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Verdades entre canciones

consumo_musicalLas Tunas.- Desde pequeños papá y mamá comparten sus ritmos y melodías favoritas con nosotros; sus gustos musicales se mezclan con los nuestros hasta llegar el punto de memorizarlas.

Crecemos y familia no son los únicos que atribuyen cualidades a este gusto musical; los amigos, la escuela y los medios de difusión contribuyen a este cambio y es en este momento cuando la música que en algún momento era la favorita para reuniones familiares ya no lo es.

Las nuevas tecnologías se convierten en los leales amigos, en todo momento ella nos acompaña, sin dejar de escuchar una y otra vez la lista que grabamos de un amigo incorporando a nuestra jerga sus frases más comunes de las cuales muchas son incultas y chabacanas.

Escuchar cualquier tipo de música es absolutamente personal y cada una de ella se acerca a nuestra sensibilidad, conocimientos, sentimientos, estados de ánimo, capacidades y problemas. En la actual sociedad los jóvenes forman ese grupo donde más consumo de música se realiza precisamente por ser esta un elemento que ayuda a definir sus características individuales.

El consumo musical constituye una forma de educación informal, varias canciones de las que son escuchadas por los jóvenes, incluyendo al reggetón como uno de los géneros más gustados en el momento, se caracterizan por el contenido desconcertante de sus mensajes, la extrema vulgaridad de sus letras, sin dejar de mencionar la ramplonería que utilizan hacia el sexo opuesto.

Todas estas particulares se adhieren a la forma de comportarse y pensar de muchos jóvenes, cambiando su forma de expresarse en cualquier ámbito que le rodee, incluyendo los vestuarios utilizados por los artitas en los videos clips, degradando las formas de educación formal enseñadas en la escuela.

Pero no todos los ritmos cumplen con estas características, figuras representativas de la música cubana como Pablo Milanés, Leoni Torres o Buena Fe entre otros, rompen barreras dentro de este gusto musical, pues estos artistas saben de un modo mágico cincelar sus palabras en corazones enamorados y con ellos desatar pasiones.

Dejar seducirnos por baladas, románticos o bachatas; desordenar nuestras mentes con canciones que tengan un sentido; dejar bailar nuestro cuerpo hasta de sentirnos en el límite de la libertad, nos convertirá en jóvenes amantes de la vida, amantes de verdades entre canciones.

/ymp/

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