Las Tunas, Cuba. Jueves 14 de Diciembre de 2017
Home > Especiales > Gente > Un joven que cada día lucha contra la muerte

Un joven que cada día lucha contra la muerte

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page
Un joven que cada día lucha contra la muerte

Runiel con una paciente grave.

Las Tunas.- Su nobleza se transparenta en cada una de las palabras; la extremada educación y gentileza que lo habitan descubren a un profesional especial en el que humanismo, amor y consagración, todos los días le ayudan a enfrentarse al ocaso de la vida.

Runiel Tamayo Pérez solo tiene 33 años y ejerce la Medicina con una pasión que estremece. Se graduó de la carrera hace nueve años y desde hace dos es especialista de primer grado en medicina intensiva y emergencias.

«Es una profesión muy humana, por eso siempre me llamó la atención, pero la estrellita de ser médico, en realidad, viene de mi hermano, quien lleva siete años más que yo de graduado», comenta Runiel, y asegura que vive enamorado de su trabajo.

En su graduación fueron escogidos los 30 mejores estudiantes, a quienes les dieron una preparación esmerada, para cumplir misión en Venezuela; a la vez que fueron seleccionados para integrar la brigada cubana Henry Revee contra catástrofes naturales.

El doctor confiesa que la medicina intensiva y emergencias es muy compleja y completa, y le obliga a superarse en cada una de las ramas de la Medicina, a dominar al menos lo básico de todas las especialidades, porque se va a enfrentar al paciente grave de cualquier área y aquí sobre todo llegan casos quirúrgicos y ginecobstétricos, en particular, la materna grave.

«Esta es una especialidad que me gusta mucho y por eso la ejerzo con tanta dedicación y amor».

¿Cuáles son las convicciones que mueven al doctor Runiel?

«Las convicciones están arraigadas a la familia. Creo que la formación nace desde la cuna. Muchas de las cosas de mi principio como humano se lo agradezco a mi padre, así como a mi hermano, y a mi madre, sobre todo, el amor y la sencillez por lo que uno hace».

Hay médicos buenos, pero están los brillantes. Sé que Runiel es un inquieto que le encantan los estudios científicos, prepararse bien y mantiene una preocupación constante por los pacientes. ¿Cuáles son sus exigencias como profesional?

«Mis exigencias son grandes. Realmente todo profesional debe tener metas en la vida. Yo tengo muchas, sobre todo quiero crecer profesionalmente y llegar a reflejarme en los residentes que formo.

«Tengo una línea investigativa de sepsis, y llevo un proyecto llamado DINUSI (Disminución de la infección nosocomial en unidades de cuidados intensivos); los datos que tomamos en la terapia intensiva de Las Tunas, deben salir en una publicación nacional.

«Realmente llegar a un servicio de terapia intensiva impone la necesidad de concentrarse bien en los casos, porque tratamos con un paciente extremadamente grave y la vida en gran medida depende del actuar más correcto del personal que labora en el servicio».

¿Cuál es la mayor satisfacción que tiene Runiel cuando tiene una jornada de trabajo?

«Realmente le soy sincero, cuando despierto y sé que tengo que venir para acá es una motivación muy grande, por el amor a lo que hago y los deseos de salvar una vida».

¿Existen experiencias que logran conmover a Runiel?

«Sí, como no, el intensivista todos los días está luchando contra la muerte. Es complejo ver como fallecen pacientes que a veces se nos van de la mano, sobre todo, la materna grave.

«Aunque no queremos que se nos muera ningún paciente, en el caso de la materna, que muchas son jóvenes, y después que pasan días en nuestro servicio, evaluándola por un equipo multidisciplinario, verla morir, nos hace un nudo en la garganta y realmente es frustrante».

El asunto de la ética médica también preocupa, no solo en Las Tunas. ¿Cuáles son los principios que debe tener una persona que desea consagrar su vida a la Medicina?

«Creo que ha fallado el sistema de selección, porque la masividad, no traduce calidad. En cada sociedad deben existir todas las profesiones. Hay que tener vocación para ser médico y amor a lo que uno hace. Hay que saber portar esa bata, que trasmite seguridad y humanidad a la persona que atiende. Eso hay que tenerlo siempre presente».

Para Runiel entonces, ¿Qué es ser médico?

«Es consagración y humanismo por lo que usted hace».

A veces se tienen dudas de los médicos jóvenes ¿Cómo ve este asunto?

«Sencillamente creo que deben confiar en la juventud, por supuesto, siempre se confía más en la generación adulta, por la experiencia. Por eso, los médicos jóvenes debemos dedicarnos más, superarnos a diario y dar lo mejor de nosotros, para lograr nuestro objetivo, que es precisamente salvar vidas.

«Que la dureza de estos tiempos, como decía el Che Guevara, no nos haga perder la ternura de nuestros corazones».

Con su corta experiencia laboral el doctor Runiel ya tiene un prestigio y respeto ganado entre sus compañeros intensivistas del hospital general docente Ernesto Guevara, de la provincia de Las Tunas. Su admirable preparación, ternura y cortesía, descubren a un ser humano especial que todos los días enfrenta a la muerte dando más amor y sabiduría.

/mdn/

Comente con nosotros en la página de Facebook y síganos   en Twitter y Youtube

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

Sobre Darletis Leyva González

Periodista, graduada de la Universidad de Oriente. Se desempeña como reportera con excelentes resultados en su gestión diaria. Es aguda en sus trabajos de opinión. Una de sus características es contar historias de vida en la que el factor humano está siempre presente. Atiende los temas de salud, entre otros. Miembro de la Unión de Periodistas de cuba, premiada en varios concursos. @DarletisLG

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*


7 × = treinta cinco