Las Tunas, Cuba. Jueves 21 de Junio de 2018
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El último enero de José Martí

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Randy Saborit Mora
Prensa Latina

La Habana.- Semanas antes de cumplir 42 años, aquel 28 de enero de 1895, José Martí debió sentir que la tierra y el cielo se le unían por el fracaso del plan de la Fernandina.

La noticia corría de boca en boca entre los emigrados cubanos que añoraban la independencia de Cuba, país sometido entonces al yugo del colonialismo español.

¿Cómo informar el suceso? En la primera plana del semanario Patria, correspondiente al 19 de enero de 1895, se publicó una información tomada del The New York World, relacionada con este espinoso asunto.

Al respecto, se mencionaba que los vapores Lagonda, Amadís y Baracoa llevaban armas para un ejército, que 150 cajas de pertrechos de guerra fueron enviadas al puerto estadounidense de Fernandina, y que el Baracoa estaba contratado para trasladar a 200 trabajadores, instrumentos y ferretería de una de las Antillas a otra.

Curiosamente, el rotativo citó como fuente a un periódico neoyorquino. ¿Por qué Patria se hacía eco de lo ocurrido en la voz de otra publicación? Esto le pregunté en una ocasión a la doctora en Ciencias Históricas, Diana Abad.

«Es que Martí no sabía nada de eso, él no podía aparecerse con un artículo donde explicara lo que había pasado con tres barcos que iban para Cuba. Tenía que darse la noticia, pero no por él», expresó Abad.

La profesora y estudiosa sustentó su tesis, tomando en consideración que el dinero para comprar los barcos y municiones salió de lo recaudado por los emigrados asociados a los clubes del Partido Revolucionario Cubano.

«Fuera de algunos artículos en que Martí le da vueltas al tema, realmente nunca publicó en Patria un informe a los cubanos sobre el asunto porque habría quemado sus fuentes abastecedoras de armas y habría dado a entender cómo reunió todo aquello en el mayor secreto», afirmó el investigador titular del Centro de Estudios Martianos, Pedro Pablo Rodríguez.

Para evitar especulaciones en ese sentido, el semanario cerró la nota con mucho tacto:

«Y del destino de los tres vapores de armas unos dicen que era la flotilla Ó para Venezuela, otros que para Centro América, otros dicen que para Colombia; -y otros dicen que para Cuba. Y si hubiera sido, suponiendo que ese esfuerzo hubiera sido para Cuba, la Isla juzgaría por él qué servidores tiene: ¡y Patria sabe con qué bravura, y con qué resurrección respondería a este quebranto pasajero, el invencible corazón cubano!».

El número de Patria, fechado el 26 de enero de 1895, es el último que Martí dirigió personalmente antes de partir rumbo a la guerra independentista. Casualmente fue en ese ejemplar donde quedó impreso el trascendental concepto de patria es humanidad.

En la primera nota de la sección En Casa se leía: “Patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad, que vemos más de cerca, y en que nos tocó nacer”.

Que Martí escribiera esa reflexión en enero de 1895 no significaba que se le hubiera ocurrido un día antes. Ese concepto era resultado de un largo proceso de madurez política que comenzó desde los primeros días de su formación en el Colegio San Pablo como alumno de Rafael María de Mendive, quien recibió la herencia de pensamiento de Félix Valera y José de la Luz y Caballero.

Sobre el significado de esta definición, el lúcido intelectual cubano Cintio Vitier, fallecido en 2009 a los 88 años, advirtió:

«La concepción martiana de que patria es humanidad debe entenderse en toda su extensión y magnitud. La patria de cada uno de nosotros no es el universo, cada patria tiene un sabor muy concreto diferenciado de manera natural».

En el mismo número del 26 enero de 1895, el semanario hizo varias advertencias editoriales: «De lo que en Cuba se haga por la guerra a Patria nada cumple decir: su deber ha sido conocer la verdad, y prepararse a las consecuencias de ella».

Después de un preámbulo más extenso, el rotativo dio la palabra al periódico habanero La Lucha para que informara sobre una expedición que había desembarcado por Matanzas.

La publicación difundió «Las Noticias en Cuba y la impresión de los españoles de la isla», texto en el cual se expresa esta idea: «Ni azuzar, ni exagerar, ni mover la curiosidad pública a costa acaso de mayor servicio es el deber de Patria».

El artículo «No desmayar», en aquella coyuntura de amargo fracaso del plan de la Fernandina, era un llamado imprescindible para levantar el ánimo. Resulta llamativo que se expresara en la voz de El Porvenir, periódico dirigido por Enrique Trujillo. Patria publicó íntegramente el editorial.

Un día después de su cumpleaños 42, Martí le confesó al patriota cubano Juan Gualberto Gómez sentirse inquieto «pero lleno de fuego, y de fe sensata en la cercanía y posibilidad de nuestra obra, por sobre los muchos obstáculos que se le oponen».

Con la salida del director de Nueva York, el periódico continuó saliendo. Martí, aunque estuviera alejado de la redacción de manera física, siguió dando orientaciones editoriales a Gonzalo de Quesada y Benjamín Guerra a través de cartas.

A su juicio, Patria tenía que ser un periódico «alto y hermoso», incluso en tiempos bélicos.

/ymp/

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