Lecturas

Bolivia, 10 años de revolución profunda y crecimiento sostenible

Reinaldo Wossaert Silva
Prensa Latina

La Paz.- Veinte años no es nada, decía Carlos Gardel, pero 10 fueron suficientes para que Evo Morales, al frente del Movimiento Al Socialismo (MAS), sacara a Bolivia de la pobreza y convirtiera al país en uno de los más estables y prósperos de Sudamérica.

No pocos obstáculos afrontó Morales durante la década que lleva en el poder, como el referendo que logró ganar en 2008 o el difícil momento que vivió a finales de 2011 por el llamado “Gasolinazo” provocado por el aumento del 83 por ciento de los precios de los carburantes, que llevó al incremento del costo de los pasajes y los productos alimenticios.

Más de 200 años de explotación, saqueo, discriminación, exclusión y sumisión al imperio más poderoso de la tierra, Estados Unidos, quedaron atrás luego de su elección como presidente del país el 22 de enero de 2006.

Desde su asunción en Palacio Quemado -sede del Gobierno- Morales y su gabinete ministerial se propusieron cambiar la historia del país sumido en la pobreza, la desigualdad social y de género.

De origen indígena, Morales conoció de pequeño las vicisitudes que sufren los más necesitados, las atrocidades que vivieron antes con los regímenes militares, imperialistas y neoliberales que saquearon la nación.

Con esa experiencia, más la conseguida como líder sindical, se propuso luchar por el respeto a los derechos humanos, la legalización del cultivo de la hoja de coca, la conservación de los recursos naturales, la paz, la defensa de la soberanía, la dignidad, la libertad, la independencia económica y política del pueblo boliviano. Y lo consiguió.

No le fue fácil, sorteó miles de obstáculos y se alimentó de la experiencia y conocimientos de figuras históricas de América Latina y el Caribe como el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, y el fallecido expresidente venezolano Hugo Chávez.

Se enfundó la banda presidencial bajo el ‘Somos pueblos, somos MAS’, las banderas de la nacionalización de los hidrocarburos y la abolición del sistema neoliberal imperante, lo cual cumplió.

La primera medida fue reducir drásticamente el salario del jefe de Estado, así como el de otros funcionarios del gobierno y la administración pública.

De inmediato el oficialista Movimiento al Socialismo se dio a la tarea de trabajar en la erradicación del analfabetismo a través del programa ‘Yo sí puedo’ con asesoría de los gobiernos de Cuba y Venezuela, y mejorar el sistema de salud pública, en lo cual también contó con la colaboración de esos países para encaminar la ‘Operación Milagro’.

Igualmente restauró la Asamblea Constituyente y el 1 de mayo de 2006, precisamente el Día Internacional de los Trabajadores, decretó la nacionalización de los recursos hidrocarburíferos.

El estatuto indica que aquellas empresas pertenecientes a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) que exploten los yacimientos sean firmas mixtas, en las cuales YPFB tenga al menos un 51 por ciento del capital y el 82 por ciento de los ingresos.

En cuanto a la Pachamama -Madre Tierra- en junio del propio año también reformó los estatutos al distribuir la tierra entre los trabajadores agropecuarios, y dio títulos de propiedad de dominios estatales a campesinos pobres, en particular indígenas.

Los cambios y decretos hicieron que ganara más adeptos y que los sectores sociales le siguieran para llevar adelante su proyecto social.

Como dijo el vicepresidente Álvaro García Linera, “el país definió el tipo de economía, el tipo de Estado y la sociedad que quería para los próximos años. Ahora ya no gobiernan los gringos, gobiernan los indios”.

Tanto es así que las reservas internacionales bolivianas se incrementaron nueve veces en relación con 2005, cuando apenas llegaban a mil 714 millones de dólares. Ahora sobrepasan los 15 mil millones y su Producto Interno Bruto (PIB) marcó récord en 2013 con un crecimiento de 6,83 por ciento.

El 2014 dejó el PIB en un 5,5 por ciento, 2015 en un 5,01 por ciento y para 2016 se prevé que aumente hasta el 5,08 por ciento.

Claro está, los hidrocarburos es la esfera líder en ese desarrollo, pues en 2006 la renta anual petrolera era de unos 300 millones de dólares, y luego de nacionalizar esas empresas, en 2014, ascendió a casi seis mil millones.

Mientras la inversión pública, que era de 600 millones de dólares, este año ascendió a siete mil 300 millones de dólares.

No obstante, el gobierno del presidente Morales no se detiene y para la actual gestión prevé aumentar desde este mes de enero los volúmenes de exportación de gas a 1,5 millones de metros cúbicos por día, y a partir de julio a 6,7 millones.

Vale recordar que Morales pretende convertir a Bolivia en centro energético regional, por lo cual su trabajo se dirigió a consolidar al país a través de convenios con países como Brasil, Argentina, Paraguay y Perú para proveer más energía e interconectarse en el sistema eléctrico.

En ese sentido el gobierno licitó en 2015 varias obras hidroeléctricas, termoeléctricas, puertos de energía alternativa, y está preparado para firmar contratos importantes a fin de consolidar la energía como otro pilar de la economía boliviana.

Para el próximo quinquenio los proyectos en ejecución le permitirán contar con un excedente de mil 500 megavatios (MW) de electricidad, destinados a la exportación, lo que repercutirá sustancialmente en el aumento de la economía nacional.

De acuerdo con el Plan de Desarrollo Económico y Social 2016-2020, el Estado aspira a fortalecer los proyectos de salud y educación, la construcción de carreteras, de viviendas, la agricultura, el turismo, la minería y la ciencia, entre otros sectores.

Estos y otros tantos proyectos socio-comunitarios permitieron a Morales ganarse la confianza del pueblo que lo respaldó en innumerables oportunidades y del cual espera vuelva a apoyarlo ahora en el referendo del venidero 21 de febrero.

Ese día los bolivianos irán a las urnas para decidir si cambian o no la Constitución Política del Estado para permitir a Morales y a su vicepresidente Álvaro García Linera presentarse nuevamente en las elecciones de 2019.

De aceptar la propuesta de los movimientos sociales, el pueblo boliviano tendrá en 2019 otra oportunidad de decir no al modelo económico social comunitario productivo que impulsan a través del MAS, Morales y compañía, o decide continuar adelante con él para cumplir con la Agenda Patriótica por el bicentenario de la independencia de Bolivia en 2025.

“Es un derecho de todos ganar, en Santa Cruz dije que si no ganamos igual hemos hecho historia, pero no lo dije como derrotado, lo hice de una manera humilde sin autosuficiencia, pero lo cierto y lo sabemos todos, vamos a ganar el referendo del 21 de febrero”, afirmó el dignatario en el programa El pueblo es noticia, de la cadena Bolivia TV.

Haciendo un balance de su gestión, Morales señaló que no se trata sólo de un gobierno que cumple 10 años, sino de una revolución profunda para liberar y transformar Bolivia.

Destacó que los éxitos se deben fundamentalmente a la unidad del pueblo. “Cuando hay unidad del pueblo nada es imposible para Bolivia; esa es nuestra experiencia luego de 10 años de gestión”, recalcó.

“Hace una década, el 18 de diciembre ganamos las elecciones con el 54 por ciento, y el 22 de enero cumplimos 10 años de gobierno con este proceso de cambio que Naciones Unidas reconoce hoy como el país de mayor crecimiento económico en América del Sur”, enfatizó.

 

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