Las Tunas, Cuba. Martes 26 de Septiembre de 2017
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Béisbol cubano: interesante propuesta de Fránger Reynaldo en torno a la estructura de nuestras series nacionales

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Fránger Reynaldo es un viejo amigo de la infancia, porque además de ser coterráneos y casi coetáneos, recuerdo que era compañero de aula en la escuela primaria de dos de mis hermanos menores, Humberto y Recaredo.

Actualmente él es una de las personalidades más reconocidas en el mundo del béisbol cubano, y yo un periodista ya jubilado que ha seguido apasionadamente el desarrollo de nuestro principal pasatiempo nacional.

Hace quizás más de 20 años que no nos vemos personalmente, pero sigo con mucho interés sus comentarios en el programa Bola Viva de la televisión nacional.

El pasado lunes 18 de enero, Fránger reseñó su propuesta en torno a la estructura que deben tomar en lo adelante las series nacionales de nuestro pasatiempo esencial. Me pareció muy acertada e interesante, por lo que me comuniqué con él y me suministró amablemente el texto completo de su propuesta, que ahora abordo en este comentario.

Lo hago porque pertenezco al grupo de los que hemos insistido durante los últimos años en la necesidad de que, sin abandonar el actual campeonato con 16 selecciones para que haya representatividad y desarrollo de peloteros en todas las provincias, se retomen luego  las antiguas Series Selectivas, como una de las medidas esenciales en la lucha por “elevar el nivel” de nuestra pelota, en momentos en que así lo exige el desarrollo internacional de este deporte.

Esta idea de Reynaldo es lo más cercano a ese objetivo que he escuchado.

Él plantea, por ejemplo, que debe retomarse la anterior estructura en dos zonas (Occidental y Oriental) y cuatro grupos (1, 2, 3 y 4), estos últimos integrados por cuatro equipos cada uno.

La propuesta de Fráger hace una corrección a aquel sistema, pues Sancti Spíritus nunca debió estar en la zona occidental y Villa Clara en la oriental, un absurdo “geográfico” que tenía la intención de “emparejar” las zonas y en los actuales tiempos ya no tiene justificación.

De tal forma, los grupos quedarían conformados de la siguiente manera:

1.- Pinar del Río, Industriales, Isla de la Juventud y Artemisa.
2.- Matanzas, Mayabeque, Cienfuegos y Villa Clara.
3.- Ciego de Ávila, Sancti Spíritus, Camaguey y Las Tunas.
4.- Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo.

En la segunda fase, participarían sólo seis equipos: los cuatro conjuntos ganadores de cada grupo y otros dos que se determinarían en play off de cinco juegos entre el segundo lugar de la zona occidental contra el tercero de la oriental y viceversa.

Por supuesto, estos conjuntos clasificados serían reforzados con peloteros de los equipos perdedores, como se hace en la actualidad.

Los seis conjuntos participarían en una segunda fase por el sistema de “todos contra todos”, en un total de juegos que se determinaría acorde con las posibilidades, y los cuatro primeros irían a la semifinal con un cruce de primero contra cuarto y segundo frente a tercero, en ambos casos en play off a siete juegos.

La final, entre los ganadores, sería también en un play off a siete juegos que decidiría al campeón nacional.

En sentido general, me parece aceptable e inteligente esta propuesta de Fránger Reynaldo aunque, por supuesto, el cambio de estructura no sería una “varita mágica” que resolvería por sí sola los problemas actuales de nuestro béisbol.

Reitero lo que ya he escrito en otras oportunidades. No se trata sólo de un problema de estructuras: resulta imprescindible la perenne preocupación por mejorar urgente y progresivamente el trabajo de formación de los peloteros desde la base, en las EIDE, ESPA, municipios, provincias y nación, lo que presupone mayor dedicación, capacitación y superación constante de los entrenadores, jugadores y directivos, sin excluir a los narradores y comentaristas deportivos y a todos los que, de una forma u otra, amamos y nos relacionamos con el béisbol.

Deben intensificarse, también, las gestiones para continuar insertando peloteros cubanos en otras ligas y por efectuar topes de confrontación que permitan aquilatar los avances y las deficiencias de nuestra pelota.

Ese conjunto de factores podría conducirnos, más temprano que tarde, a elevar el llamado “oficio” de nuestros peloteros y equipos, en el empeño supremo de que el béisbol cubano vuelva a ocupar el puesto que, por tradición y empuje, le corresponde en el orbe.

Lo más importante ahora es que trabajemos todos, dirigentes del béisbol, directores, entrenadores, atletas, periodistas y demás personas que participan en la organización, desarrollo y divulgación del mayor espectáculo de Cuba, para que la pelota nuestra eleve su nivel cualitativo.

 

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Sobre Hernán Bosch

Periodista. Graduado de la Universidad de Oriente. Trabajó como reportero en el diario 26, donde fue además, jefe de Redacción y Jefe de Información. Fue reportero de la corresponsalía de la Agencia Cubana de Noticias en la provincia de Las Tunas, con una labor destacada en el tratamiento a los temas de la agricultura y la salud, entre otros. Está jubilado y es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @hrbosch

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