Lecturas

El Cayo de Juan Claro

Las Tunas.-  No recuerdo  exactamente la primera vez que estuve en Puerto Carúpano; sí recuerdo, y recuerdo muy bien, que he regresado muchas veces, he padecido los mosquitos enormes que se ensañan,  especialmente cerca del mar; he tenido la dicha de caminar la Terminal Portuaria a gusto  y he vivido el orgullo de sentirme bien adentro de ese islote tunero.

Es ese el sitio en el que se construyó el primer pedraplén de Cuba, hace más de cien años y el lugar en el que mi bisabuelo materno, el viejo Ángel  Sicilia, iba  a pescar en sus años mozos, cuando era el chofer de los administrativos del otrora  central Chaparra y se perdía de la casa días enteros -con ellos-  y se perdía también un poco  de  sí mismo, entre los ardores y el fango de aquellos parajes.

En 1978 Fidel Castro inauguró allí la Terminal Portuaria;   la vida creció, la población también y, aunque sigue siendo  un dilema el transporte y perviven males de antaño, es un deleite percibir el aire del mar y  descubrir  que la vida parece girar entre el barco que llega, el que se va, el que quiere y no debe cobrar estadía  y todo un discurso propio, que no siempre entendemos  los que vamos de paso, porque tiene necesariamente  el sabor de lo singular.

Ahora 38 años  cumple este enero la Terminal, prevista para el embarque de azúcar desde sus primeros días,  y todo con buenos haceres; sin embargo, el Cayo de Juan Claro está desde antes, desde mucho antes en la realidad de los nacidos y crecidos por esos parajes de Cuba. Nadie dude de eso.

/ymp/

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