Opinión

¿Los video juegos o ponerle la cola al burro?

¿Los video juegos o ponerle la cola al burro?Las Tunas.- Cuando era pequeña salíamos en las tardes después de la escuela o en vacaciones a jugar con los amigos. La diversión tenía un orden: jugar a la pelota, convertirnos en princesas o súper héroes, saltar, correr, correr y correr hasta la hora del sueño.

Las cosas ahora son diferentes, muchos de los niños no practican estos juegos, la tradición se ha perdido y aunque algunos tratan de retomarla, la mayoría aboga por los juegos electrónicos tales como Ángela y Tom, esos a los cuales hay que alimentar, cuidar, bañar, vestir y otras cuantas nimiedades porque de lo contrario mueren de hambre e incluso, de nostalgia.

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El juego es una relación entre el niño y el entorno. A través de él, va preparándose para la vida adulta, es como un terreno de experiencias que el algún momento provoca curiosidad y ganas de conocerlo.

El juego surge como una necesidad del trabajo lo que significa que el hombre antes necesitó trabajar para poder subsistir. La primera referencia de la existencia de los juegos data de los años 3000 Antes de Cristo, desde este tiempo son considerados como parte de una experiencia humana y están presentes en todas las culturas.

Los juegos tradicionales infantiles facilitan a los niños su incorporación al entorno en que viven, posibilita los primeros encuentros con los amigos no solo para divertirse, sino para dejar volar la imaginación, romper barreras y diferencias y así fortalecer valores como la amistad, la solidaridad y el sentido de pertenencia.

Una gran parte de los juegos populares y tradicionales desaparecen de sus escenarios habituales por diferentes razones: el desinterés de los niños, la vaga influencia de los padres y el espacio de juego que es capturado por las nuevas tecnologías.

El baile de la silla y de la escoba, carrera de sacos, la gallinita ciega, ponerle la cola al burro, entre otros que son simples de compartir, no requieren de mucho material ni costo y que contribuye a la preparación tanto física como mental del niño, son desplazados por otros que no requieren esfuerzo físico.

Sin quitarle importancia a las nuevas tecnologías, muchas veces estas no son utilizadas con fines educativos; los entretenimientos que con ello vienen están cargados, en la mayoría de los casos, de violencia y malas conductas cambiando la personalidad feliz del niño.

Inculcarles a nuestros niños desde edades tempranas estos tipos de juegos es fundamental, la elaboración de una estrategia para la conservación y fomento de los juegos tradicionales es un componente indisoluble para la formación de los más altos valores humanos y, con ellos, el amor a la familia.

La autora es estudiante de Periodismo

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