017
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Martí, hoy y siempre

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Martí, hoy y siempreSé justo, le dijo José Martí a su hijo, un pequeño que la vida le arrebató de las manos por un sacrificio mayor: luchar para que otros pudieran vivir en armonía con sus padres.

Martí se nos ofrece en los versos tiernos y a la vez potentes, en el padre sufrido, en el hombre enfermo que sabiendo de sus males se lanzó a forjar la patria, en el amante de la belleza femenina y en el crítico a todo lo imperfecto de los hombres. Hoy cuando leemos sus obras y hacemos nuestras sus bellas palabras, nos convertimos en sus herederos.

Martí Padre

Su total entrega a la causa de la independencia de Cuba, privó al llamado Apóstol de la independencia de la Isla de aconsejar a su José Francisco cuando necesitó las palabras de un padre, de mimarlo cuando los cariños de la madre no fueron suficientes y de abrazar hasta el cansancio al único que continuaría dándole vida a su apellido.

Quizás la certeza de que no permanecería mucho tiempo al lado de su hijo, incitó al Apóstol a perpetuar en la memoria del pequeño sus sentimientos más profundos, esos que años más tarde millones de niños del mundo harían suyos gracias a la lectura del poemario Ismaelillo.

Él para mí es corona,
Almohada, espuela.
Mi mano, que así embrida
Potros y hienas,
Va, mansa y obediente,
Donde él la lleva.
Si el ceño frunce, temo;
Si se me queja,-
Cual de mujer, mi rostro
Nieve se trueca:
Su sangre, pues, anima
Mis flacas venas…

La familia de José Martí, dichosa por tener al hombre más grande de América pero a la vez infeliz por tener que cederlo a la patria grande, sufrió tempranamente la fragmentación.

El profesor del Centro de Superación para la Cultura, de la provincia de Las Tunas, Salvador Regueira asegura que «fue un padre amantísimo que tuvo la mala suerte de estar poco tiempo con su hijo. A pesar de eso, las enseñanzas morales, todo lo que Martí dejó para él, su hijo supo cumplir con su legado».

Martí y su salud

Muchas personas desconocen que José Martí tuvo una existencia marcada por el dolor. Sin embargo es imprescindible tenerlo en cuenta para comprender al más universal de todos los cubanos, pues muchas de sus dolencias físicas condicionaron su actitud ante la vida.

Contra toda adversidad y hombre esculpido por los modelos estoicos de una época donde el dolor físico se consideraba debilidad, nunca hizo de sus males, impedimentos para cumplir el deber de servir a la patria.

A los 16 años, durante su presidio político fue condenado a trabajos forzados en las canteras de San Lázaro y nunca logró recuperase de las heridas que le provocaron los grilletes y cadenas, la mala alimentación, el polvo y la humedad de la prisión.
El 28 de agosto de 1870 para consolar a su madre, Martí escribió en el reverso de la famosa fotografía que captó su imagen con grilletes y cadenas, los emotivos versos:

Mírame madre, y por tu amor no llores:
Si esclavo de mi edad y mis doctrinas
Tu mártir corazón llené de espinas
Piensa que nacen entre espinas flores.

Sobre las diversas enfermedades, la especialista de la Plaza Martiana de Las Tunas, Perla Quintana dijo que« fue una persona con una salud débil, pero con una fuerza de voluntad increíble. El presidio político le provocó una conjuntivitis crónica.

Además la metalosis, provocada por los grilletes le ocasionaba infartos ganglionares en la ingle y en otras zonas del cuerpo, fiebres, etc. También padecía de los pulmones, y tuvo sarcoidosis, una enfermedad degenerativa que va afectando paulatinamente los distintos órganos hasta que ataca el sistema nervioso central.

Atormentado por inimaginables dolores, Martí, comprendió que los pueblos solo logran la armonía cuando sus sustentos intelectuales son tan fuertes como los físicos.

Martí y la mujer

La mujer en Martí se convirtió en una fuente de inspiración constante, tanto para exaltar su figura y su alma, como para criticar las imperfecciones que pudieran empañar esa imagen astral.

En todas las obras martianas aparece como referente obligatorio, esa a la que él dedicó tantas horas de desvelo y por la que trabajó incansablemente. Su amor a la mujer madre, a la patriota, a la intelectual y a la amante, lo volcó en la mayoría de sus poemas.

Hombre apasionado y sensible, no escapó de las envestidas del amor. Su poesía amorosa es una de las más ardientes y eróticas de la literatura latinoamericana de todos los tiempos.

Mujer, en vano que la vida encienda
La abrasadora lengua de los sabios
Sin que este pobre corazón entienda
El lenguaje de amor vivo en tus labios.
Como amante, hijo, hermano y amigo para nuestro apóstol, la mujer es parte esencial de su visión de la vida, es la compañera de los avatares de la lucha y su musa en cada batalla.

Más que héroe, fue un hombre que como cualquier otro suspiró de amor y vivió grandes batallas pasionales que irremediablemente matizaron su carácter y lo convirtieron a la par de otros acontecimientos de su vida en nuestro José Martí.

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Sobre Tania Ramirez

Periodista. Graduada de Ingeniería Química. Reportera de Radio Victoria, en temas de la ciencia, la tecnología y el medio ambiente y la historia local. En una etapa se desarrolló como Jefa de Información de esta emisora. Le gustan los temas sociales y la polémicas sobre asuntos de la vida diaria. Es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @TaniaRamirezR

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