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La dicha de compartir un oficio en familia

La dicha de compartir un oficio en familiaJobabo (Las Tunas).- En Cuba, muchas profesiones u oficios se heredan, o se comparten en familia.  Ejemplos abundan entre zapateros, choferes, sepultureros y un montón de especialidades más.

Bien lo saben Liliam, Dixán, Maidela, Leosbel, Marielkis y muchos otros trabajadores de la fábrica de tabacos Lázaro Peña, del municipio de Jobabo, sitio en el que comparten la responsabilidad del trabajo, la cercanía de la hermandad y la complicidad de amores recién iniciados o de los que comenzaron muchos años atrás.

Liliam Mendoza García y Dixán Nieves Téllez conforman uno de los tantos matrimonios que existen en el establecimiento jobabense y consideran que el trabajo no es tan difícil cuando se tiene cerca a la pareja.

«De manera general el trabajo no es difícil- señala ella- pero, a veces una se vuelve loca con el material.  Con mi pareja es más fácil porque entre los dos nos fajamos con el material y cumplimos.  Lo contrario es cuando él no está».

Sonriente y con los ojos sobre su esposa, Dixán asegura que «trabajar con ella es una bendición.  Yo quedé desempleado en mi antiguo centro de labores.  Supe de un curso y me incorporé.  Así la conocí, nos enamoramos y me fue más fácil todo porque me enseñó muchas cosas, mañas que tienen los torcedores viejos.  Ya nos es difícil trabajar solos».

Así piensa también Maidela Espinosa Oduardo, quien quedó al frente de sus hermanos tras un serio problema familiar y al ver que los caminos se les cerraban, los motivó a trabajar junto a  ella.

«Cuando él concluyó su Servicio Militar Activo no quiso ejercer lo que estudió y lo traje.  Después me tocó ayudar a mi hermana más chiquita.  Ella es graduada de Agronomía; pero, no tenía trabajo.  Cuando abrieron el curso para torcedores la traje a ella también para aquí».

Leosbel González Oduardo es el varón de la familia y como tal se comporta, con caballerosidad y el espíritu protector para con sus hermanas.

«Cuando yo termino mi meta siempre estoy al tanto de ellas para ayudarlas en lo que pueda.  Y si ellas ya han terminado pues se viran las buenas acciones y son ellas las que me ayudan a mí.  Aquí vivimos como una familia».

Marielkis es tímida y de poco hablar. Sin embargo, refiere el agradecimiento que tiene a su hermana mayor, por darle un nuevo camino a su vida.

«Mi hermana me hablaba de las características de la fábrica y de cómo era el trabajo.  Yo analicé lo difícil de la situación económica que teníamos y decidí probar junto a ellos.  Me gustó mucho y aquí estoy.  Siempre juntos los tres».

Es un amor de hermanos y de parejas que se multiplican en el establecimiento jobabense y que hace que los familiares sean más productivos, sin arrepentirse nunca de estar juntos.

Esta realidad se repite en muchas otras personas y otros tantos oficios que se heredan en las familias y que se complementan luego en el hogar.

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